Hyo-jin
No puedo creer que el estúpido del Yejun se haya desaparecido con la cuatro ojos y se haya olvidado de mi existencia en este lugar. Ni siquiera he conocido la ciudad donde estamos porque toda su atención está en ella.
Uuuiish como la odio! Pero ni crea que se va a quedar con lo que me pertenece, Yejun es mío, soy la que se va a quedar con todo lo que tiene.
Estoy sentada en la sala de estar con los abuelos de mi futuro esposo cuando lo veo aparecer con la insípida esa. Me da coraje verlos tomados de la mano y sonreír como idiotas.
- Buenas tardes familia! - saluda Yejun.
- Oh mis adorados nietos! - dice la vieja bruja.
- Abuelita! - pone su vocecita de mosquita muerta la cuatro ojos - ¿cómo estás?
Ambas se abrazan y yo quiero devolver el almuerzo.
- No mejor que ustedes, se ven felices.
- Es muy cierto mis queridos nietos se ven radiantes - dice esta vez el viejo Park.
- Estamos muy felices abuelos, queremos que este fin de semana nos acompañen a la casa de la playa de mi dulce Summer.
- Ooh! ¿Tienes una casa en la playa? - pregunto, para que noten mi presencia.
- Bueno, sí, Yejun me la regaló por mi cumpleaños.
Escupí el refresco que me acababa de tomar.
- ¿QUÉ? - mi voz se elevó.
Todos me quedaron mirando como si fuera un ser extraño.
- Mi amado nieto ¿ya quieres formar familia con Sum? - pregunta el viejo.
Mis tripas se están estrangulando unas con otras.
- Aún es muy pronto abuelo, pero ella es definitivamente, la mujer con la que quiero formar una familia.
Esto debe ser una maldita pesadilla, ahora se quiere casar con ella y para rematar, le compró una casa.
- Iremos el fin de semana - me saca de mis pensamientos la bruja Park.
- Mis padres y Dan vendrán, ya hablamos con ellos y gustosos aceptaron.
- Perfecto! Siendo así, aprovecharé para hablar de negocios con Duke.
- Hay mi amor, no cambias.
- Mi padre y mi madre encantados de verlos de nuevo.
Luego de esa reunión tan amena me fui a la habitación donde estoy hospedada. Tengo ganas de quebrarlo todo, pero solo causaría que me regresen a Corea y no podría seguir con mi plan.
A la mañana siguiente salí al jardín para disfrutar del desayuno que me preparó la cocinera, me encontraba tan distraída en mis pensamientos que no noté la presencia de la persona que me observaba desde el umbral de las puertas francesas.
- Buen día señorita! Debo haber hecho algo muy bueno en la vida.
- ¿Perdón? - volteo un poco mi rostro para ver quien me habla.
- Eres el ángel más bello que mis ojos vieron - me dice con su voz grave.
Por todo los dioses, mis ojos ven al hombre con los ojos más hermosos que jamás vi. Es un castaño de ojos grises que parecen hechos de Luna.
- Bu... buenos días! - nunca antes estuve tan nerviosa frente a alguien - ¿Qui... quién es usted?
- Mucho gusto, mi nombre es Dan, Dan McGregor.
- Soy...
- Sé quien eres preciosa, eres Hyo-jin, creo que mis queridos amigos Sum y Yen, se quedaron cortos al describirte.
¿Ellos le hablaron de mí? ¿Pero, por qué?
- Veo que terminaste de desayunar ¿te gustaría ir a conocer un poco la ciudad?
- ¿No se molestarán los Park? - pregunto entre emocionada, preocupada y nerviosa.
- Mientras estés conmigo, no.
Subo las escaleras a prisa, para poder colocarme algo más adecuado. Opté por un vestido veranero de color celeste, unas sandalias de andar, lentes de sol y sombrero. Me miro al espejo y quedo más que satisfecha por mi imagen, a pesar de que no suelo vestir tan despreocupada, me siento muy bien.
Bajo las escaleras y me encuentro con los Park y el hombre de ojos de Luna muy cómodos hablando.
- Ujumm... - carraspeo un poco, todos miran hacia donde estoy, y por primera vez la bruja no me mira mal - Buen día, señores Park.
- Buenos días Hyo-jin! - dicen ambos al mismo tiempo.
- ¿Estás lista? - me pregunta el de los ojos de Luna.
- Sí, y si los señores Park me dan el permiso para salir.
- Oh jovencita, ve a divertirte con nuestro otro nieto adoptivo.
- Gracias! - hago una reverencia.
Salimos de la casa hasta una camioneta algo pasada de moda, pero por primera vez, no me interesa nada de lo material.
- Voy a ser el mejor guía que hayas tenido preciosa - me dice con una linda sonrisa.
- Muchas gracias, Dan - hago una reverencia.
Me abre la puerta del copiloto y luego él va a su asiento. Pone la camioneta en marcha, cuyo motor ruge como una fiera.
Me ha llevado a diferentes lugares, entre esos la playa, me compró algodón de azúcar y en mi corta existencia, nunca me divertí tanto como ahora, tanto, que logré olvidar por qué me había venido a América.
Dan McGregor
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Comments
Patricia Salazar
Lindos ojos 🤷♀️ los de Dan, se flecharon mutuamente 🤣🤣🤣
2024-12-03
1
Marjorie Rodriguez Umaña
Pobre Dan el no se merece una bruja interesada
2024-07-07
1
Oliver Bedoya
Dan estás de infarto
2024-06-17
2