A la mañana siguiente me levante incluso antes de que mi mama iniciara con sus gritos, me metí a bañar ya que la noche anterior deje mi ropa ahí dentro para no perder tanto tiempo buscando, me estaba duchando mientras sonaba Where The Story de The Fray.
Cuando salí de ducharme y de arreglarme metí una libreta a mi mochila, tomé todo lo que necesitaba y salí del cuarto, cuando mi madre iba a subir los primeros escalones lista para gritarme cuando vio que iba bajando se me quedo viendo.
-¿Y eso que te has levantado por tu cuenta?, ¿Es el fin del mundo y no me eh enterado? ¿Debo preocuparme?.
-Que graciosa madre, pero no, he quedado con Royan para verla afuera de la escuela ya que primero necesito pasar a la biblioteca por un libro que se me ha olvidado recoger ayer.
-De acuerdo- estaba a punto de salir de la casa- Ah y liana, no te metas en más problemas.- sonrió y salió de la cocina.
Durante todo el camino me encontraba escuchando We can't stop de Miley Cyrus, mientras que estaba a punto de llegar al colegio vi a 3 chicos que iban caminando del otro lado de la calle, los tres usaban ropa negra y chaquetas, parecen una pandilla pensé.
Llevaban una cara de "mírame y te mato" lo cual hice por si las dudas, era muy joven para morir. De verdad lo intenté, pero no pude evitar mirarlos detenidamente, el moreno alto tenía las puntas de su cabello color azul eléctrico y sus ojos se veían entre azules y grises, a su lado estaba el castaño y no pude evitar ver que tenía un lindo trasero, ¿Qué?... El pantalón se le veía ajustado. Quién llamo mi atención fue que delante de ellos se encontraba un chico de cabello rubio y ojos de color castaños claros, que por alguna razón se me hizo un poco conocido
De repente los tres chicos voltearon su mirada hacia mí, me sentí intimidada ante sus miradas así que las desvié y continúe mi camino a paso rápido, esperando que aquellos chicos no me siguieran para matarme o algo así.
Una vez llegué a la entrada del colegio pude visualizar a Royan junto a dos chicos
-Hola. - salude en una sonrisa ladeada
-Hola Iliana.- saludo Royan.- te presento a Neil.- dijo señalando al chico de cabello negro y ojos claros.- Y a Archer.- señalo al de cabello castaño y ojos del mismo tono.
-Un gusto.- dijeron al unísono
-Igualmente.- respondí
-Lo siento, pero debo ir a la biblioteca.
-Te acompaño, eres nuevas y te podría ayudar a llegar a la biblioteca.- propuso Archer.
-Está bien- sonreí.
No espere que me volviera a responder y empecé a caminar mientras que Archer me seguía y durante algunas ocasiones era el quien me guiaba, cuando entramos a la biblioteca, comencé a buscar el escritorio de la bibliotecaria para poder pedir el libro.
Cuando volvíamos a los pasillos hacia la entrada de la escuela para poder encontrarnos con Royan y el otro chico, pero mientras más avanzábamos aun no los veíamos.
A quienes si logré ver fue a los mismos chicos que vi antes de llegar al colegio, al verlos con más detenimiento, pude reconocer al rubio, era el mismo que ayer había gritado, cuando yo y Kiara iniciamos el desorden de la cafetería. Era el amigo de Haim
-¿Los encontraste?.
-Emm, no.
-Esos chicos son muy peligrosos.- dijo mientras veía hacia donde yo tenía a mirada hace un momento.
-¿Por qué lo dices?
-Esos chicos hacen de las suyas, hay rumores acerca de ellos, jamás se les ha visto que estén por separado.
-Bueno eso no los hace peligrosos.- reí abrazando el libro.
-Hablo enserio, esos chicos son una pandilla y no parecen chicos buenos. Ten cuidado.- dijo serio.
-Tendré cuidado. -Dije seria y dando un par de pasos hacia atrás ya que él se había acercado.
-No te conviene acercarte a ellos.- y ¿a ti sí?
-¿Por qué tanta preocupación por mí, si apenas nos conocemos? - solté para voltearme a verlo.
-Eres nueva aquí, tenía que advertirte sobre ellos.- justo en el momento que iba a volver hablar, llego Royan y el otro tipo a nuestro lado.
-¿Lo encontraste? - asentí mientras le mostraba el libro que tenía entre mis manos.- Bueno hora de ir a clases, nos vemos. - dijo tomando mi brazo para llevarme al salón.
No me acostumbraba a estas instalaciones, simplemente me resultaban aun extrañas. Cuando llegamos al salón abrimos la puerta y todos estaban en silencio. Mierda. Ambas nos fuimos a los asientos que estaban vacíos.
Poco después el profesor llego a da su clase y nosotras solo sacábamos las libretas y comenzábamos a copiar la materia.
-Buenas noches.- dijo el profesor sin despegar su vista del pizarrón.
-¿No se supone que la hora límite es 8:30?
Cuando alcé mi cabeza para mirar quien estaba entrando, vi a los chicos de hace rato y detrás de ellos venia Haim junto a otro que no estaba antes.
Sus ojos negros hicieron contacto conmigo, casi por un segundo, casi imperceptible y el rápidamente volvió la mirada a sus amigos parecían hermanos, todos sus estilos eran parecidos.
-Ro, ¿Sabes algo de ellos?
-La verdad es que no, pero no puedo negar lo apuestos que son. ¿Por qué?
-No por nada, solo que parecen una pandilla.- repetí lo que Archer me había dicho.- Y muy serios.
-Bueno, eso los hace más interesante.- dijo coquetamente a lo que yo reí.
No volví a cruzar miradas con Haim durante las clases, pero tampoco pude evitar pensar en lo que Archer me había comentado sobre los amigos de Haim.
HAIM
Nos encontrábamos sentados en el pasto junto a un árbol que considerábamos nuestro.
-Bien, esto que les diré es muy importante.
-¿Qué tan importante?- pregunto Zeke, el menor de nosotros.
-Tiene cierto grado de importancia, tanto así, si nuestras vidas dependieran de ello. La manada de Bumar sigue intentando invadir nuestro lado del bosque.- comencé hablar.
-Por ahora no han atacado.
-Eso no significa que no estén planeando algo.
-Hay que estar al pendiente, debemos proteger nuestro hogar.
El timbre sonó para entrar al salón nuevamente, así que nos levantamos y me fui con Keo tras de mí, los otros 3 siempre se iban a caminar y dar vueltas para demorarse para evitar entrar a las clases. Idiotas vagos.
Abrí la puerta y me dirigí a mi puesto al fondo alado de Keo y Raiden, apoyé mi mentón en la palma de mi mano y dirigí mi mirada a la ventana para observar el bosque de mi manada.
-¡Iliana! ¿Qué haces?
-Es mi mamá, para avisarme que va a salir con Charlie y que llegara tarde a casa.
La clase comenzó y cuando Iliana pasaba su cabello de un lado a otro, el olor de su perfume llegaba a mis fosas nasales. Sus ojos viajaron por el salón, hasta llegar a los míos, evite su mirada e intente poner atención a la clase, por lo que ella volvió su mirada enfrente para tomar asiento y yo volví a observarla.
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Comments
Maidyt Mi
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2023-01-22
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