..."La salud no lo es todo, pero sin ella, todo lo demás es nada."...
...—Schopenhauer....
Durante esa semana después de atender aquel hombre con diabetes mellitus tipo 2, estuve preparando medicamentos para el manejo de la enfermedad, centrándome en esa medicación que revolucionó el tratamiento en mi mundo anterior, al punto que todo paciente con esta enfermedad, siempre y cuando no estuviera contraindicado, tenía que llevar esta medicación, la Metformina.
En mi anterior vida, se descubrió luego de mucha investigación que la célula, la estructura fundamental de la vida necesitaba energía, así como un coche necesita combustible para funcionar, dividiéndose en aquellas que producen su propia energía por medio de procesos internos como las de las plantas y las que necesitan consumir a otras células para obtener glucosa.
¿Pero qué es la glucosa? Fue la pregunta que me realice durante mi primer año de pregrado, que al investigar un poco me di cuenta de la inocencia con la que muchas veces vive la humanidad, no siendo más que la forma en la cual el cuerpo humano aprovecha los carbohidratos para conseguir energía, aunque no es exclusiva del ser humano, sino de las células animales en general.
Ese recuerdo me hizo caer en cuenta, hasta este momento solo había estado diagnosticando enfermedades por síntomas y signos, lo cual no estaba mal, pero habría enfermedades que necesitaría confirmar de algún modo mis sospechas, por lo que usando el sabio, decidí iniciar los planos de un sistema para medir la glucosa en sangre de los pacientes de este mundo.
Primero que nada, necesitaría un iman, pero hasta el momento no había visto ni uno solo en este mundo, por lo que fui donde la única persona que podría conseguirlo con solo chasquear los dedos, me diriji donde Helena, quién me recibió inmediatamente, aún en su cara se podía evidenciar la pena por la situación de hace unos días, pero se mantuvo sería como buena líder de gremio que era.
Le comenté acerca del imán, pero me miró incrédula, para afirmar nunca haber visto o escuchado sobre un metal que fuese capaz de mover a otro, negando mi petición por desconocimiento, pero afirmándome que enviaría algunos mercaderes a recabar información para comprobar la existencia de aquella piedra, aunque esto tomaría su tiempo, algo que no tenía.
No podía esperar tanto tiempo, aunque no era tan urgente, quería tenerlo listo para la próxima consulta de aquel hombre, así que decidí cambiar un tanto mi petición, está vez necesitaría un lingote de hierro, del más puro posible, además de una estructura hecha en cobre con la forma del caparazón de un caracol, si en este mundo no existían los imanes, crearía uno artificialmente.
Mi plan era simple, colocaría el lingote de hierro en el centro de aquel contenedor en forma de caracol, que no era más que una tubería por medio de la cual se aceleraría una descarga eléctrica generada con magia, aumentando su carga por medio de la velocidad al acelerar sobre las paredes de cobre, para impactar con la fuerza de un rayo contra el lingote convirtiéndolo así en un imán.
El plan salió como lo había planeado, se había creado un imán, incluso más fuerte que los naturales, era perfecto para el dispositivo que necesitaba crear, el cual por medio de cargas eléctricas generadas por la interacción entre la glucosa y el oxígeno de la sangre, sería capaz de detectar cuánto exactamente tiene de azúcar en el torrente sanguíneo las personas, estaba a punto de crear un glucómetro.
...Una semana después...
Luego de varios días de dedicación, pude reproducir un glucómetro de mi vida anterior, aunque esté no contaba con avanzados sistemas electrónicos o una pantalla que me reflejará electrónicamente el valor, si era capaz de moverme un pequeño reloj análogo por medio del cual interpretaba los valores de las muestras de sangre, lo había logrado, había creado la primera prueba diagnóstica rápida.
Ese día llegó aquel hombre, había perdido peso, se notaba a simple vista, pero gracias al imán, había podido crear una balanza más segura, así que le tome sus medidas antropométricas, confirmando la sospecha, había perdido cerca de 5 kilos en poco más de dos semanas, había sido perfecto, pero no suficiente, así que le tome una muestra de sangre.
^^^276 mg/dL^^^
Se encontraba muy alta su glucosa, lo normal para una persona sana es de 70 a 100 miligramos en cada décima parte de un litro de sangre, tolerándose en los diabéticos tipo 2 hasta de 126 miligramos, pero este hombre duplicaba esos niveles, aunque no era una emergencia debido que no estaba presentando sintomatología, así que podría tratarlo con la Metformina.
Lo envié con todas las recomendaciones, además de aclararle que mientras su cuerpo se adaptaba al medicamento, era muy probable que sintiera náuseas o tuviera cambios en las deposiciones e incluso llegar a presentar diarrea, que ante cualquiera de esas situaciones debería volver con el fin de hacer ajustes para que no se vea afectada su calidad de vida.
Había comprobado la utilidad del glucómetro, era momento de fabricarlo en masa, por lo que me fui directamente al laboratorio de artesanías donde se fabricaban los microscopios, en esta ocasión sería yo quién obtendría las ganancias directamente, por lo que el capital salió de las arcas de la farmacia, siendo más que suficiente para la financiación de los dispositivos.
Estos una vez que salieron al mercado volaron como pan caliente, todo galeno deseaba poseer uno, sobre todo al comprender las enfermedades que se podrían diagnosticar por medio de esto, pero más al saber que podrían llegar a cobrar por el uso del dispositivo, aunque su ganancia se mantendría constante para la farmacia debido a las lancetas y las tiras reactivas, sin las cuales los dispositivos serían inútiles.
Ese mismo día me llevé una gran y grata sorpresa, traída por los comerciantes que Helena había enviado a investigar los imanes, los que no habían logrado encontrar nada sobre ese tema, pero si habían descubierto algo incluso mejor, se trataba de una pareja que había estado trabajando sobre unos metales capaces de iluminar el cuerpo para mostrar lo que había debajo de la piel...
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