María esboza una gran sonrisa aterradora y asiente a lo que dijo su señora, complacida por su actuar tal cual su ex ama le enseñó.
Samantha trago en secó, pero puso su mirada gélida y con una seriedad dijo…
Sam- A mi me pueden hacer lo que quieran, mientras no toques a mí hija, no gritaré, ni me rehusare a hacer sus órdenes, no les causaré ningún problema y no diré nada a nadie, sólo no toquen a mí niña…
Agachó su cabeza en señal de rendición y obediencia a Marta, quien no pudo ocultar lo extasiada que estaba al verla a su completa disposición, ni se imaginó lo bien que se siente tenerla a sus pies; aunque planeaba hacerlo de una vez, por las críticas y burlas que tuvo cuando su esposo la tomó de concubina, hasta hoy en día, que los mismos empleados esparcen a diestra y siniestra todo lo que ocurre en su casa, volviéndola una constante comidilla en la nobleza...
Pero ahora, lo hará cada vez que quiera y tenga ganas, después de todo es madre y hará lo que diga por su hija sin importar lo extremo qué sea. Aparte, está sin ningún respaldo y puede manipular a su marido para que no se vuelva acercar a ellas, él siempre hará lo que diga gracias a la ayuda de su suegra…
Sin más, ordenó a sus sirvientas sostenerla viendo las escaleras, para así recordarle a cumplir lo que prometió. Al desnudar su espalda, vieron las marcas de azotes que tenía, pero no sintieron ni un poco de lástima o empatía por ella.
*Esta imagen no me pertenece, pero imaginense que es así su espalda*
Al contrario, sus ganas de golpearla hasta que le suplique o le pida clemencia tirada a sus pies, son muchas y piensa quitárselas, después de todo se lo merece y tiene el derecho a castigarla.
Con eso en mente, Marta, le quitó el látigo que tenía María, mientras rodeó a Samantha, quedándose atrás de ella, diciéndole al oído…
Marta- Shh, no hagas ningún ruido si no quieres que tú bastarda se levanté,... Me preguntó ¿cuántos latigazos podría aguantar?, siendo que tiene dos o tres añitos mmm… bueno creo que no quieres que lo averigüe o sí? Ja, Ja, Ja
Su risa sonó retorcida y escalofriante para Samantha, quién se puso rígida al instante, pero al primer latigazo que recibió, se retorció del dolor, mordiéndose el labio inferior para no emitir ningún sonido y así aguanto otro, luego otro y otro, otra vez, pues Marta entró en un frenesí y la golpeó sin compasión.
Volviendo los minutos en horas ante su sufrimiento, que aguantó sin hacer ni el más mínimo ruido, solo sus lágrimas salieron y se mezclaron con su transpiración fría que cubría su cuerpo entero.
Marta estaba exhausta, con salpicadas de sangre desde la cabeza hasta los pies, y tenía una sonrisa tétrica en el rostro, señal de lo satisfecha, pero no lo suficiente, que estaba al castigarla.
Se desquito toda la frustración, los malos tragos y el enojó que se guardó, así que se sentó en la silla dando la orden de que la siguieran golpeando, ya que todavía no le parecía suficiente su castigo, mientras María le pasó su pañuelo para limpiarse la cara y un refresco para hidratarse.
En su mente, Marta tenía un debate, pues sentía que algo le faltaba, que no la dejaba disfrutarlo del todo, por más que la golpeó hasta el cansancio, así que cuando la vio en el suelo ensangrentada, repleta de heridas y sin poder moverse o hablar, se levantó para retirarse, pues ya ni siquiera estaba disfrutando ver lo que le hacían, y aparte ya faltaba poco para que salga el sol, levantando a la servidumbre.
la imagen no es mía, la saco de Google.
Pero en eso, una voz adorable y unos pasitos lentos, se escucharon acercándose despacio, por las escaleras...
Mami, Mamita ¿dónde estás? Ma!.... Tap, tap, tap, tap... Tap, tap
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Comments
Topy71 🇦🇷
Espero que èl marido la descubra y le de el mismo castigo a ella y a todos sus cómplices, o la muerte, y también se divorcie si no la mata
2023-10-08
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