¿Sin Memoria?

Al verlo desaparecer relajo mi cuerpo, no sé cómo acabé aquí, solo espero no volverlo a ver y dejar esto como un mal recuerdo, solo deseo que nuestros caminos no se vuelvan a cruzar.

Sin saber como salí de esa inmensa mansión me dejó caer en la cama, gracias a Dios que sus ayudantes no dijeron nada y me permitieron abandonar ese lugar pacíficamente, porque no me imaginaba corriendo, de tan solo pensarlo me parece ridículo.

- Bueno, Aurora, vamos a dejar esta experiencia, como un mal recuerdo.- me digo a mi misma, es mejor dejar las cosas claras y enterrar el tema.

Hambrienta me levanto y me dirijo a la cocina a prepararme algo rápido de comer, cuando estoy por terminar alguien toca mi puerta, provocando que me asuste y derrame un poco de aceite en piel, causándome un leve herida.

Adolorida coloco mi brazo bajo agua, para después apresurarme, solo para verla destruida y un tanto molesta.

- Si no vengo no tengo noticias de ti, casi te exploto el teléfono y tú ni apareces.- me regaña mientras se adentra.

Como un pollito que sigue a su madre así lo hago con ella hasta llegar a la sala y ofrecerle un poco de desayuno-almuerzo que he preparado, gracias a Dios hoy es sábado y es mi día de descanso, así que es perfecto para recuperar energías.

- Te escucho.- me mira expectante, como si esperará alguna explicación.

Sin saber por donde empezar vacilo, la verdad es que no me acuerdo de mucho.

- ¿Habla?.- insiste pero esta vez con más severidad.

Sabiendo que no tengo opción empiezo a relatar.

- Que quieres que te diga?, que no me acuerdo de nada y cuando abrí los ojos me encontraba en un lugar rarísimo y elegante. Además, de tener en frente a un sexi y hermoso hombre, bien vestido con traje y con mirada penetrante.- digo recordando la escena de esta mañana.- y frío.

- ¿Y?.- dice como si quisiera saber más.

- No te hagas ideas raras, no pasó nada, al menos fue un caballero, me respeto y se lo agradezco y si quieres saber como llegue a su casa ni idea.- soy clara, intentando dar por terminado el tema.

- Es en serio?, al menos te hubiese comido a ese bombón, perdiste una oportunidad en un millón.- dice con algo de desilusión.

- Para, lo último que quiero es saber de hombres y espero no volverlo a ver más nunca.- afirmó con seguridad.

En estos momentos los hombres están tachados en mi lista, ahora voy a darme el valor que me merezco, primero y último yo.

Luego de charlar un poco y saber que estaba más enterada de mi paradero que yo misma me enojo, me siento traicionada, yo como una loca pensando mil cosas y ella siguiendo la rumba, ahora entiendo por qué esta como un zombie.

...****************...

Como es costumbre en mi vida sigo la rutina de trabajo a casa y de casa al trabajo, cumpliendo casi así una semana de ese inexplicablemente día, no puedo negar que a veces viene a mi mente sus ojos, esa mirada me dejo una sensación inquietante, algo me dice que debo mantenerme lo más lejos de ese hombre y que si lo vuelva a ver, salga huyendo.

Obligándome a cortar el flujo absurdo de estos pensamientos me centro en atender cálidamente a los clientes, mientras les recomiendo los platillos estrellas de la casa. Luego de un cesante día de trabajo me dejo sostener por la silla, mis piernas no dan más, pero estoy satisfecha, logré un día muy productivo.

Complacida por mi día voy a los vestuarios y trato de tomar mis cosas para dirigirme a casa, pero los susurros de mis compañeras no lo permiten.

- Escuchaste, Sebastián Fernández se va a casar, con la mujer que vino hace unos días. Ja, ja, ja, tan creída que estaba Aurora por su relación y miren, una simple amante le quito todo lo que tenía, me daría vergüenza estar en sus zapatos - empiezan a destilar su veneno

Sin importarme nada, salgo de la oscuridad y las miro fijamente, quiero ver que tan valientes son, quiero que me lo digan en la cara.

- Aurora t.tú no te habías ido?.- tratan de ocultar su nerviosismo.

- Si, pero sé me olvidó algo.- coloco una excusa.- ¿Qué era lo que estaban hablando?, se veía entretenido.- rodeo mis ojos.

Temerosas desvían la mirada, supongo que no tengo que explicarle lo que hicieron, sólitas se dieron cuenta de su error.

- Cuando quieran hablar de mí, ven y búscame, las estaré esperando.- me acerco a ellas y les susurro, nunca les he tenido miedo y ahora menos.

Viendo sus rostros pálidos sonrió, esto es un escarmiento para que aprendan a no meterse en las vidas de los demás, no entiendo que ganan haciéndolo, es mi vida y la vivo como yo lo decida.

Con ganas de liberar la mente, testeo a Dani para salir un rato, pero solo recibo un lo siento como respuesta. Sabiendo que posiblemente sea la culpa del dueño del bar donde trabaja, se la acepto, ella también tiene una vida, quien soy para interrumpir a mi gusto. En dilema me miró al espejo, podría quitarme este lindo vestido color azul marino y meterme en la cama y hacer como si nada hubiese pasado, pero la verdad no tengo muchas ganas que quedarme aquí, quiero despejar mi mente.

Decidida a tomarme unos tragos y relajarme, me dirijo al bar más cercano de la zona, mientras me repito que solo serán unos minutos y luego regresaré, así nada malo podría ocurrir. Al entrar puedo sentir como las miradas recaen en mí, ignorando esa sensación de incomodidad me siento en la barra y empiezo a ordenar.

Analizando la pesada atmósfera, me percato que he caído en el peor lugar, puedo ver como varias mujeres prácticamente se están devorando con sus posibles clientes.

- ¿Nueva?.- se me acerca un señor que podría ser perfectamente mi padre, en mi descuido.

Limitandome a responder, prefiero callar, cualquiera respuesta podría ponerme en riesgo y lo peor de todo es que nadie sabe de mi paradero, perfectamente soy una presa frágil.

- ¿Cómo se llama la señorita?.- me dice con una asquerosa sonrisa, hasta su olor a trago me parece desagradable.

- Luisa.- miento, debo ser inteligente y buscar una manera de salir de aquí.

- Bonito nombre, lo que te voy a decir puede parecer un poco confuso, pero me llamaste la atención, sé que lo escuchas a menudo, pero eres linda, mi pequeña luisa- acompaña sus palabras con un tono de repugnancia.

Presintiendo que estoy en una línea muy delgada, me levanto de mi asiento y trato de marcharme, pero su feroz agarre me detiene, acompañado de un repentino mareo me lo impide.

- No tan rápido muñequita.- me muestra sus podridos dientes, provocando que mi cuerpo tiemble.

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Comments

Lorena Angulo

Lorena Angulo

dónde te fuiste a meter aurora 😜

2024-11-23

1

Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴

Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴

Cómo es que una mujer se va sola a un bar a tomar?????

2023-09-24

9

Ali

Ali

Aurora en donde te metiste

2023-09-18

0

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