Elise no podía mantener la calma, estaba cada vez más asimilando el hecho de que había entrado al cuerpo de la villana de su última novela. Pensaba que Dios la quería mucho por hacerle pasar por esto.
Echaba de menos a su gato, a su hermano y las empanadas de Doña Cheli. Ya había pasado una semana desde su llegada y no había salido del cuarto en el que estaba encerrada. Al día siguiente de la boda, cuando las sirvientas vinieron a preparar un baño para ella, se volvió loca ya que ellas la querían bañar, aunque estaba muy avergonzada. Al final, cedió.
El emperador no había vuelto a aparecer en toda la semana y a ella ya no le importaba. Las sirvientas notaban su extraño comportamiento, por lo que decidió salir al jardín ese día para respirar un poco de aire fresco y despejarse.
-Mey, hoy quiero salir a dar un paseo por el jardín. ¿Me ayudas a prepararme?- preguntó a Mey, mi doncella personal.
-Por Dios, su majestad. Claro que sí- respondió Mey, quien ya había notado el comportamiento extraño de su ama y estaba muy feliz, pues ella no había querido salir durante una semana después de la boda y eso le preocupaba.
-Bueno, entonces busca un vestido cómodo sin corsé, por favor. Se nota que afuera hace un cule calor - Elise, quien aún hablaba con palabras de donde provenía, se le había escapado esa palabra.
- Cule, ¿qué? - Mey miró extrañada a Elise, quien ya se había percatado de su error.
- Jaja, nada. Escuchaste mal - dijo desviando la mirada Mey No dio más riendas al asunto y la ayudo a organizarse.
Ambas salieron de la habitación, Elise sosteniendo una canasta llena de aperitivos. Mey había tratado de decirle que ella podía llevarla, pero Elise se negó.
Al llegar al jardín, Elise vio un pequeño cuerpo de agua y se acercó. Sin más, puso la canasta en el pasto y también se tumbó en él.
Fue un movimiento imprevisto para Mey, quien se asustó al ver cómo se comportaba.
- Su majestad, ¿por qué mejor no se sienta en la mesa o no se acuesta en ese sucio pasto?- dijo Mey preocupada. Pero Elise no podía sentirse más feliz, ya extrañaba ver el brillo del sol y sentir la brisa en su cara, por lo que no prestó atención a lo que decía Mey.
- No te preocupes, Mey. Siéntate a mi lado y disfrutemos juntas de esta maravillosa vista- dijo Elise, quien ya estaba sentada después de haber estado acostada.
Mey no tuvo más opción que obedecer a su majestad y se sentó a su lado. Mey la miró y notó un brillo diferente en sus ojos. Se veía feliz y alegre. Ya no era la persona que solo existía para pensar en su amor no correspondido por el emperador.
De repente, Elise se levantó y corrió hacia el cuerpo de agua que estaba frente a ellas.
- ¡Su majestad, qué hace?- exclamó Mey, sintiendo un colapso mental por las acciones impredecibles de su ama.
- ¡Qué hago? Pues divertirme, deja de ser tan aguafiestas y ven - gritó eufórica Elise, quien ya estaba sumergida y completamente mojada en el cuerpo de agua.
Mientras tanto, una sombra se encontraba detrás de las dos mujeres, alguien que intentaba sacar a su ama del agua y otra persona que parecía ser una niña pequeña.
(Interesante)pensó y sin más, salió de escena.
____________________
- Vio, su majestad, que le dije - habló Mey muy enojada mientras miraba a Elise. Le había advertido que si se bañaba allí, se enfermaría, y eso fue precisamente lo que había ocurrido.
Pues yo no le vi nada de malo, ya que siempre lo hacía en mi otra vida. Pero este cuerpo es débil, solo espero recuperarme rápido
-Sí, tenías razón, ya puedes parar de regañarme- añadió, haciendo un puchero como muestra de arrepentimiento.
- Bueno, pasando a otro tema, vi a unas sirvientas chismeando que el conde de Gril le era infiel a su esposa, la condesa- habló casualmente del tema.
Yo pienso que la gente de este tiempo es muy chismosa, pero qué puedo decir, solía ser de las que veían peleas y salía a barrer hasta cuando llovía. El chisme me llamaba y yo le contestaba
- Es una pena por la condesa- dijo elise, conteniéndose para no decir más. Sabía que si no lo hacía, terminaría diciendo otras cosas jajaja.
- Cuando vea a la condesa, lo que le diría sería algo como 'deja de estar mamando Cacho', no necesitamos a hombres infieles en nuestras vidas- susurro Elise
De repente, la puerta se abrió de golpe y Cassian entró en la habitación. Elise entrecerró los ojos, no muy contenta con su repentina aparición.
- Su majestad - Mey hizo una reverencia, mostrando respeto por el rey. Mientras tanto, Elise solo le lanzaba miradas desafiantes desde su posición en la cama.
- Su majestad, ¿puedo saber qué hace en mi habitación? - preguntó Elise, mostrando su desacuerdo con la invasión. Cassian, sin embargo, mostró una actitud de superioridad.
- Me avisaron que habías enfermado y, respecto a tu pregunta, también está en mi habitación- respondió Cassian, mostrando superioridad. Elise solo rodó los ojos en respuesta, revelando su incomodidad y descontento con la situación.
- Usted nunca ha dormido aquí, así que asumí que era solo mía - murmuro antes de que un leve mareo causado por la fiebre se apoderara de ella.
- Oh, su majestad- Mey, que previamente se había alejado de nosotros, se acercó rápidamente a su lado, poniendo un trapo mojado para colocarlo en su frente.
- Buscaré la medicina, ya vuelvo - añadió, saliendo de la habitación.
Su atención volvió a centrarse en Cassian, quien la sorprendió al decir que desde ese momento dormiría aquí conmigo. No le sorprendió tanto por lo que dijo, sino por el hecho de que procedió a quitarse la camisa, dejando al descubierto su musculoso torso.
<
---------------nota del autor---------------
Capítulo corregido.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 46 Episodes
Comments
Cha GyeonJu
jajajaja me encanta, también soy costeña autora
2024-08-27
0
Jenny Gomez
ay no, yo si no me identifico, creo que mi casa es una cueva y entre menos sepa mejor
2024-08-22
1
Yukki Sae
No debes pensar en postre si quieres salir viva de ahí 😉
2024-06-17
4