Determinación...

En otro lado, más precisamente en un jardín de flores silvestres cerca de un bosque, se encontraban Samantha con la pequeña Neilina Imara y su mascota, un conejito que encontró en el bosque y no quiso despegarse de él, tomando su merienda y disfrutando de una tarde entre madre e hija. Aunque la pequeña más se la pasaba corriendo detrás de su conejito jugando, mientras su mamá se reía de sus ocurrencias y del pobre conejito que estaba intentando escaparse saltando de un lado a otro, pero al final volvía a la pequeña por una zanahoria que le gustaba, pero es ahí cuando la pequeña se alejaba de ella en modo de venganza por hacerla correr detrás suyo.

*( Así imaginense su casa y el jardín )*

Samantha no dejaba de ver a su niña, aunque sintiera que alguien se le acercaba por detrás, pensando que era un soldado, no cedió vuelta, ya que ellos le hacían pedido de sus cremas curativas, pero cuando sintió que se detuvo y no parecía moverse ni un centímetro, cedió cuenta de que era el Archiduque, Esteban, quien no sabía como presentarse o iniciar una conversación, pues después de lo que le dijo la última vez, sumado que desde ese día nunca más se ha acercado ni para bautizar a la pequeña, es más ni siquiera sabes cuál es su nombre o cuántos años tiene, si le puso su apellido, y muchas preguntas que se le estaba viniendo a la cabeza, dejándolo por completo quieto y con ganas de darse la vuelta e irse. Pero como es determinado, y si no lo hace hoy no lo volverá a hacer otro día, se acercó más, y con nervios dijo...

Esteban- Hola... _ por sus nervios, su voz salió más gruesa de lo normal _

Samantha al oírlo, se estremeció por su voz tan gruesa, pero enseguida se recompuso. Parándose y saludando con frialdad y elegancia, como toda una mujer de la realeza...

Sam.- Buenas tardes señor Archiduque Salvatore, ¿que lo trae por aquí?... _ le hizo una reverencia sin dejar de verlo a los ojos _ Espero que sea algo solamente importante y que no sea nada grave, lo qué lo allá traído ante mi mala presencia.

Esteban trago grueso al verla detalladamente, pues su vestido no tenía capas ni era pomposo, como usan todas las mujeres de la nobleza, adecuándose a su hermosa figura de reloj de arena, con sus pechos y pompis de un tamaño majestuoso, sin mencionar que su cara al natural y su piel tan tersa, la hacía parecer una hermosa muñeca de porcelana a sus ojos. Haciéndolo recordar la primera vez que la vio, pero con su cuerpo más desarrollado al tener mayor edad y por tener su hija tal vez o es por el vestido tan ceñido que hace resaltar una mayor madurez.

Sin embargo, no sabía que decirle, mejor dicho, no lograba articular ninguna palabra y más al ver en sus ojos reflejados el miedo.

Por un momento pensó en irse, pero ver la carita curiosa de su hija, que se encontraba detrás de la mesita donde estaba su pastel, con su conejito en la cabeza lo hizo sonreír y agarrar un poco de valor para hablar...

*Algo así la pequeña pero con los ojos bien negro al igual que su cabello*

Esteban- Antes que nada, quiero pedirte disculpas por cómo te hablé y te trate ese día. Sé que no tengo derecho a exigir té nada con respecto a la niña, pero si me permites quisiera acercarme, ser una mejor figura paternal para ella y con respecto a lo nuestro, tener una amistad, empezar de cero tal vez. No te pienso exigir nada, así que puedes pensar y luego responderme... Aceptaré lo que quieras, pero encerio quiero formar parte de la vida de ella y recuperar un poco del tiempo perdido por mi necedad.

Para Samantha quién estaba a la defensiva por el repentino acercamiento, quedó sin palabra ante lo dicho por Esteban, pero no le pareció raro, ya que últimamente cada que tomaban su merienda en el jardín siempre sentía la mirada intensa de él, aunque no sabía que intenciones tenía...

Sam- Con respecto a nuestra hija puedes acercarte, después de todo eres su padre, pero ella es muy precavida aparte de inteligente a pesar de ser tan chiquita, así que no esperes que de un día para el otro te llamé padre con cariño, y con respecto a lo nuestro, me parece bien intentar ser amigos.

Esteban- Sí, sí iré despacio y ganaré su cariño para decirle que soy su padre, cuando tenga tiempo vendré a pasar tiempo con ella... Respecto a formar una amistad, espero realmente que funcione especialmente por nuestra hija, yo pondré todo de mí para que así sea...

_ Lo dijo todo rápido y casi sin respirar, pero con una voz más suave para no asustar a la pequeña _

*Las imágenes son de Google*

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Comments

Quica Romero

Quica Romero

¡Pues que idiota, por darle tanta facilidad!. Después que te violó, te insulto y te hecho la culpa de algo que no hiciste; todavía lo premias con una amistad y el acercarse a tu hija para que al final te la vaya a quitar. Y tú te quedes como la imbecil que eres al darle tanta facilidad a un tipo que te desgracio la vida y de paso la de tu hija. Y no es por el dinero ni la posición, sino por el escarnio público que va ha sufrir al señalarla como BASTARDA. Y todo por un hombre calenturiento que no se pudo aguantar.🤨😠😒😤🙎‍♀️

2024-06-08

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