Kai, a pesar de estar profundamente dormido, percibió el aroma inconfundible de la sangre de Liz. Sin poder evitarlo, su instinto vampírico se activó. Sus ojos, que ahora brillaban con un rojo carmesí, se abrieron de golpe. En un movimiento rápido, se incorporó en la cama, fijando su mirada en Liz como si fuera su presa.
"¿Por qué haces esto, Liz?" —preguntó Kai, su voz llena de deseo contenido.
Liz, aunque asustada, respondió con firmeza mientras las lágrimas se acumulaban en sus ojos.- "Solo quiero ayudarte."—dijo, con la voz temblorosa. -"Odio verte sufrir de esta manera, y no es seguro que consigan alguna presa."
Kai apretó los dientes, luchando contra la vorágine de sus instintos.- "Sabes que ahora mismo, mi instinto está a punto de dominarme." —admitió con un deje de tristeza.
Liz, decidida, extendió su mano hacia él, dejando que su sangre fluyera libremente. - "Adelante, yo voy a saciar tu sed." —dijo, aunque el miedo y la preocupación la atenazaban por dentro.
Kai la miró con una mezcla de deseo y desesperación, su voz temblando por la intensidad del momento. - "Liz, después de esto, no habrá vuelta atrás, y tal vez no pueda detenerme." —advirtió, mientras la saliva se acumulaba en su boca, sus colmillos afilados a punto de mostrarse.
Liz esbozó una sonrisa suave, sus mejillas ruborizadas. - "No te preocupes por mí, voy a estar bien, Kai. Confío en ti."
El corazón de Kai se contrajo ante sus palabras. Con los ojos fijos en ella, se acercó lentamente. - "Liz, sé que jamás te lo he dicho y tal vez no sea el mejor momento, pero te amo... y no sé si podré controlarme más a partir de ahora." —confesó, su voz cargada de emoción, mientras sus colmillos se alargaban peligrosamente.
Liz quedó perpleja por un instante. Su mente y corazón se llenaron de emociones encontradas. Quería ayudarlo, pero verlo en ese estado le provocaba una sensación extraña en el cuerpo. Su rostro se tornó rojo, y el calor la invadió por completo, ignorando la sangre que ya goteaba de sus muñecas.
Mientras tanto, en las afueras de Falfit, el resto del grupo buscaba frenéticamente una presa para Kai en el denso bosque.
"No es posible que no encontremos ningún animal aquí."—dijo Basil, frustrado.
"Tal vez están ocultos." —sugirió Melissa, mientras su mirada escudriñaba el entorno.
Sirius olfateó el aire con determinación. -"Sé que hay animales, puedo olerlos." —afirmó con seguridad.
"¿Pero dónde rayos están?" —gruñó Demian, apretando los puños.
"¡Por ahí! Veo un ciervo." —exclamó Melissa, señalando con entusiasmo.
"Debemos apresurarnos. Cada minuto cuenta, y no quiero que le suceda nada a Liz." —dijo Basil, visiblemente preocupado.
"¡Vamos, se escapa!" —gritó Demian, y todos corrieron tras la presa.
De regreso en la habitación, Kai tomó con firmeza las muñecas de Liz, que seguían goteando sangre. En un impulso, la jaló con fuerza, haciéndola caer sobre él en la cama. La situación se tornó aún más tensa cuando la sujetó con firmeza, girandola y colocando la debajo de él, sosteniendo sus muñecas sobre la cabeza de Liz, mientras sus manos se empapaban de sangre.
"Ya no lo resisto más." —murmuró Kai, en un tono que revelaba el frenesí en el que se encontraba.
Llevó una de sus muñecas a sus labios y comenzó a lamerla con una delicadeza inesperada, limpiando cada gota de sangre con su lengua. Liz no pudo evitar sonrojarse aún más, su respiración se volvió errática.
"Aaah..." —gemió Liz, sorprendida por la intensidad del momento.
Kai, inmerso en su frenesí, ignoró cualquier sonido a su alrededor. Su único propósito en ese instante era saciar su sed. Pero, por un breve momento, recobró algo de cordura al separarse de Liz. Al verla tan indefensa sobre la cama, manchada de sangre y ruborizada, su conciencia volvió a asomarse.
"¿Qué estoy haciendo?" —se preguntó en voz baja, su voz temblorosa.
"Tranquilo, Kai, estoy bien. Puedes terminar con esto." —respondió Liz, con una voz suave, pero cansada.
El frenesí de Kai volvió a apoderarse de él, y reanudó su labor, succionando cada gota de sangre con más delicadeza. Liz dejó escapar otro gemido, pero esta vez, estaba más débil. El tiempo había pasado y Kai, aunque su sed estaba casi saciada, luchaba por recuperar el control.
Finalmente, Kai comenzó a recobrar la conciencia, deteniéndose antes de causar más daño. Miró a Liz, que ahora estaba agitada y pálida.
"Lo lamento, Liz, pero te agradezco mucho esto." —dijo Kai con una voz ronca.
Sin pensarlo dos veces, se inclinó y le robó un beso a Liz. Ella, a pesar de la agitación, le correspondió. El beso fue corto, pero dejó una profunda huella en ambos. Sin decir más, Kai se levantó rápidamente, poniéndose de pie junto a la cama mientras se abotonaba la camisa.
"Liz, yo... no puedo decir que lo lamento porque en verdad no es así. Solo te pido que me disculpes. Deseaba tanto besarte... que no pude evitarlo." —confesó, su voz llena de sinceridad y conflicto.
En ese instante, se escuchó el sonido de la perilla de la puerta girando. La puerta se abrió lentamente, y Basil apareció en la entrada, quedándose de pie mientras observaba la escena que se desarrollaba ante sus ojos.
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Comments
Nany Aguiar
Seguimos hablando de beber la sangre? /Awkward/
2024-09-21
1
Nany Aguiar
🫣🫣🫣🫣🫣🫣
2024-09-21
1
Nany Aguiar
Inicio éste capítulo, pero el nombre del capítulo está interesante 🙊
2024-09-21
1