capitulo 11: “ sentencia de muerte"

Al día siguiente, en unos de los templos del reino Solari, se rezaban por el alma de la baronesa. Los nobles que asistieron son familiares o conocidos de los Muller. Dominic y Elizabeth también eran invitados. Y por obvias razones, el marqués Franco fue, y desde un asiento lejano veía a los duques de Winter, más que todos a Elizabeth— Dominic sabía de esa observación— así que abraza más a su esposa dandole a entender a Franco que se mantenga en raya.

Había llegado el momento de que sepultara el ataúd de Vanica. El padre daba la oración principal que se le da a un difunto en el momento del entierro. Eliza estaba abrazada del duque y mientras que veía como la tierra tapaba la madera, ella no tenía una cara de felicidad— por el hecho de que sería de mal gusto reírse de un muerto— por dentro si estaba de esa emoción.

Ella piensa— Espero que me puedas ver desde el infierno mi felicidad con el duque, no fue mi culpa que terminarás así, fue tu maldad que te dejó donde estas ahora.

Elizabeth seguía abrazando a su esposo. Era un día soledad, y mucho llevaba su parasol, Dominic que tenía a Eliza en un brazo y un parasol en su otra mano, su mirada se desvía a un hombre rubio del otro extremo de sepulcro. Los ojos del duque se convirtieron en frío y serios al ver a Franco igualmente viéndolo con maldad. La vista de Franco bajan a Elizabeth quién tenia una dulce sonrisa pegada al albino. Cuando Dominic nota eso de inmediato le susurra algo su esposa para luego marcharse— aclarándole que ya se quería ir—. Antes de irse por completo, el padre de Vanica se interponer en el camino de los duques.

— señor Muller, lamento muchos lo que le ocurrió a su hija.

— duque Winter... Es un alivio que haya venido... Duquesa, es un placer conocerla— éste le ofrece un reverencia— si no le molesta, ¿Podemos hablar en el templo?

Dominic se quedó algo dudoso, más no podía decirle que no al hombre que acaba de perder a su hija.

— por supuesto...— tomando la mano de su esposa, ambos se dirigen al templo.

Ya en un lugar mas privado, donde todo la visibilidad del reino era posible, se encontraba ellos.

El señor Muller le costaba decir las palabras, esto se debía a la presencia de Elizabeth, era claro que la duquesa sentía ese incomodidad y para no tener ningún inconveniente con él y su esposo decide alejarse.

— discúlpeme, creo que es algo privado. Esperaré un poco alejada.

— no. Elizabeth, quédate a mi lado...— Dominic no dejaba de tomar la mano de ella, al contrario, la apretaba con preocupación.

— estaré bien, puedo cuidarme sola, mientras más rápido vayas en hablar con el barón, más rápido nos iremos...— explicó ella con una sonrisa.

Poco a poco despegaba su mano de la de él, Dominic no quería pero ya ella se había alejado lo suficiente para volver a tomarle la mano. Sin embargo, el duque planea ser breve para no dejar tanto tiempo sola a su esposa.

Elizabeth no se había alejado mucho, pero no estaba a la vista del duque ni del barón. Tranquila se encontraba pues todo estaba yendo de maravilla entre ella y el duque. Unos par de minutos ocurrieron, y los pasos de alguien acercarse la saca de pensamiento, al subir su vista.

Nota a un hombre rubio, con la ropa del funeral y un emblema en el cuello de su camisa, siendo él, Franco.

Elizabeth con intenciones de irse a otro lado, el rubio se interpone en su camino.

— por favor, denme un permiso...— Eliza se va a la izquierda y Franco igual.

— es solo una charla... Mi pequeña flor— un escalofrío recorré el cuerpo de Elizabeth al escuchar ese apodo. Pues ese era el que Franco utilizaba a su difunta esposa...— ¿Amas tanto a tu esposo?— el velo de Elizabeth se lo había llevado el viento mientras ella se mantenía en alerta y trataba de entender la pregunta.

— ¿Disculpa?... Eso a usted no le importaba.

— claro que sí... Ya que mi esposa solía hacerlo. Es doloroso entender que jamás regresará a mi lado. Pero eso el duque no lo entiende.

El marqués con fastidio intentaba tocar a Elizabeth, ella con una mano lo aparta.

— ¿Que le pasa?... No me toques y tampoco entiendo que trata de decirme... Déjeme en paz o de lo contrario le dolerá.

Ella pasa a un lado y trata de ignorar al marqués, pero él, necio, toma de la muñeca a la mujer y la jala hacia el. Elizabeth veía una gran maldad en los ojos de Franco que la deja impresionada.

— ahora te preguntaré... ¿Como se sentiría estar muerta?

Elizabeth se percata de la intenciones del tipo, — él quería empujarla de lo más alto para matarla— pero antes de que eso ocurriera, Eliza usa su magia de luz, lo cubre en su puño y con toda su fuerza le da un derechazo en la mejilla a Franco. Fue tan fuerte el golpe que el hombre sale volando una buena distancia. La duquesa había encontrado la manera de usar su luz divina en modo de ataque. Eso no era posible, pero con ella todo lo es. Mientras que Franco quedaba en shock, Elizabeth dice.

— ¡Pregúntale a la muerta de Vanica no a mí!

Segundos después, Dominic aparece con el barón al haber oído un estruendo en el pasillo.

— ¡Elizabeth!...— el duque de inmediato abraza a su duquesa—... ¡¿No te paso nada?!... ¡¿Te hizo algo?!

— que fue lo que le hice debiste pregunta. Fue en defensa propia.

— ¿Quién fue el maldito que se atrevió a tocarte?

Cuando Dominic ve el rostro de Franco levantarse con una herida, éste se llena de un enfado enorme.

— maldita sea, Franco...— a punto de matarlo a golpe, el barón detiene a Dominic.

— por favor, señor Winter... Yo me haré responsable de Franco. Iniciar una pelea en el funeral de mi hija no lo puedo aceptar. Me aseguraré de que él llevé un castigo...

Franco con una sonrisa lastimada y sus ojos enrojecido de maldad, no dejaba de ver a Elizabeth.

— es mejor que cuides a tu esposa. Dominic... O tendremos que asistir a otro funeral.

— está bien... Si tanto insiste en estar en uno, prepararte para el tuyo... Franco.

— ¡Ya basta!... ¡Por la memoria de Vanica dejen de pelarse!— grito el padre de la baronesa...— señor Winter, por favor, retírese para que ya no haya más inconveniente. Y tú Franco, hay mucho de que hablar sobre esto.

Soltando a Dominic, el barón se va al frente de Franco, resulta ser que él conoce a Franco desde que era un niño, prácticamente es como su sobrino pero no llevan lazos sanguíneo. Esta vez, Dominic ya no pasará en alto lo que él quería hacer con su esposa y está noche actuará sobre el marqués sin importarle nada, lo único que quiere es proteger lo que más ama.

“¿Tanto quieres ver a tu esposa?... bien, yo mismo te llevaré al más allá. Te sentencio que por mi mano morirás lentamente"

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Comments

janell cr

janell cr

un barón gritándole a un duque de esa manera?? entiendo que regañe al marqués porque dice que lo conoce desde chiquito pero a Dominic??

2024-08-19

3

Emiux Emiux

Emiux Emiux

Jajaja sip, si tanto quiere ver a su esposa que el vaya a hacerle compañía a ella 🤭🤭🤭

2024-05-17

6

Laura Bustamante

Laura Bustamante

Eso, cumple su deseo, y que muera, a ver si puede volver con la esposa

2024-03-07

5

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