capitulo 20: “ apariencia"

El atardecer llega. Diana seguía dispuesta en no asistir a la reunión de los Winter. En su recámara veía el anaranjado horizonte, recordando lo último que le dijo su maestro antes de irse.

“Diana. Yo regresaré hoy antes del anochecer. Prometo que haré que tú madre me de su aprobación"

Suspirando, no pudo evitar sonreír al recordar eso bonito momento que Ray le había brindado. Una criada toca la puerta y anuncia.

— señorita Diana... Su madre quiere que ya se vaya arreglando para ir a la fiesta de bienvenida.

— dile que no iré, no me importa si me castiga...— Se afincan más a su ventana, con vista a la entrada de su mansión.

Cuando de repente, un carruaje llega. Diana se preguntaba quién era, hasta que se acuerda de lo que Ray le había prometido. Rápidamente se pone sus zapatillas y baja a la sala principal.

— ¡Diana!... ¿Que hace aquí?... Ve arreglandote.

— ya te dije que no asistiré madre. No puedes obligarme a hacer algo tan ruil como destruir un matrimonio...

Charlotte veía con molestia a su hija, a punto de querer obligarla a un deber sin fundamento, el timbre de su hogar suena. Segundos después, una sirvienta llega para avisarle a lady Charlotte la llegada de un hombre.

— ¿De quien?— preguntó ella.

— dice ser el archiduque Raymond Neville.

— ¿Un archiduque?... Iré a ver quién es.

Charlotte caminaba hasta la entrada de su casa al lado de su sirvienta, Diana iba de tras de ellas. Al abrir la puerta la sirvienta, lady Charlotte hace una reverencia pues se trataba de un hombre importante.

— bienvenido a la residencia Bernard. ¿A quien tengo el-...?

— hola, Charlotte... ¿Como está mi alumna?

— ¡¿P-Profesor, Ray?!

El hombre que solía vestirse como cualquier hombre que enseñaba música, ahora vestía un elegante traje con el emblema real de la familia del emperador.

— ¿Puedo pasar?... Hay un tema importante que quiero relatarle.

— p-por supuesto...

Cuando Raymond entra, a un poco lejos de él se encontraba Diana, quién lo veía con gran asombro y sin poder ella sacar las palabras de sus labios. El archiduque se arrodilló frente de ella, tomando su mano la besa gentilmente...

— veo que tendré saludarla así a menudo.

— ¿Tú?... ¿Eres alguien de la realeza?

— sí. Como te lo dije, vine por vacaciones y enseñar era para pasar el tiempo aquí... Nadie me conoce así que fue un respiro.

Charlotte se interpone entre él y su hija. Con regaños se va hacia Diana.

— ¿Que crees que hace niña?... Mira como está, sin arreglarte y en presencia de alguien importante, ve a tu habitación y quédate ahí yo hablare con él en privado.

— lady Charlotte... Ya basta de tratar a su hija como una muñeca de trapo. Diana es vital para lo que voy a decir. Así que necesito la presencia de ella también.

— s-si... Como diga, archiduque.

Una vez que los tres estén en la sala, lady Charlotte ofrece té, en cambio Raymond dice.

— no, seré directo con esto... Vine para pedirle la mano a Diana. Quiero que su hija sea mi esposa.

— ¿Eh?— susurro Diana perpleja.

— ¡¿QUE?!— gritó su madre.

El archiduque sigue explicando.

— como oyó. Deseo desposar a Diana para llevármela a Solari y ahí viva conmigo. Por lo que veo, ella no tiene ningún prometido ¿O me equivoco?

— no, no, no... Diana no está comprometida con nadie más.

Mientras que su madre hablaba, los oídos de Diana se encontraba un poco sordos. Raymond al notar eso pide una cosa.

— ¿Podría dejarme a solas con Diana?

— por supuesto...— Charlotte estaba más que feliz, puesto a que un archiduque es más importante que un duque.

Luego de que ella se fuera, Raymond se sienta más cerca de ella.

— ¿Diana?

— lo siento si mi silencio le incomoda. Es que aún me encuentro sorprendida. ¿Esta seguro de quererse casar con alguien como yo? ¿Hace todo esto por llevarme a Solari?... No tengo un rango en la nobleza, ¿Que le podría ofrecer yo?...

— no lo entidades... Tu simple existencia es algo que me he quedado maravillado. Como si fuese descubierto un tesoro cuando te conocí. Se que nos conocemos poco, pero eso lo podemos solucionar en Solari, ahí serás libre de hacer lo que más ama, ser escritora...

Diana lo veía sorprendida. Se sonroja ya que en ese momento lo dijo cuando estaba triste por una pelea por su madre.

— ¿Aún recuerda cuando le dije eso?... Que pena... Sin embargo, eso quiere decir que si me conoce.

— ¿Y bien, Diana?...— el archiduque se arrodilla y saca un cofre de anillo— ¿Si deseas casarte conmigo?

La joven no dejaba de sonreír y asiente tanta veces posible. Raymond le coloca la sortija y se levanta junto a ella.

— no pienso llevarme a tu madre. Ella se quedará aquí.

— no podría estar más descuerdo contigo.

__________________ en la villa Winter.

La celebración se llevaba a cabo con una armonioza melodía. Muchas de los conocidos de la familia Winter se hicieron presentes ante tal ocasión. El presentador da su anuncio a la siguiente a la pareja de honor.

— el duque y la duquesa de Winter... Han llegado.

Dominic y Elizabeth caminaban al centro de la sala, tomados de las manos y con una sonrisa genuinas. Ambos duques dejaban encantados a todos por su presencia. Ya que Dominic es reconocido por ser un gran alquimista en el reino de Solari y Elizabeth con su hermoso ser encantaba a cualquiera, siendo hombre o mujer.

— ¡Dominic!...— gritó una voz conocida para el duque. Cuando él se da la vuelta ve a Diana acercarse.

El albino sonríe al ver la presencia de su vieja amiga. La idea de asistir fue del mismo archiduque, para que Diana se pudiera despedir de Dominic.

— Diana... Que gusto volverte a ver. Elizabeth... Quiero que conozca a una gran amiga de la infancia, Diana.

— es un placer, conocer a los compañeros de mi esposo.

— para mí igual, veo que su compromiso es hermoso. Me da gusto saber que su relación suger con tanta felicidad.

Raymond se acerca al lado de su prometida y le pone una mano en la cintura.

— no te preocupes, seremos igual de felices que ellos... Solo hay que darle tiempo a nuestra relación.

Y mientras que ellos hablaban con gusto. Charlotte charlaba con Bianca como siempre hacen.

— ¿Y como la ves, Bianca?... Mi hija se va a casar con un hombre importante. Por fin tendré el título que siempre quise en la aristocracia.

— siempre supe de tus intenciones, Charlotte. Por eso jamás dejé que mi hijo se casará con Diana, no fue por ella, si no por tí... Tu ambición por el poder te dejó ciega. Tu hija no te complacerá en darte eso.

— vaya, veo que alguien tiene celos.

— te equivocas, yo sabía que siempre presionabas a Diana de ser perfecta. ¿Crees que ella te llevará con su esposo?...— la albina sonríe y toma su vino mientras que Charlotte la miraba con molestia.

— lo creo... Soy su madre.

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Próximo y último capítulo: “amor eterno"

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Comments

Monica Ramirez

Monica Ramirez

Con madres asi: para que enemigas !Y de esas hay muchas, ,Evitan que sus hijas sobresalgan por si mismas. con estudio y mucho esfuerzo !!
Las educan para ser muñecas infladas , sin cerebro ni dignidad...

2025-02-19

3

Solo_Ro

Solo_Ro

jajajaj!!!! que ilusa...!!!

2025-01-25

0

caprichosa

caprichosa

más de acuerdo ... si es desacuerdo significa que no piensa como ella.😉

2025-01-06

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