Capítulo 18

Llegó el día más esperando por todos en especial para mi pequeño, celebraremos el cumpleaños número 4, de mi Angello, me da nostalgia el pensar lo rápido que ha pasado el tiempo, aun recuerdo como si fuese ayer el día en que nació, tan pequeño, tan vulnerable, tan hermoso frente a mi, sus ojitos tiernos de un color miel, reflejaban inocencia, dulzura, amor y ternura, sus cabellos castaños, su tez trigueña, todo un pequeño bombón, me hacía sentir tan afortunada de tenerlo en mis brazos, esa sensación tan única, mi corazón rebosante de alegría, no podía contenerme, abrazarlo, besarlo y decirle cuanto lo amaba, que siempre sería mi tesoro más preciado. Mis lágrimas caían suavemente, no de tristeza, era felicidad en la más pura expresión.

El día de hoy el jardín de la casa de mis padres era un torbellino de niños que corrían y gritaban emocionados.

La decoración estaba increíble, muy bella, era de dinosaurios, había una mesa con golosinas de todas las formas, sabores y colores, comida para los niños y sus padres, bebidas refrescantes y unos animadores que entretenían a los niños con juegos. Aunque algunas preferían divertirse con un castillo inflable que mi hermano contrató, parecía un parque de diversiones.

- Mami, está todo muy divetido.- llega Angello agitado, emocionado y eléctrico por los dulces que ha comido.

- Me alegra que estés pasándolo bien.-

- Siiii, me usta mucho mami .- Sale corriendo con uno de sus amiguitos.

Tanta azúcar en sus cuerpecitos estaba haciendo efecto, los dejaba correr para que drenaran toda esa energía contenida.

Los adultos también estábamos pasándola bien, conversaciones, risas. Conocí a la familia de Fernando, su madre una señora encantadora, muy amable y de cara tierna, se veía mayor que mis padres, sus hermanas, su sobrino y cuñado.

- Sra. Milagros bienvenida .- Le doy un abrazo de recibimiento.

- Muchas gracias Gabriela.- me responde la señora amablemente.

- Amor también te presento a Vanesa mi hermana mayor, su esposo Ruben y el pequeño Mathias. También mi hermana pequeña Sara.- Fernando me presenta a todos.

- Bienvenidos, por favor disfruten de todo, estan en su casa.- Les indique.

Estuve por varios minutos conversando con la Sra. Milagros, mamá de Fernando, realmente una mujer con mucho carisma, muy atenta, me hablo de que había quedado viuda cuando Fernando tenia 15 años y se ha convertido en su apoyo, la relación con sus hijas también está muy fortalecida, han salido adelante juntos.

Conecte inmediatamente con Vanesa, estuvimos hablando de los niños, su esposo también muy amable.

La tarde pasaba de maravilla, Fernando desde lejos me enviaba guiños, estaba ayudando a mantener el orden en el castillo inflable, ya que mi hermano había ido a buscar más bebidas, tanto para adultos como para niños, cuando vi que venía con ambas manos ocupadas me acerqué para ayudarlo y fue cuando lo vi, a quien menos esperaba, estaba justo en la entrada, no lo hubiese reconocido de no ser porque venía acompañado de su padre, Don Luigi, nuestras miradas se cruzaron y realmente mis emociones habían quedado en blanco, no sentí nada, en su momento lloré un mar de lágrimas por su ausencia, pero ya no había nada.

Esta demás decir que sorprendida, jamás imagine que regresaría como si nada, mi hermano al verme mirando fijamente un punto voltea y su reacción si fue inmediata, estaba airado, soltó lo que tenía en manos y sus pasos marcaban decisión y enojo, lo tomo por el cuello de la camisa y con el puño levantado lo interrogó:

-¿Qué haces aquí infeliz? juré que si le hacías daño a mi hermana, te mataría.-

Mi mamá al ver eso estaba llorando, mi padre se acercó a consolarla y yo sostuve a mi hermano por su hombro y le dije:

- Por favor no hagamos una escena acá, los niños y los invitados están presentes.-

Aunque los niños eran los más inocentes, seguían disfrutando, algunos adultos voltearon otros como si nada, realmente pocos o casi nadie conocía la historia y no entendía que ocurría.

Samuel suelta a Cristian pero le aclara inmediato:

- Esto no se queda así.- Y se va hacia la casa muy enojado.

- Lo siento hija, no sabía que podría ocasionar estas emociones.- Me dice apenado Don Luigi.

- Pasemos a tomar algo.- Mi padre los lleva para calmar las aguas, mi madre seguía limpiando sus lágrimas.

- Mamita vamos por un vaso de agua.- La llevo de mi mano hacia la cocina de la casa, Fernando se acerca inocente de todo y le digo:

- Amor, por favor vigila a los niños, ya regreso.- Le guiño y dejo un suave beso en sus labios.

Estando en la cocina consigo a Laura intentando calmar a Samuel, ambos giran sus rostros a vernos y mi hermano se preocupa por mamá.

-¿Mamá estás bien?, debí controlarme, pero ese imbécil no lo tolero.- dice Samuel.

- Está bien hijo, me asuste un poco no quiero que nadie salga lastimado, sabes que soy muy sensible.- Responde mi madre.

- Toma mamita un Te para que logres calmarte un poco.- Le entrego su taza de té y la abrazo.

Mi hermano y Laura salen al jardín para reunir a los niños para cantar el cumpleaños, mi Angello llega a la cocina bastante sudoroso, agitado pero feliz:

- Mami vamos a cantad cumpe, vamos, buelita vamos.- Nos toma ambas por las manos y le seguimos, antes de llegar a la puerta aparece Cristian y su mirada se fija en Angello, era obvio el parecido que ambos tenían, innegable.

- Hola pequeño.- lo saluda y se agacha hasta la altura del niño.

- Mami, ¿quién es este señor? - Me interroga Angello levantando su carita esperando respuesta.

- Soy papá hijo.- Responde este sin esperar nada.

- Joven creo que no es momento aún, vamos a seguir con la fiesta del niño.- mi madre intentando interrumpirlo y se lleva a Angello al jardín y me hace seña como para que apacigüe las cosas, yo trato de seguirlos.

-¿Podemos hablar? -me detiene sosteniendo mi brazo.

- Creo que no es el momento adecuado, con gusto otro día puedo atenderlo.- Me suelto de su agarre.

- Vamos Gabriela, es sobre nuestro hijo.- él insiste.

No dude en reír sarcásticamente.

- Ahora si recuerdas que tienes un hijo.- Le dije de manera tranquila y me retire, dejándolo ahí viendo a la nada.

Afuera estaba todo diferente el ambiente continuaba alegre, los niños tomando fotos con los dinosaurios, sus padres intentando calmarlos, acá como si nada hubiese pasado y eso me tranquiliza ya que no quiero arruinar el día de mi pequeño, él merece ser feliz.

Luego de cantar el cumpleaños, se repartió el pastel, y algunos invitados comenzaron a retirarse.

Fernando se mantuvo a mi lado, eso era lo que realmente yo necesitaba en ese momento, me estaba llenando de valentía para enfrentar este duro pasado que ha regresado.

- Amor ¿Estás bien?.- pregunta Fernando

- Si Fer, todo bien, creo que ya estoy cansada, además se ha presentado algo, luego te cuento con más calma.

- Entiendo preciosa, mi madre ya estaban por retirarse, las despido y luego regreso para recoger.

Me guiña un ojo y se dirige a donde están sus hermanas y mamá, me acerco para despedirme con la promesa de vernos nuevamente.

Regreso a la cocina con algunas cosas, ya se habían marchado casi todos los invitados y nuevamente tropiezo con Cristian.

- ¿Podemos hablar, quiero explicarte? - Insiste.

- Cristian, Has llegado tarde, creo que no hay mucho que explicar.- Trato de llenarme de paciencia.

- Perdóname Gabriela, yo te amo!.- Dice con sus ojos a punto de derramar lágrimas.

- ¿Me amas, de verdad? Apareces luego de 4 años y solo dices eso. - Me carcajeo con ironía.

- Si eso es amor imagínate lo que es la indiferencia. - Completo para alejarme.

- Veo que no cambias, sigues igual de sarcástica.- Responde este de manera molesta.

- Hay cosas que permanecen igual Cristian.- Le digo de espaldas.

- Mi amor por ti sigue igual, perdóname, se que podemos superar esto. Por favor perdóname.- Repite una y otra vez.

Sentí mi pecho apretarse por el enojo, pero debía cerrar este capítulo y le dije:

- Cristian todo está perdonado, tu partida me dolió como no tienes idea, pero el tiempo ha sanado esas heridas. - Hago una pausa antes de continuar y respiro.

- En su momento esperé a que regresaras, pero tenía que continuar, debía continuar, tenía un motivo mayor que un corazón roto, mi hijo fue mi motor, ahora tengo un nuevo amor y voy a luchar para que funcione. - Me lleno de paciencia y amabilidad para continuar:

- Solo te doy las gracias por haber formado parte de mi pasado, fue grandioso en su momento, pero debemos avanzar y pasar página a un nuevo capítulo. Deseo de corazón también puedas ser feliz.-

- Puedes ser parte de la vida de tu hijo, pero no de la mía.- Ya con eso espero que quede claro.

- No puedes dejarme así por un recién llegado, tu y yo hemos pasado por mucho y tenemos un hijo.-

- Déjame aclararte que el recién llegado eres tú, te perdiste 4 años de la vida de tu hijo, no te importó dejarme aún sabiendo que estaba embarazada.-

- Eso no te bastó para quedarte.- Le reafirmo.

- Haré que lo nuestro tenga una segunda parte, te perdí pero he regresado a buscarte y esta vez para siempre.-

Me toma de ambos brazos y me besa a la fuerza, sentí tanta impotencia que solo lo empuje y lo abofete tan fuerte que sentí mi mano arder lo mire con enojo, tenía muchas ganas de hacer eso, el muy miserable quiere hacer todos por las fuerzas.

Salí dejándolo allí y a lo lejos vi a Fernando me acerque hasta el para llenarme de su paz.

-¿Estas bien preciosa?.- pregunta, pero yo solo Me refugio en sus brazos y el me dice algo que me hace sentir mucho más segura:

- Aquí estoy para ti amor, para lo que necesites, cuando quieras hablar, te escucharé. - Me abraza tiernamente.

No dude en besarlo y el correspondió tan sutilmente, sentí tanta paz y tanto amor, solo quería quedarme así y olvidar todo lo demás.

En mala hora regresaste Cristian. Fue lo que pensé...

Mientras Fernando recibia ese cálido abrazo, sintiéndose afortunado de estar con una maravillosa mujer. Aunque por su mente también llegaban los pensamientos de que algo no estaba bien, (Mi preciosa Gaby es una mujer valiente, no se deja intimidar de nada ni nadie, me parece que algo debe estar afectadola realmente, aunque no es momento prudente para interrogarla. Sólo le haré saber estoy de su lado), suavemente besa la coronilla de Gabriela

En el fondo estaba un malhumorado Cristian siendo testigo de esa escena, se lleno de celos y rabia.

-No dejaré que un recién llegado me quite lo que me pertenece.- Pensaba él con cierto orgullo herido.

- Llevo la ventaja, tenemos un hijo en común.- pensó para si mismo. No perdería la oportunidad, por lo que se acerca a su padre quien tiene en brazos al pequeño Angello, se sientan en una de las mesas para conversar con Don Sebastian.

- Tu edes mi papá? - Pregunta el pequeño recordando lo anterior.

- Así es hijo.- Habla Cristian, dejando un gran suspenso en el ambiente.

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Comments

Arminda Monges

Arminda Monges

que mal esto,tan buena que esta la novela

2024-10-17

2

Omis Mendoza

Omis Mendoza

que descarado eres Cristian té fuiste como un cobarde y ha hora vienes a reclamar derecho

2024-09-17

2

Maria Consuelo Gamez Duran

Maria Consuelo Gamez Duran

Que caradura este cristian

2024-07-17

1

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