Lale casi no pudo descansar esa noche porque aún no asimilaba la idea de convertirse en la general de un ejército tan grande como lo era el ejército de Silver, que constaba de seis mil soldados en total y eso sin contar a los magos.
El amanecer llego y Lale se presentó en el campo de entrenamiento para comenzar con su nuevo trabajo, que era convertir a los soldados en los mejores de todo el continente, ella iba con la idea de entrenarlos a la mala, pues estaba más que segura que los soldados no la aceptarían como su nueva general, siendo una mujer joven, de otro lugar y además habiendo otras personas capaces para aquel puesto, pero cuál fue su sorpresa cuando llegó al lugar y se encontró con los capitanes y subcapitanes frente a cada uno de sus regimientos haciendo una gran reverencia como saludo.
—La saludamos general, ¡señora!, general.— Dijeron todos los soldados a una sola voz. —Estamos listos para entrenar señora, como capitanes y subcapitanes debemos entrenar en primer lugar con usted y así transmitir estás enseñanzas a los soldados de nuestros regimientos.— Dijo uno de los capitanes.
—¡Buenos días! soldados, agradezco su compromiso y su intensión por aprender, pero en primera instancia, me gustaría ver una demostración de sus entrenamientos comunes. No quiero alterar ningún entrenamiento sin que sea necesario y si hace falta cambiar o mejorar algo, está demostración me hará saber que es lo que necesita cada regimiento— dijo Lale muy segura y firme.
Dada la orden de Lale cada uno de los capitanes fue dando su demostración con sus soldados y cabe destacar que eran muy buenos en cada uno de sus movimientos y técnicas, lo único que haría falta sería pulirlas y quizás enseñarles algo nuevo como el enfrentamiento cuerpo a cuerpo, pues la mayoría de los soldados dependía en un gran porcentaje de sus espadas y armas, cosa que los pondría en desventaja si es que fueran desarmados. Para dar un ejemplo de lo que quería hacer, Lale pidió a cada uno de sus capitanes que se prepararán para luchar contra ella y que el resto de los soldados fueran solo espectadores de lo que ella quería que entendieran con el ejemplo que les daría. Para está acción se movilizaron al campo de enfrentamientos y ahí todos podían ver muy bien lo que ocurriría.
—Capitanes, su trabajo será poder pelear contra mí, no utilizaré ningún tipo de arma, pero yo me haré cargo de desarmarlos posteriormente a cada uno de ustedes y así veré su habilidad en una pelea mano a mano— dijo Lale muy segura de que ganaría.
Cada uno de los capitanes tomó su arma que variaban desde espadas, el arma más común, hasta arcos y lanzas. Ellos se sorprendieron por el pedido de su general y claramente estaban seguros de que ganarían, quizás no por habilidad sino por cantidad. Cuando ya todos estaban en el centro del campo, comenzó la batalla siendo Lale la primera en atacar, utilizando su sigilo y desarmar a los primeros capitanes y después de esto los noqueó sin problema alguno. El encuentro continúo y los capitanes decidieron atacar al mismo tiempo, un error fatal ya que Lale contaba con gran destreza de sigilo, fuerza y velocidad, lo que la hacía imposible de bloquear, y así se deshizo de cada uno de sus contrincantes sin utilizar ninguna arma, y nada de magia.
Lale reconocía sus habilidades físicas y de combate, por eso estaba más que feliz, pero aún no olvidaba el hecho de que su general anterior la traicionará dándole un té con un somnífero para así poder entregarla a cambio de alguien más, y más aún no poder defenderse con estás habilidades porque estaba atada con cadenas con magia que le impedían poder defenderse de la manera que siempre lo había hecho. El solo pensarlo le causaba rabia, pero tenía que darle vuelta a esa hoja en el libro de su vida.
Terminada la demostración, cada uno de los capitanes y soldados, halagaron las habilidades de Lale y estaban más que felices porque ella sería quien los dirigiría de ahí en adelante. Aunque no todos estaban felices... De pronto alguien hizo acto de presencia.
—Vaya, vaya, así que está muchachita es su nueva General, no sé que vió su majestad en ti para que te nombrara con el rango que me pertenecía a mí.— Dijo un hombre alto de cabello plateado, con ojos grises claro, con el cuerpo más tonificado que Lale había visto, cada uno de sus rasgos eran más que perfectos.
—¿Se puede saber quién es usted?, aunque alcanzo a entender su enojo por el hecho de mi nombramiento, no creo que deba de hablar sin antes haberme conocido, señor— dijo Lale muy molesta.
—Disculpe señorita, mi nombre es Blair y soy el comandante de los dos mil magos de este imperio— dijo el hombre.
—Mucho gusto comandante, pero tengo entendido que el general del ejército también es general de los magos, ¿o me equivoco?— mencionó Lale con una sonrisa entre dientes. Ella lo que quería era que el comandante se diera cuenta de su error y que se disculpará, pero...
—No permitiré que ninguna recién llegada venga y me quiera dar órdenes a mí o mis magos, definitivamente está muy equivocada si cree que eso va a pasar— continúo el comandante de manera burlona .
—Bien comandante, si así lo quiere, así será. Lo reto a un duelo y veamos si realmente está capacitado para ser el General de este gran ejército y si es así, le doy mi palabra que me haré a un lado y le dejaré mi puesto— dijo Lale muy segura.
—No proponga duelos cuando sabe que va a perder, señorita. Le aconsejo que mejor no continúe con esta tontería. No soy nadie condescendiente para dejarla ganar o no hacerle daño.
—Me parece perfecto, haré lo mismo. Las cosas quedaran asi, si yo gano el encuentro usted y todos los magos estarán a mi cargo, pero aparte de eso usted perderá su puesto y se convertirá en mi secretario personal, sin embargo si yo pierdo usted podrá tomar mi lugar y yo me iré del imperio, en cualquier caso yo gano. ¿Le parece que sea así comandante?.
—Acepto el duelo, pequeña.— Asintió el comandante dándole una pequeña palmada a Lale.
Ya que estaban en el campo, el duelo se llevó a cabo ahí de inmediato. Ambos contrincantes se pusieron en postura defensiva y el encuentro comenzó. Aquel hombre podía utilizar magia y lamentablemente Lale no sabía de qué tipo, eso era algo que le daba desventaja. Lale optó por atacar al comandante con técnicas de espada poco conocidas, pero fueron detenidas por una barrera que protegía al hombre, a Lale le parecía que era como hacer trampa, pero no se iba a excusar por eso, entonces decidió pelear sin armas lo cual dejo desconcertado a su contrario. Ella era mucho mejor peleando cuerpo a cuerpo pues podía utilizar todas sus habilidades y su potencial tanto físico como de estrategia. No paso mucho tiempo y pudo traspasar esa barrera que protegía a su rival y eso le dio la victoria a Lale. O al menos eso pensó...
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Comments
GMSC
Excelente mentalidad, hay que aprovechar y disfrutar de cada momento y oportunidad y no llenarse de rencores, el karma siempre llega, y ya habrá oportunidad de patear el trasero de ese General, con la cabeza fría se juega y disfruta mejor 😅
2025-02-23
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GMSC
Ojalá y le tenga respeto, si no, es un problema que habrá que cortar de raíz 🤷🏻♀️
2025-02-24
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GMSC
Calientale la cabeza para que tú con cabeza fría lo puedas derrotar
2025-02-23
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