Después de la maravillosa comida que compartieron aquel día, Liz y sus compañeros se retiraron a sus habitaciones. Aunque el sabor aún permanecía en sus labios, la realidad apremiaba, y Liz sabía que había un asunto urgente que atender: contar las monedas que les quedaban para sobrevivir en ese mundo desconocido.
Melissa, siempre inquieta, se acercó a Liz mientras sacaba un pequeño costal de monedas.
"Ahora sí, ¿vas a contar cuántas monedas tenemos?" -preguntó Melissa, con una mezcla de curiosidad y preocupación en su voz.
"Así es, Mel." - respondió Liz, mientras vaciaba el contenido del costal sobre la cama.- "Debo ver con cuánto contamos para sobrevivir en este mundo."
Con una calma forzada, Liz comenzó a contar las monedas, sus dedos moviéndose rápidamente entre los destellos dorados y plateados.
"Listo." - dijo finalmente, levantando la mirada.- "Nos quedan 99 monedas de oro y 8 de plata."
"¿Y eso es bueno?" - preguntó Melissa, su rostro reflejando una creciente preocupación.
"No mucho, la verdad." - admitió Liz con un suspiro.- "Solo hoy gastamos 3 monedas de oro por un día en la habitación y 2 de plata por la comida. Cada moneda de oro equivale a 10 de plata, así que tendríamos para aproximadamente 24 días más, suponiendo que solo comamos una vez al día."
Melissa se dejó caer en la cama, llevándose las manos al rostro.
"Eso está mal, Liz. Pronto necesitaremos conseguir más dinero." - dijo con un tono desesperado, su voz quebrándose un poco.
Liz se acercó a su amiga, colocando una mano reconfortante sobre su hombro.
"Tranquila, Mel. Mañana, cuando visitemos al consejo de ancianos, aprovecharemos para preguntar cómo conseguir dinero en este mundo." - intentó tranquilizarla, aunque en su interior también sentía el peso de la incertidumbre.
"No entiendo hasta cuándo estaremos aquí." - dijo Melissa, su voz temblorosa.- "Ya extraño mi hogar, y no ha pasado ni un día."
Liz sintió un nudo en la garganta al ver a su amiga tan afectada. Sabía que la situación era complicada, pero también sabía que no tenían otra opción.
"Necesitamos saber sobre la profecía, o no podremos volver. En verdad, lamento haberlos arrastrado a todo esto." - dijo Liz, sus palabras cargadas de remordimiento.
"Hasta mañana, Liz." - murmuró Melissa, el cansancio y la tristeza reflejados en su voz.
"Hasta mañana, Mel." - respondió Liz, mientras el agotamiento finalmente la vencía.
---------‐ Al día siguiente ------------
El sol apenas comenzaba a asomarse cuando la anciana ya los estaba esperando frente a la casa de huéspedes. Liz, Melissa, Demian, Basil, y Kai estaban listos para el encuentro, aunque una inquietud palpable flotaba en el aire.
"Buenos días, hija de Poseidón y acompañantes." - saludó la anciana con una voz profunda y serena.
"Buenos días." - respondió Liz, esbozando una ligera sonrisa.
"Es hora de irnos. Mientras más rápido lleguemos, más rápido sabrás lo que viniste a hacer aquí." - dijo la anciana, girándose para comenzar a caminar.
Siguieron a la anciana a través de las calles adoquinadas, cada paso resonando con un eco de anticipación. Al llegar al centro de la ciudad, se encontraron ante un imponente árbol antiguo, cuyas ramas se extendían como brazos protectores sobre un amplio espacio.
"¿Ahí se reúnen los ancianos?" - preguntó Kai, sus ojos abiertos de par en par ante la majestuosa vista.
"Así es. Ahora debemos pasar. Síganme." - respondió la anciana, guiándolos hacia una entrada oculta entre las raíces del árbol.
Al entrar, se encontraron en un amplio salón iluminado por la luz que se filtraba a través de las hojas. En el centro, seis ancianos dialogaban alrededor de una mesa circular, sus rostros reflejando sabiduría y experiencia.
"Sean bienvenidos." - dijo el anciano erudito, quien parecía liderar la reunión. A su lado, una anciana con un aire místico observaba en silencio, mientras los demás ancianos mantenían una expresión seria.
"Te hemos estado esperando, hija de Poseidón." - continuó el anciano, su voz resonando en la estancia.
Liz dio un paso adelante, sintiendo la presión de las miradas sobre ella. - "No entiendo. ¿Puedes explicar por qué estamos aquí? ¿Fue alguno de ustedes quien me llamó?" - preguntó, intentando mantener la compostura.
La anciana que parecía hechicera asintió con la cabeza.- "Así es. Fui yo quien se contactó contigo a través de la puerta del mar."
"¿Qué es lo que necesitan de mí?" - insistió Liz. -"Yo solo soy la bisnieta de Poseidón. Él era mi bisabuelo, no soy su hija. Mi padre es Nereus Asiria y su padre es Marethos Asiria."
El anciano erudito intervino.- "Sin embargo, llevas la sangre de Poseidón, así que de algún modo cumples con lo que dice la profecía."
Basil, que había estado observando en silencio, decidió intervenir.- "¿Puede decirnos qué dice esa profecía que tanto mencionan?" - preguntó, su tono serio y directo.
La anciana hechicera tomó la palabra. - "Por supuesto. La profecía es la siguiente y ha estado con nosotros desde hace siglos, pero finalmente ha llegado el tiempo de cumplirla: En la noche en que las aguas se eleven para abrazar el cielo y el sol se apague en el horizonte, la Híbrida de las Mareas deberá reclamar el poder de las dos corrientes. Acompañada por el Guardián de las Sombras Eternas, el Heraldo del Inframundo, el Coloso de los Abismos, el Alfa de la Noche y el Ojo Dorado, deberá desatar el Juramento de las Aguas Cruzadas. Solo mezclando la magia de la bruja y la fuerza de la sirena, la Heredera del Trono Abisal despertará el Alma de Akvy, restaurando el equilibrio antes de que el mundo se disuelva en las profundidades sin fin."
Liz frunció el ceño, confundida. - "¿Pero eso qué significa? ¿No se supone que solo yo debía ser parte de esto?"
El anciano erudito se inclinó hacia adelante, su mirada fija en Liz. - "Este mundo se enfrenta a una amenaza inminente: un desequilibrio que podría sumirlo en la oscuridad y el caos, llevándolo a su destrucción. La única esperanza radica en una antigua magia conocida como el «Juramento de las Aguas Cruzadas», un pacto que se remonta a la creación de los océanos y que solo puede ser activado por alguien con la combinación única de habilidades conocida como la hija de Poseidón."
Liz sintió un peso enorme sobre sus hombros.- "Esto está mal..." - murmuró, su voz temblando de miedo.
Demian se acercó a ella, poniendo una mano firme sobre su hombro.- "Tranquila, lo resolveremos." - dijo, sus ojos reflejando una determinación inquebrantable.
El anciano erudito asintió.- "Cuando logres entender lo que dicta la profecía, se te asignará la primera misión. Por favor, ven a vernos para entregártela. Ahora pueden retirarse."
Liz asintió, aunque su mente aún estaba abrumada por todo lo que acababa de escuchar.- "Gracias, nos volveremos a ver." - dijo, aunque su voz traicionaba la confusión que sentía.
Todos salieron del lugar rápidamente, llenos de dudas y con un nuevo desafío en sus corazones. Sabían que necesitaban analizar detalladamente el significado de la profecía antes de dar el siguiente paso.
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Comments
Ylibloom (đę)🔯Daichi 💛✨
jajaja yo se que si, sabes quien es /Facepalm//Facepalm/
2024-08-31
0
Ailisec Riana
el Geraldo del Inframundo mmmmmm ya se quien es /Proud//Proud//Chuckle//Chuckle//Drool//Drool//Drool/
2024-08-31
1