—¿Quién es usted?— preguntó Lale algo desconcertada.
—Disculpe la intromisión, mi nombre es Arel y soy la santa del imperio de luz Silver, su majestad me pidió que viniese a verla— dijo la santa algo aturdida. —Sin embargo me gustaría saber cómo es posible que usted tenga tanto poder y no hayamos sabido nunca de este hecho...
—No se a que se refiere, mi poder es como cualquier otro, sirve para defenderme y para defender a los débiles, al menos es lo que creo.— dijo Lale de la manera más normal.
—Un poder normal es capaz de protegerte a ti de solo algunas personas, pero asesinar a miles de personas con un simple acto de poder, haría falta mucha más magia de lo normal y sería necesario una energía de alta magnitud, que no cualquier persona puede lograr, ni siquiera los de la familia real son capaces de tales cosas.— Recalcó la santa.
—No entiendo, ¿qué tengo de especial para tener este poder tan grande?— dijo Lale muy curiosa.
—Cuenta una leyenda dentro de nuestros libros sagrados, que un día llegará un ser de luz que podrá unificar a los dos imperios tanto el de la oscuridad que es mayormente conocido como imperio North y el de luz que se conoce como Silver. Al parecer ese ser es usted señorita.— Dijo la santa muy feliz.
—Sin ofender sus creencias, yo seré lo que sea menos un ser de luz, tengo que hablar con su majestad y usted tiene prohibido decirle algo de lo que aquí se hablo. No creo en ninguna de sus palabras.— Aclaro Lale de manera muy enojada. Ya estaba cansada de tanta sorpresa y ahora cargar con ser quien dice la santa, sería un peso mayor al que ella estaba acostumbrada a cargar.
De pronto, de una puerta salió el emperador y el dijo que había tomado una decisión para que Lale se quedará en el imperio de luz y esa decisión era darle a Lale el puesto de general, donde la dejaba al mando de su más grande ejército ya que todos estaban enterados de su hazaña grandiosa, nadie se oponía a tal decisión pues todos los involucrados fueron avisados antes y aceptaron.
— General Lale, a partir de hoy quiero que usted sea quien dirija mi ejército y que por favor proteja el imperio de luz como una más de sus habitantes, pero sobre todo como su general.—Dijo el emperador de una forma humilde, pero a la vez firme.
—Pero su majestad, no soy más que una simple mujer y no creo que sus hombres estén dispuestos a seguir las órdenes de alguien como yo.— Dijo Lale con la intención de que el emperador reconsiderara su decisión. Sin embargo eso fue imposible, pues de los veinte capitanes y cuarentena subcapitanes, todos se encontraban en el lugar para hacer un juramento. Era ovbio que no le darían a Lale la oportunidad de huir de aquel lugar.
Sin más se escuchó al unísono, —nosotros los capitanes y los subcapitanes de cada uno de los batallones del ejército del imperio de luz, juramos eterna lealtad a nuestra general Lale, agradeceríamos que por favor nos enseñará todo lo que usted sabe y que se quedara con nosotros en este imperio— dijeron los sesenta hombres inclinados y de rodillas, que se encontraban fuera de la habitación de Lale.
—Demonios, esto no era lo que pensé que sucedería, no quiero ésto.— Sé dijo Lale en la mente. —Su majestad, ya que no me queda más opción que aceptar, lo hago con mucho gusto, pero no me haré responsable de algún soldado que salga herido por faltarme el respeto,— mencionó Lale.
Después de ese tan repentino nombramiento, cada uno de los presentes se retiró a sus labores y solo se quedaron el emperador y Lale en la habitación.
—General Lale, sé que ese es su nombre y no tiene apellido, pero me gustaría que por favor aceptará el apellido de él más grande general en la historia. El general Dionisio Alfor, en ese caso usted se llamaría Lale Alfor, ¿qué le parece?— dijo el emperador con expectativa.
—Si esa es su decisión no puedo oponerme, sin embargo al tomar este apellido no me gustaría cambiarlo de ahora en adelante, claro si le parece su majestad— respondió Lale.
—Estoy de acuerdo con ello, de ahora en más se llamará Lale Alfor y será conocida como la única general del imperio de luz Silver, le agradezco por quedarse con nosotros y ser parte de este imperio.
—No es que haya tenido otra opción, en primer lugar usted me nombró su única general y cabe resaltar que la gente del imperio dónde vivía, me traicionó y claramente ya no cuento con ellos. Así que lo mejor es quedarme aquí y servir al imperio. Solo espero que nunca me traicionen.
—De eso no debe preocuparse, yo mismo me encargaré de que la respeten y sigan sus reglas y órdenes, claro que eso será al principio porque sé que después usted será capaz de hacer que la respeten y obedezcan como su jefe al mando. Entonces me retiro, descanse y a partir de mañana comenzará los entrenamientos de los soldados.
—Sí su majestad, así lo haré.— Dijo Lale con la voz apagada y resignada, pues ella no esperaba ser parte del ejército de ese imperio y mucho menos como su general, el más alto rango dentro del aquel ejército. —No tengo nada que perder y si mucho que ganar, así que a darlo todo para convertir a estos soldados en los mejores de todo el continente, no me queda más que hacer lo que me gusta y en el transcurso enseñar a alguien más. Utilizaré está oportunidad como una nueva etapa en mi vida y la viviré mejor que antes, sin rencores, sin miedos y sin mentiras.— Se dijo Lale a si misma, esperando que esté nuevo inicio fuera para algo mejor.
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Comments
GMSC
Ya decía yo que era una habitación muy grande pa que cupieran más de 60 personas 😅, y por otro lado, esa habitación tiene paredes de papel y se oye todo 😅😅😅
2025-02-23
0
lara💜🧸🧷
Pido y esta justificado la venganza contra el general si o si tiene que vengarse
2024-11-11
3
Salomé Páez
* Ella tiene que vengarse de es desgraciado del general *
2024-09-02
7