Todos avanzaba cautelosamente por un inmenso bosque que parecía no tener fin. La frondosidad del lugar era tan densa que el simple hecho de alejarse del sendero podría significar perderse en un laberinto de árboles gigantescos y sombras interminables. Los árboles, altos como torres, se erguían con majestuosidad, sus hojas brillantes reflejando la luz del sol que apenas lograba colarse entre el follaje. Coloridas flores adornaban los alrededores, y el aire estaba impregnado del sonido de aves cantando y el suave murmullo del agua corriendo a lo lejos.
Liz, que caminaba al frente, no podía evitar sentir un leve nerviosismo. La inmensidad del bosque la abrumaba, y temía que una distracción pudiera desorientarlos.- "Manténganse juntos, por favor. Este bosque es demasiado grande."- advirtió, tratando de mantener la calma en su voz.
Sirius, siempre bromista, aprovechó la oportunidad para acercarse a ella y tomarla del brazo con una sonrisa juguetona.- "Por supuesto, pececito." -dijo con tono cariñoso.
Basil, que caminaba justo detrás, frunció el ceño al ver la familiaridad con la que Sirius se comportaba.- "¿Qué rayos haces?"- protestó, incapaz de ocultar su desagrado.
Sirius, sin perder su sonrisa, respondió inocentemente.- "Solo lo que ella dijo: mantenernos juntos."
"¡Qué conveniente, Sirius!" - replicó Basil con sarcasmo, rodando los ojos.
Demian, que había estado observando la escena con una expresión neutral, suspiró profundamente. -"Detesto admitirlo, pero Basil tiene razón."- murmuró para sí mismo, claramente molesto por la situación.
Liz, consciente de la tensión que se estaba generando, intentó calmar los ánimos.- "Todos tranquilos, por favor. Y Sirius, no es necesario que me sujetes."
"Lo sé, lo sé, pero igual quiero hacerlo."- respondió Sirius con una sonrisa traviesa mientras seguían avanzando por el sendero.
Kai, quien hasta ese momento había permanecido en silencio, no pudo evitar intervenir.- "Solo mantén la boca cerrada, Sirius, y avanza." -dijo con tono firme, queriendo evitar una discusión mayor.
De repente, Demian señaló hacia adelante, su voz cargada de sorpresa. -"Miren, allá adelante. Parece que el sendero se abre a un claro."
Todos dirigieron su mirada en la dirección que Demian indicaba. A medida que se acercaban, comenzaron a vislumbrar algo extraordinario. El sendero se abría hacia un claro amplio que revelaba la entrada a una ciudad oculta entre la naturaleza.- "Parece la entrada a una ciudad."- añadió Demian con asombro.
Sirius sonrió ampliamente, aliviado de haber llegado finalmente a su destino. -"Al fin llegamos."
Al cruzar la entrada, los amigos quedaron sin palabras ante la vista que se desplegaba ante ellos. Se trataba de una ciudad fantástica, como sacada de un cuento de hadas, situada en un entorno natural exuberante. Las construcciones de madera se elevaban en diferentes niveles, conectadas por puentes que cruzaban sobre cascadas y riachuelos cristalinos. Los grandes árboles que rodeaban la ciudad parecían abrazarla, sus ramas y raíces entrelazándose con las edificaciones, formando un paisaje armonioso entre lo natural y lo construido.
El agua fluía en múltiples cascadas desde lo alto de las montañas, creando una atmósfera serena y mágica. La arquitectura, que combinaba elementos naturales con estructuras humanas, daba la impresión de que la ciudad era parte de la naturaleza misma. Al fondo, se podían ver altas torres de piedra que añadían un toque de majestuosidad al paisaje.
Melissa, quien siempre había sido entusiasta, no pudo contener su emoción. -"¡Esto es tan único!" -exclamó, sus ojos brillando de asombro.
Basil, más pragmático, recordó el propósito de su visita.- "Debemos seguir avanzando. Allá hay unas personas. Preguntémosles por la profecía que te mencionaron antes, Liz."
A medida que se acercaban a los habitantes, estos los miraban con curiosidad, pero también con una amabilidad que hacía sentir bienvenidos a los recién llegados. Basil, tomando la iniciativa, se dirigió a ellos.- "Disculpen, estamos buscando información sobre una profecía. ¿Podrían ayudarnos?"
Una anciana, apoyada en un bastón tallado con símbolos antiguos, se adelantó para hablar con ellos.- "Ah, viajeros. He oído sobre la profecía de la hija de Poseidón. Pero solo el Consejo de los Ancianos la conoce bien. Ellos podrán darles más detalles. Sin embargo, hoy no se encuentran reunidos. Tendrán que visitarlos mañana."
Liz, tratando de no parecer demasiado ansiosa, preguntó cortésmente.- "¿Sería posible que nos indique dónde se encuentran para poder ir al amanecer?"
La anciana asintió con una sonrisa tranquila.- "Por supuesto, yo personalmente los llevaré mañana por la mañana. Ahora deberían descansar de su largo viaje."
De repente, un sonido fuerte e inesperado rompió la calma del momento. -"Brum, Rum, Plorch."- se escuchó, haciendo que todos miraran a su alrededor.
Demian frunció el ceño, claramente confundido. -"¿Qué es ese sonido?"
Sirius, sonrojado, se rascó la nuca con vergüenza.- "Lo siento, necesito comer algo."- admitió con una sonrisa apenada.
Liz no pudo evitar reírse, su risa ligera aliviando la tensión del grupo. -"Jajaja, creo que debemos descansar un poco y comer algo."
La anciana, que observaba la escena con ojos llenos de comprensión, les ofreció una solución.- "Déjenme llevarlos a una casa de huéspedes llamada 'Fauna silvestre'. Ahí podrán dormir y comer por un módico precio."
Liz asintió agradecida.- "Sí, por favor."
Con una sonrisa, la anciana comenzó a guiarlos a través de la ciudad, mostrándoles el camino hacia la casa de huéspedes.- "Bienvenidos a Fauna silvestre."- dijo al llegar a un lugar elevado, conectado por puentes de madera a otras casas. -"Por cierto, el nombre de nuestra ciudad es Faltit."
Melissa, siempre impresionada por la belleza de lo que la rodeaba, no pudo evitar exhalar en admiración.- "¡Esto es asombroso!"
Liz, con una mirada de gratitud, agradeció a la anciana.- "Muchas gracias por su ayuda. Entonces la veremos mañana por aquí."
"Por supuesto, los estaré esperando aquí afuera."- respondió la anciana antes de despedirse.
Sirius, que parecía estar más enfocado en su estómago que en cualquier otra cosa, se adelantó impacientemente.- "¡Vamos! ¡Me muero de hambre!"
Basil, con su habitual calma, lo reprendió suavemente.- "Cálmate, Sirius, primero hay que entrar."
El grupo siguió a la anciana al interior de la casa de huéspedes, encontrándose en una recepción acogedora, toda de madera, que irradiaba elegancia rústica. La recepcionista, una mujer joven y amable, los recibió con una sonrisa cálida. -"¡Bienvenidos a la casa de huéspedes Fauna silvestre! Mi nombre es Samantha. ¿En qué puedo ayudarles?"
Liz, que se encargaba de organizar el grupo, se adelantó. -"Hola, Samantha. Necesitamos habitaciones para descansar. Hemos estado viajando por el bosque."
Samantha asintió con comprensión.- "¡Claro, entiendo! Tenemos algunas habitaciones disponibles. ¿Cuántas necesitarán?"
"Necesitamos tres habitaciones. Podemos compartir." -respondió Liz, después de un breve intercambio de miradas con sus compañeros.
"Perfecto. Les asignaré tres habitaciones en la plataforma este. Tienen unas vistas hermosas del río. El costo es de 1 moneda de oro Akvy por noche por cada habitación."- dijo Samantha.
Melissa abrió los ojos sorprendida.- "¡¿1 moneda de oro Akvy por cada una?!"
Samantha, con una sonrisa profesional, asintió.- "Entonces, ¿si las quieren?"
Liz, sin vacilar, asintió. -"Sí, por favor."
Melissa, todavía preocupada por el precio, susurró a Liz mientras Samantha les preparaba las llaves.- "Liz, eso suena costoso y aún no sabemos qué tan valioso es el dinero aquí."
Liz le devolvió una sonrisa tranquilizadora.- "Tranquila, Mel. Ya que estemos en la habitación, podemos contar las monedas y ver cuánto tenemos para sobrevivir."
Sirius, que no podía esperar más, interrumpió.- "¿Dónde podemos comer?"
Samantha les indicó amablemente.- "El comedor está al aire libre, justo a la izquierda de esta recepción. Servimos comidas frescas y locales tres veces al día. El costo por comida es de 2 monedas de plata por persona. También hay una pequeña taberna abierta todo el día para bocadillos y bebidas."
Liz agradeció la información con una sonrisa.- "Suena bien, ¿podría darnos las llaves, por favor?"
Samantha les entregó las llaves y los despidió con una sonrisa. - "Aquí están las llaves de sus habitaciones. Si necesitan algo más, no duden en pedírmelo. ¡Disfruten su estancia!"
Con las llaves en mano, Liz las repartió entre el grupo. - "Bien, aquí tienen las llaves. Dejemos nuestras cosas en las habitaciones y luego bajamos a comer."
Con un último agradecimiento a Samantha, el grupo se dirigió a sus habitaciones, listos para descansar y reponer energías antes de continuar su búsqueda al día siguiente.
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Comments
Ailisec Riana
interesante..me encanto tu descripción...estoy intrigada por las habitaciones jajajaja
2024-08-31
1
Ailisec Riana
ajaa!! el harem en camino...jjjjj
2024-08-31
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