"¿Quién se atreve a despertarme?" - la voz del recién llegado resonó en el campo de batalla, cargada de arrogancia y desdén mientras miraba a su alrededor, examinando a cada uno con una expresión de superioridad. Sus ojos se posaron finalmente en el Rey Sylph, y un destello de reconocimiento cruzó su mirada.- "Ah, ya veo… así que eres tú quien se atrevió sellarme en esa miserable roca. Es hora de que vuelvas a tu lugar, Rey de Roca."
El tono del hombre joven no dejaba lugar a dudas: no era una simple declaración, era una sentencia. Demian sintió cómo su corazón daba un vuelco al reconocer al aliado que la profecía mencionaba: el Hades de ese mundo, el gobernante del Inframundo, una figura tan poderosa que incluso los dioses le temían.
El Rey Sylph, al ver al recién llegado, retrocedió ligeramente, una mezcla de sorpresa y temor se reflejó en su pétreo rostro. No podía entender cómo el sello que lo mantenía prisionero se había roto, pero sabía que estaba ante una fuerza que rivalizaba con la suya. Sin embargo, el Rey Sylph no estaba dispuesto a ceder sin pelear.
Hades levantó una mano, y en un instante, el ambiente se cargó de una energía opresiva. - "¡Defiéndanse, mortales, y no estorben mi camino!" - ordenó con desprecio, su voz retumbando como un trueno.- "Yo me encargaré de este insecto."
Con un gesto despreocupado, Hades desató una ráfaga de energía oscura que se arremolinó en torno a él antes de lanzarse hacia el Rey Sylph. La fuerza del ataque fue abrumadora; el Rey Sylph fue empujado hacia atrás, sus pies de roca arrastrándose por el suelo mientras trataba de resistir. La energía envolvió su cuerpo, desmoronando parte de su coraza pétrea y haciendo que retrocediera varios pasos.
Liz, Demian, y los demás aprovecharon el momento de desconcierto.- "¡Ahora!" - gritó Liz, reorganizándose rápidamente. El grupo se lanzó al ataque, sus movimientos sincronizados en una danza desesperada de combate. Basil, con sus escamas resplandecientes, lanzó un rugido dracónico mientras arremetía con fuego azul, apoyando los ataques de Hades. Sirius, recuperando su forma de lobo, se movía con agilidad alrededor del Rey Sylph, buscando debilitarlo con rápidos ataques mientras Melissa, a pesar de sus heridas, disparaba flechas encantadas para mantener la presión.
El Rey Sylph, ahora acorralado, luchaba ferozmente, pero la llegada de Hades había inclinado la balanza. Con cada golpe de su energía oscura, Hades desgastaba la resistencia del guardián, pero lo hacía con una sonrisa de superioridad, como si disfrutara de la desesperación del Rey Sylph.
"¿Esto es todo lo que tienes?" - se burló Hades, sus ojos brillando con malicia mientras caminaba lentamente hacia su enemigo.- "Te recordaré siempre como el débil que intentó desafiarme y fracasó."
El suelo temblaba bajo sus pies, y cada choque de poder sacudía la tierra misma. Liz y los demás sabían que debían mantener la presión, que esta era su única oportunidad. Demian, con la luz dorada de Anubis irradiando de su hoz, lanzó un ataque conjunto con Liz, canalizando sus energías para crear una explosión de magia combinada que impactó al Rey Sylph justo cuando Hades lanzó su golpe final.
La lucha estaba lejos de terminar, pero con la llegada de Hades, las probabilidades finalmente se inclinaban a su favor. Ahora, con el poder del dios del Inframundo de su lado, tenían una oportunidad real de cumplir la primera misión de la profecía y encender la luz del faro, revelando así los caminos ocultos entre las regiones de Akvy. La batalla final estaba en marcha, y la supervivencia de Akvy dependía de su éxito.
El enfrentamiento alcanzaba su clímax. El Rey Sylph, aunque formidable, comenzaba a mostrar signos de desgaste bajo los implacables ataques combinados de Hades y el grupo. Las grietas en su cuerpo de roca se hacían cada vez más profundas, y su poder, que había parecido insuperable momentos antes, comenzaba a desmoronarse.
Hades, con una calma arrogante, se giró hacia Demian. - "Es hora de terminar con esta patética criatura. Haré que sufra por cada momento que me mantuvo sellado,"- dijo, su tono despectivo, como si estuviera por aplastar un insecto insignificante.
Demian asintió, con los ojos brillando con la luz dorada de su ser, Anubis. "Por Akvy," murmuró, y canalizó su poder divino a través de su hoz, que brillaba intensamente con una energía letal.
Hades extendió su mano, formando un orbe de oscuridad pura que parecía devorar la luz a su alrededor. - "Apártate, chico. No necesitas más que mirar,"- dijo, su voz rebosante de arrogancia mientras lanzaba el orbe hacia el Rey Sylph.
Al mismo tiempo, Demian atacó desde el flanco opuesto, canalizando su energía dorada en un rayo que atravesó el corazón del Rey Sylph. La combinación de los ataques fue devastadora. El orbe oscuro de Hades se fusionó con la energía dorada de Demian, creando una explosión de poder que destrozó el cuerpo del Rey Sylph, reduciéndolo a pedazos de roca que cayeron pesadamente al suelo.
Con un grito final de desesperación, el Rey Sylph se desplomó, su cuerpo de piedra desmoronándose en un montón de escombros que se dispersaron en todas direcciones. Hades observó con desdén mientras los restos del guardián se desvanecían.- "Qué decepcionante," - murmuró, su tono cargado de desprecio.
Liz, aunque agotada, sintió un profundo alivio al ver caer al guardián, pero al mismo tiempo, una extraña fascinación la invadió al contemplar a Hades. Su imponente figura, su arrogancia, y la forma en que había dominado la batalla la atraían de una manera que nunca había experimentado antes. Era como si su presencia irradiara un poder magnético, imposible de ignorar.
Sin embargo, ese sentimiento fue rápidamente aplastado cuando Hades se giró hacia ella. Sus ojos azules, fríos como el hielo, la miraron con desprecio. - "¿Qué haces ahí parada, mortal? No estorbes,- " dijo con desdén, su tono cargado de desagrado. - "Solo porque has presenciado mi poder no significa que seas digna de algo más que servirme como una herramienta insignificante."
Las palabras de Hades fueron un golpe directo a Liz, quien se quedó helada por un momento. La fascinación que había sentido se transformó en una sensación de humillación y rabia. Sin embargo, antes de que pudiera responder, Hades se dirigió hacia el pedestal donde debía colocarse el Cristal del Alba.
"Anubis, haz algo útil y coloca el cristal en su lugar,"- ordenó Hades, sin molestarse en dirigirle una mirada al semidiós. Demian, aunque irritado por la arrogancia del dios del Inframundo, sabía que el destino de Akvy dependía de esta misión. Sin perder tiempo, tomó el Cristal del Alba y lo colocó en el pedestal.
Una vez que el cristal estuvo en su sitio, una luz brillante se desató desde el faro, atravesando la neblina y disipando las sombras que envolvían la isla. La luz comenzó a expandirse, reflejándose en el cielo nocturno y proyectando imágenes brillantes de las otras regiones de Akvy.
Ante sus ojos, Liz, Demian y los demás vieron cómo se revelaban los caminos hacia Orintha - El Reino de los Corales Perdidos, con sus aguas cristalinas y formaciones coralinas que se extendían como un laberinto bajo las olas. Sereth - Los Campos de Niebla Eterna se mostraba como un vasto paisaje cubierto por una bruma interminable, donde las sombras parecían cobrar vida. Y finalmente, Nymphaeum - La Cuna de las Mareas, donde la profecía se cumpliría, apareció ante ellos como un paraíso acuático, lleno de antiguas ruinas sumergidas y corrientes poderosas.
La primera misión de la profecía se había cumplido, y los caminos hacia las regiones de Akvy estaban ahora abiertos. Pero la amarga interacción con Hades dejó a Liz con un sentimiento de insignificancia. A pesar de su poder y habilidades, había sido tratada como basura por el ser más poderoso que había conocido, lo que encendió una llama de determinación en su interior. Sabía que tendría que probar su valía no solo a Hades, sino a sí misma, mientras continuaban su lucha para salvar Akvy.
Tras colocar el Cristal del Alba en su lugar y encender la luz del faro, Demian y Hades permanecieron juntos mientras la luz se propagaba, revelando los caminos hacia las otras regiones de Akvy. Aunque Hades había mostrado desprecio hacia los demás, su actitud hacia Demian era sorprendentemente diferente.
El dios del Inframundo observó a Demian con una mirada evaluativa y luego, por primera vez, una leve sonrisa, cargada de aprobación, se dibujó en su rostro. - "Tienes potencial, muchacho. Pocas veces veo a alguien que combine tan bien la brutalidad con la inteligencia en el combate,"- comentó Hades con un tono que, aunque seguía siendo altivo, tenía una nota de respeto. - "Podríamos ser aliados poderosos, si es que puedes soportar la compañía de alguien como yo."
Demian, todavía recuperándose del combate, se sorprendió por el cambio de actitud de Hades. Había esperado más desdén, pero en lugar de eso, sintió una inesperada camaradería.- "No soy alguien que se intimide fácilmente. Si compartir este camino contigo significa proteger Akvy, estoy dispuesto," - respondió Demian, con una voz firme y una mirada segura que reflejaba su naturaleza semidivina.
Hades asintió lentamente, como si aprobara la respuesta.- "Entonces, queda dicho. Aunque nuestro propósito final sea distinto, nuestras metas se alinean por ahora. Te consideraré un aliado, Demian, pero no olvides en este mundo, solo los fuertes sobreviven. Y si alguna vez fallas, no esperaré," - advirtió, aunque había una cierta afinidad en sus palabras.
Liz, observando la interacción entre Demian y Hades, sintió una punzada de celos. Hades, quien la había despreciado sin miramientos, parecía ver a Demian como un igual. Aun así, sabía que no podía dejar que estas emociones la distrajeran. La lucha por Akvy apenas comenzaba, y necesitaría estar en su mejor forma para enfrentar los desafíos que estaban por venir.
El grupo, ahora unido en propósito, aunque no en espíritu, se preparó para continuar su misión. La revelación de las otras regiones había abierto nuevos caminos, pero también traía consigo nuevos peligros y desafíos. Con Hades y Demian al frente, una alianza poderosa y temible se había formado, una que podría marcar la diferencia en la batalla final contra el Devorador de Corrientes.
Mientras avanzaban, Liz se comprometió a sí misma a volverse más fuerte. No solo para probar su valía ante Hades, sino también para proteger a sus amigos y cumplir con la profecía. Aunque el camino sería difícil y estaría lleno de obstáculos, la luz del faro que acababan de encender iluminaba la esperanza de un futuro donde Akvy pudiera ser salvado.
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Comments
Ailisec Riana
oooohhh My goooood
por Zeus por Hades por Odin por Thor por todos los dioses...
te dieron en la llaga Liz.... por fin alguien le dice sus verdades... te amo te amo te amo demasiado eres mi Dios favorito.. formidable sublime espléndido maravilloso....
ahora Liz qué vas a hacer? vas a sentir el ataque de hormonas.
prácticamente Hades le dijo y así lo interpreté yo " niña deja tu alboroto de hormonas no me interesas eres muy poca mujer para mí" algo así..
2024-09-02
2
Ailisec Riana
definitivamente este es mi capítulo favorito... me encantó me fascinó estoy maravillada... siento un alivio.. ya que no es por desearle mal a la protagonista sino que era justo y necesario.. no estoy en contra pero tampoco estoy a favor de lo que está haciendo ella con cada uno de los cuatro pretendientes.. y al aparecer uno que la rechazó me sentí bien.. bajé la precio un poco.. felicidades me encantó el capítulo
2024-09-02
1
Ailisec Riana
por Dios por Dios Liz tú no vas a probar tu valía Tú lo que quieres conquistar el corazón de Hades eso es todo... quien no te conociera
2024-09-02
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