Teniendo en claro que es una mala idea dejarla sola en ese pequeño departamento y más en su situación actual la llevo a mi casa, hay tendrá toda la atención necesaria para tratar sus heridas y para la destoxicación, ahora es urgente sacar esa sustancia de su cuerpo.
Nervioso llamo a mi ave de llaves y le ordenó ir haciendo los preparativos para nuestra llegada, no hay tiempo que perder, no sé que tan agresiva sea esa maldita droga, lo último que quiero es que empiece a convulsionar o algo fuera de si. Luego de haber conducido como un sicópata llegamos a mi morada. Apresurado le desabrocho el cinturón y la traslado a mi habitación, lugar donde el médico la espera y empieza a revisarla. Agobiado, no me despego ningún momento de ella hasta no escuchar que esta fuera de peligro y que esta escena solo quedará como una mala experiencia.
Agradecido con Dios y con él lo despido hasta la puerta, para después contemplarla, no me quiero imaginar que hubiese pasado si no hubiese llegado o en los peores de los casos contestado, lo más probable es que mi alma estuviera sumisa en un abrazador fuego de remordimiento de nuevo.
No obstante, solo provoca que mis fantasma revivan, creando una crisis existencial en mi, ¿Por qué la vida es así conmigo?, lo último que quiero es crear un ciclo vicioso, pero tan solo el echo de parecerse a ella ya complica las cosas, se que ella no se lo mereces, ya tienes una vida lo suficientemente mala, como para yo se la complique más, pero tambien tengo el remordimiento de que pude salvarla y no a ella, inconscientemente estoy tratando de redimir mi pecado.
Atormentado paso en dilema el resto la noche, pensando que debo hacer, pero todo llega a la misma conclusión, debo protegerla, pero sin involucrarme con ella; lo más sano es mantenerla segura desde la distancia. Cuando me dispongo a dirigirme al baño y asearse un poco, un quejido de dolor provoca que clave mi mirada a ella, solo para comprobar que esta consciente.
- Hola, ¿estás bien?.- pregunto al ver su cara de insomnio.
Me angustia un poco que no haya despertado anoche como dijo el médico, quizás aun esta bajo la influencia de ese fármaco. Impaciente intento levantarme y tomar el teléfono para llamarlo, pero su mano no lo permite, ver como se aferra a mi brazo me trae tranquilidad.
- ¿Está todo bien, Aurora?, ¿te duele algo?.- la miro fijamente.
Viendo que no dice nada, ni asiente con su cabeza a mis palabras, poso mi mano en su barbilla y la obligó mirarme, su silencio me desconcierta. No obstante, ver sus lágrimas me destruye, sus ojos rojos refleja su pena.
- ¿Qué ocurre, a..- no termino de hablar, ya que esta se lanza sobre mí y me abraza.
Estático y sin saber que hacer dejo que saque su dolor, hasta que no resisto más y la empiezo a consolar, supongo que lo de ayer fue muy traumático.
- ¿Ya estás bien?.- digo al ver que su llanto ha empezado a cesar.
- ¡!.
- No me hablarás. - me río intentando subir su ánimo.- Un gracias no estaría mal.- limpio su rostro lleno de lágrimas, no me gusta verla llorando.
- Y..yo.- se desploma antes de poder decir algo.
- No te presiones, todo está bien ahora- trato de calmarla, no le hace bien tantas emociones fuertes.- ¿qué tal si comes algo?, me imagino que debes estar hambrienta.- trato de cambiar el tema, quiero que se relaje.
- Gracias por no dejarme sola, te he causado muchos problemas, pero me ayudas a pesar de todo, gracias.- dice con mirada sincera.
Complacido con sus palabras, curvo mis labios. Esa era la respuesta que estaba esperando, ahora estoy satisfecho. Entusiasmo voy hacia la cocina y le traigo algo muy sutil para que coma, no si antes advertirle a todos que no digan ninguna palabra y en especial de ella.
Con todo listo me vuelvo a dirigir a la habitación, solo para verla mirando por la ventana, con sumo cuidado de no perturbarla entro cuidadosamente, verla tranquila es una obra de arte, muestra todo su encanto.
- ¿Relajada?.- murmuró, atrayendo su atención.
Asustada se tambalea, pero logra reponerse rápidamente para después correr hacia las sábanas y taparse, supongo que ya se ha percatado que anda utilizando una de mis camisas.
- No te preocupes, no te cambie yo..- me río al ver que es lo que esta pasando por su cabeza.
- ¿por qué me quitaste mi ropa?. - me cuestiona, esta era la Aurora consciente que conocía.
- Supuse que así lo querías, no creo que te hubiese gustado andar con la ropa sucia que esa basura tocó.- traigo a tema la situación.
Abatida desvía la mirada, supongo que ya ha entendido mi punto.
- Te voy a hacer una pregunta y quiero que me respondas con sinceridad, ¿qué hacías ahí?.- pregunto, tomando asiento con ella.
Es que por más que lo piense no hay una excusa válida, no creo que se haya expuesto solo por trago. Temerosa vacila un poco.
- Únicamente salí a tomar aire y tomar algo, no creí que esto iba a pasar.- evita hacer contacto visual.
¿Qué?, ¿es en serio?, ¿es inconsciente o tiene un problema con medir las consecuencias?, ¿cuántos años tiene esta chica?.
- Lo sé, no estuvo bien lo que hice, pero yo..- se autorreprocha, como si ya pudiera conocer lo que le iba a decir.
- Al menos lo tienes claro, jugar con tu vida no es un juego, te pudo haber pasado algo.- habló un tanto molesto.
- Lo siento.- dice con ojos cristalinos.
Habiéndome percatado que ya aprendió de su error, relajo mi rostro. No es adecuado que la martirice y menos cuando no tenemos ningún tipo de relación, que derecho tengo.
Luego de haberme cerciorado que esta completamente recuperada y no existe peligro, la mando a su casa a descansar; solo para después recibir la visita más inoportuna y tortuosa que existe, colocando en dilema mi existencia, mi dulce y fatal hermana Maria Santos.
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Comments
Gladys Zapata
uyyy ésto se va a poner bueno, bueno
2024-06-23
3
Karyam Valle
Es que hacías áhi??
2023-09-27
4
Ali
espero que Aurora haya aprendido una pregunta escritora de dónde eres ya que hay es del verbo de que hay cosas ahí significa ese lugar
2023-09-18
1