Aurora nos habia advertido de no ir a esos lugares porque podrían poner precio sobre nuestras cabezas.
—Derroté al señor demonio no necesito preocuparme por unos vendedores de esclavos jugando a ser los más malos de este mundo — dijo María.
—La que no entiendes eres tu, el jefe es un maldito psicópata y el no descansará hasta verlas muertas —
María cerró el mapa y se levantó de su silla preparándose para irnos hacia la montaña de hierro.
—Sofia llegó el momento de irnos no a tiempo que perder —
—Okey — le respondí después de haber terminado de desayunar.
María pagó la comida y las dos salimos hacia la calle principal para buscar la carreta en donde habíamos llegado a esa aldea pero Aurora un poco indecisa se fue detrás de nosotras.
—¡Oye! —
—¿Hmm? —
—Quiero ir con ustedes —
—¿No tienes miedo si también terminaras involucrada en este asunto? — respondió María.
—No —
—Okey... Vámonos —
Aurora se unió a nuestro grupo y salimos de esa aldea sobre la pequeña carreta en dirección al pequeño bosque al pie de la montaña. Fueron dos kilómetros de trayecto hacia ese lugar nos había tocado pasar por un puente colgante y enfrentarnos a un grupo de orcos en esa zona. Aurora los derrotó a todos con sus flechas y me dí cuenta que ella es una maestra con el arco y la flecha.
—Estos monstruos son faciles de derrotar — dijo Aurora después de caminar hacia el cuerpo del último orco que había derrotado.
—Estos orcos y los duendes son monstruos para principiantes — dijo María.
Me sentía como una inútil frente a esas dos mujeres pero no debía mostrarle a la nueva integrante el terrorífico poder que llevo en mi interior. Aurora tomó las ojeras de los orcos para cambiarlas por dinero en el gremio de la ciudad más cercana y al avanzar un kilómetro llegamos al pie de la montaña y me quedé sorprendida al ver un camino bien aplanado como si hubieran usado alguna maquinaría de mi mundo para hacerlo.
—Dejemos la carreta aquí. Lo que sigue es subir a pie — dijo Aurora.
—Tienes razón sería muy peligroso si subimos en esa carreta — respondió María.
Comenzamos a avanzar por ese camino y poco a poco íbamos subiendo que el pequeño bosque se veía mas lejos y llegamos a la mitad de la montaña. Habían dos caminos, unos llevaban a las minas y el otro a la ciudad más cercana y decidimos tomar el camino hacia la ciudad pero en ese momento vimos un guiverno que sobrevolaba por encima de nosotras.
—¿Ese no es el mismo de esta mañana? — dije.
—Si —
Por el camino hacia la mina en lo alto se vieron a cuatro hombres con unas mochilas de tamaño un poco grandes para ellos y el guiverno se lanzó en picada hacia esas personas.
—¡Rayos! — María corrió hacia ese lugar.
—¡María que estás haciendo! — dijo Aurora que siguió detras de ella.
<< ¿Ahora en qué problema me vas a meter? >> Salí corriendo detrás de las dos.
La criatura aterrizó de golpe al frente de los cuatro hombres quedando a solo cinco metros de distancia y los hombres se asustaron al ver cómo el guiverno expandía sus alas para demostrarles que debían tenerle miedo. La criatura intentó una mordida hacia uno de los hombres pero en ese momento María llegó y le desvió la mordida con un patada en su gran cabeza y el guiverno cayó hacia un lado arrastrando su cuerpo varios metros en el suelo.
—¡Estan bien! — dijo María.
—¿Que hacen ustedes por aquí? — dijo Aurora al llegar en ese instante.
—Solo veníamos de extraer un poco de mineral de hierro — respondió uno de esos hombres.
El guiverno se levantó de nuevo y abrió sus fauces para comenzar a cargar una bola de fuego para después lanzarla hacia el grupo de hombres pero María en ese momento sacó su espada y desvió el ataque hacia el cielo.
—Esa cosa solo lo intenta atacarlos a ustedes —
Los hombres se pusieron nerviosos y uno de ellos tocó una de sus mochilas de forma inconsciente.
—¿Que llevan ahí? — dijo Aurora.
—Na, Nada —
El guiverno comenzó a correr hacia ellos para intentar devorar a uno de esos hombres pero María bloqueó la mordida con su espada y su arma sacó muchas chispas por las duras escamas de hierro de esa criatura. ella y el guiverno forcejearon por un minuto mientras María hacia su demostración de fuerza pero el guiverno usaba su cola para atacar a los hombres que intentar hacerle algo a la heroína.
—¡Que llevan ahi! — insistió Aurora.
Ella se acercó a uno de los hombres pero los otros tres evitaban que se acercará y en ese momento llegué a espaldas de ellos y les quité las mochilas al usar mi habilidad Speed Booster.
—¿A ver, a ver? — abrí las mochilas mientras uno de ellos se acercaba a mi con mucha rabia y cada uno de ellos llevaban un huevo de hierro.
—Con razon — dije.
—¡Deme esa niña tonta! — gritó uno de los hombres.
Pero al intentar acercarse a mi los aparté con una rafaga de viento que creé al mover mi mano derecha hacia un lado. Ellos se asustaron al ver sentir que podía hacerles mucho daño con tan solo mover un dedo y en ese instante Aurora llegó a dónde yo estaba.
—¿Esos son huevos de hierro? —
—Si — le respondí.
María seguía forcejeando con el guiverno pero el monstruo se calmó al ver sus huevos sobre una pequeña roca. El guiverno se acercó y los tomó con sus fauces para después irse volando hacia la cima de la montaña. Los hombres intentaron escapar pero Aurora los detuvo al clavar varias flechas cerca de sus pies, María se acercó a ellos con mucha molestia por lo que habían hecho.
—Dígame ¿por qué se roban esos huevos? — dijo.
—¡No te vamos a decir nada! — respondió uno de los hombres de forma grosera.
—Yo sé por qué lo hacen. Su cáscara se vende como pan caliente en las ciudades vecinas ¿Verdad? — dijo Aurora después de haberse acercado a ellos.
—¿Y para que las usan? — dije.
—Al triturar la cáscara se crea un polvo de hierro perfecto para hacer armas mas resistentes y fuertes también la clara se usa como afrodisíaco —
—Que estupidez — dijo María.
Ella apuntó su espada hacia los hombres y ellos se asustaron pero todo era una broma por parte de esa mujer para que no volviera a hacer ese robo de huevos.
—Pierdes tu tiempo, ellos volverán a hacer eso otra vez — dijo Aurora.
María guardó su espada y se apartó de ellos.
—Vamonos, si ellos valoran sus vidas no lo harán otra vez —
Los hombres se quedaron en ese lugar mientras continuamos hacia la ciudad vecina. Pasó un día de haber bajado de la montaña y llegar al camino que llevaba hacia la ciudad de Malta y la montaña de hierro solo era un pequeño punto en el horizonte. Llegamos a una pequeña colina y más adelante se veia la ciudad de Malta con un río alrededor y una muralla que la rodeaba desde ese vista se nota que esa ciudad era más grande en comparación a la ciudad de Neuvy.
—Ahora que llegamos ¿Que vas hacer? — dijo Aurora.
—¿Hmm? Preguntar —
—Jajaja si que eres muy tonta, bajemos —
Caminamos hacia la puerta principal y en ella estaban dos hombres con armadura y lanzas en sus manos.
—Tarjetas de gremio por favor — dijo uno de los guardias.
María sacó la tarjeta de ella y se las entregó a uno de los guardias y ellos se dieron cuenta que María era la heroína legendaria.
—Wow señorita María por favor sea bienvenida —
Aurora tomó su tarjeta y se las entregó a uno de los guardias.
—Puedes pasar — no sé notó emoción al conocerla.
Siguió mi turno y los hombres se quedaron mirándome con mucha desconfianza, saqué mi tarjeta y se las entregué.
—¿Hmm? ¿Oye niña no eres muy pequeña para ser una aventurera? —
—¿Eh? Jejeje no —
María se acercó a mi y me tomó de la mano para entrar con ella, los guardias no preguntaron nada más y me dejaron seguir sin ningún problema. Al entrar a la ciudad me dí cuenta que los edificios tenian un toque medieval y había muchas personas en las calles se notaba que era una ciudad muy alegre.
—Vamos a una posada y en la noche les mostraré en donde venden los esclavos — dijo Aurora.
Se me estaba haciendo muy extraño que esa mujer supiera todas esas cosas y seguimos hacia una posada donde descansamos de todo ese recorrido. Llegó la noche y era el momento propicio para quitarme las dudas, Aurora y María estaban en la misma habitación.
—Iremos de techo en techo sin ser vistas, ese lugar está en la zona más peligrosa de la ciudad —
—Oye Aurora ahí algo que me tiene muy pensativa — dije.
Ella se puso un poco nerviosa.
—¿Que es? —
—¿Por qué sabes exactamente a dónde debemos ir? —
—Mi padre es un socio del jefe de esa organización — ella me respondió.
Ya no se notaba nerviosa puesto que ya no tenía nada que ocultar.
—No me gusta lo que hace mi padre por eso quise ayudarlas a destruir esa organización —
No le hice más preguntas y seguimos con el plan de infiltración. Las tres salimos hacia la ciudad corriendo de techo en techo como unos ninjas hasta llegar a la plaza principal.
—En la zona norte hay un edificio de dos pisos con un águila de piedra en su entrada, siempre es vigilado por cuatro hombres musculosos pero eso es solo una fachada la verdadera entrada a ese lugar está por un callejón a la derecha — dijo Aurora apuntando con su dedo hacia un edificio al frente de nosotras.
María se fue y nos dejó vigilar que nadie se diera cuenta de nuestra presencia y siguió hasta llegar al callejón donde vió a dos hombres con una jovencita atada con cadenas mientras llegaban a una puerta vigilada por dos hombres con espadas.
—Nueva mercancía — dijo el hombre a los guardias.
—Jajaja entra ya — le respondieron.
María observaba todo desde un tejado cercano y en ese instante sintió la presencia de un ser muy fuerte.
—¿De quién es este aura tan intimidante? — dijo.
Lo que ella no sabia era que desde otro lugar en esa misma zona estaba siendo vigilada por un hombre tigre desde una azotea cercana.
—¿Ella es María? Jajaja— dijo.
—¿en dónde está la pequeña elfa? OOH hay estás — el hombre tigre se dió cuenta del lugar en donde estaba junto a Aurora.
—Vaya vaya si es la hija del señor Ramiro, esto se pone más interesante — el hombre tigre desapareció en ese instante.
Aurora y yo nos habíamos acercado a María mientras pensaba la forma de entrar sin ser vista.
—Tengo una idea — dijo Aurora.
Ella tomó unas sogas que estaban en ese lugar y comenzó a atarme con ellas.
—Tu eres más convincente para esto —
—Espera ¿me vas hacer pasar por una esclava? — le dije.
—Cuando entres a ese lugar te darás cuenta del porque te usé como carnada —
Ella juntó sus dedos y recitó unas palabras muy extrañas hasta que comenzó a brillar y cambió de cara, se había convertido en otra persona diferente. Ella y yo bajamos al otro lado de ese callejón y comenzamos a caminar hacia la entrada.
—Hola vengo a traer esta mercancía — dijo Aurora con una voz diferente.
—¿Hmm? Tu eres nueva ¿Verdad? —
—Jejeje me envió el jefe Ramiro —
—Oh ya veo ¿y esa niña elfa? —
—Jejeje es mercancía de calidad —
—Si es una elfa se venderá al mejor precio. entonces puedes entrar —
Me sorprendió la facilidad con la que habíamos entrado a ese lugar o esos guardias son unos idiotas. Caminamos por unos pasillos y se comenzaron a escuchar gritos de varias mujeres en ese lugar y parecía más un burdel que una venta de esclavos.
—Te lo dije —
—Si ya entendí —
En ese instante se vió a la anterior joven que habíamos visto entrar y estaba atada de manos junto a un hombre gordo de aspecto pervertido con su mano sobre el hombro de la chica y ella solo podía hacer un rostro de temor al presentir las porquerías que le esperaban en ese lugar.
—Pobre niña — dijo Aurora al verla.
Continuamos por el pasillo hasta llegar a un gran cuarto donde estaban cuatro hombres y detras de ellos unas celdas dónde tenían a varias chicas atadas con cadenas pero en ese instante sentí la presencia de un ser que me hizo erizar la piel.
—Con que tú eres la pequeña elfa que tanto quiere tener mi jefe —
Un hombre tigre apareció a espaldas de nosotras con sus brazos cruzados.
—Jajaja creyeron que sería así de fácil — dijo el tigre...
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Comments
Valeria Ibarra
por un demonio 👿 lo que faltaba
2024-07-11
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