Me puse la mejor ropa que encontré en el clóset, luego alise mi cabello de tal forma que se veía más largo y más elegante.
Decidí comer algo muy liviano, así que corté un poco de fruta y salí en busca de mi hermano.
Él al igual que yo estaba listo, decidimos salir camino a la casa de Alan y Eva, por primera vez enfrentaríamos esta situación.
Durante el camino no cruzamos ninguna palabra, yo estaba pensando en que decir o en cómo debía comportarme, era difícil para mí afrontar una situación, realmente no sabía si estaba dispuesta a escuchar lo que ellos diría y creerles.
—Aquí es, ¿estás lista?— pregunto agarrando mi mano para luego tocar el timbre de la casa gigante que teníamos en frente.
Esperamos algunos minutos y cuando suponíamos que nadie saldría salió una chica de 15 a 17 años aproximadamente.
—Hola, lo siento, mis padres no pueden atenderlos ahora, están en reuniones, sin embargo, dijeron que si es algo muy urgente, pueden comunicarse con su asistente y apenas esté en la oficina, atenderá todos los asuntos de trabajo— dijo la chica como si estuviera leyendo un guion.
—No, no vinimos por temas de trabajo, ¿Tus padres son Eva y Alan Woods verdad?-
Dijo Ethan procesando todo lo que estaba pasando.
—¿Aitana quién es y porque tardas tanto?— dijo Alan detrás de la puerta antes de acercarse y vernos.
Su cara representaba sorpresa, tanto así que se quedó sin palabras, cuando pudo incorporarse se acercó más.
—¿Ethan, Annie?— dijo incrédulo —por favor pasen, siéntanse como si estuvieran en casa— dijo guiándonos con su mano a la sala.
—No nos quedaremos mucho tiempo, tenemos una conversación pendiente y vinimos por eso— dije sin moverme del lugar donde me encontraba.
Sin embargo, él insistió, terminamos dentro, pues, la puerta de la casa no era la mejor parte para hablar de algo tan serio.
Me sentía como una extraña en ese sitio, pero al mismo tiempo pensaba en que este sería nuestro hogar si no nos hubieran abandonado.
Ahora me daba cuenta de que sus vidas habían seguido y de nosotros no había ni rastro ahora, es más, parecía que habían omitido hablar de nuestra existencia con su nueva familia.
Sentía celos, hubiera deseado ser yo la que abriera esa puerta o haberlos tenido un poco de tiempo, a veces no son suficientes los consejos de los demás, tal vez hace falta un poco de ese amor de padres que nunca tuve.
Los sentimientos se mezclaban unos con otros, sentía rabia, porque no merecíamos pasar por esto, pero también era tristeza, el día que los perdimos los lloramos, y ten cada pequeña cosa que hacíamos los recordábamos,
Pero para ellos, sentía que había sido tan fácil, pasar la página y seguir con su vida. En otro planeta, otras reglas, una nueva vida, en donde ya nosotros no hacíamos parte.
Eva entró al salón y al vernos su cara cambio por completo, al vernos ahí ella comprendió que era momento de hablar, que la conversación que tanto pedía por fin tendría lugar.
Nos llevaron a una oficina de la casa en donde las paredes estaban cubiertos con solo libros, esa habitación era una gran librería, todo allí estaban perfectamente organizados por colores y tamaños.
—Mis niños, tengo mucho que decirles y explicarles— dijo Eva.
—No sé si te das cuenta, pero de niños ya no tenemos nada y bueno, no tenemos tampoco que explicar que tuyos, tampoco somos, o no nos hubieran abandonado— dije con un nudo en la garganta.
—No voy a intentar justificar nuestras acciones del pasado— dijo ella empezando a soltar algunas lágrimas —pero, les pido escuchen nuestra historia.—
—Antes de decir algo más, quiero pedirles perdón, todos los días me arrepiento de haberlos dejado, quisiera haberles dado esto desde pequeños— dijo recorriendo con todo su cuerpo la casa —no saben cuántas veces me imaginé sus voces y risas aquí—termino bajando la cabeza y limpiando las lágrimas que empezaban a caer.
—Porque les creeríamos, dábamos por hecho que habían muerto, no saben cuánto me costó mantenerme de pie, solo para Annie, ustedes eran los héroes en nuestras historias.—
—¿Saben por qué Annie está en medicina? — los miro fijamente buscando una respuesta.
—¿No?—volvió a mirarlos.
—Fue por ti— dijo señalando a Eva —aunque nunca tuvo una mamá que le diera amor, aunque nunca pasó tardes de abrazos o conversaciones de aliento o un simple, estoy orgullosa de ti, ella nunca lo tuvo—
—Aun así te admiraba con locura y quería ser la mitad de lo que pensábamos, tú eras en la tierra— dijo mirando fijamente a Eva.
—Lo siento, Lo siento—susurro mientras su llanto incrementaba.
Ahí me di cuenta lo que tenía en frente y todo lo que evitaba que él fuera feliz por completo, Ethan aún guardaba mucha rabia, pero también sentía que tenía que garantizar que yo estuviera bien todo el tiempo, no era una tarea fácil, pero él lo había hecho.
Era por todo lo que él quería para mí, fue como un padre que trabajaba todos los días por ser mejor y demostrarme su cariño día a día.
—Todavía no terminé, ¿crees que no fue difícil para mí buscar comida, agua o un lugar donde vivir? Las personas decían: “eso le corresponde a los padres, los niños no deberían preocuparse, por eso”— dijo mirando fijamente a Alan. — pero adivina que nosotros no teníamos a nuestros padres.—
—yo te admiraba y quería ser cómo tú, tan fuerte, tan leal, tan sinceró, pero supongo que construí una imagen que no era tuya y mira, que no quiero ser como tú, no quiero ser el padre que abandona a sus hijos— dijo concluyendo.
—Sé que nos odian, somos los peores por haberlos abandonado, pero no fue culpa nuestra.— dijo tratando de retomar la calma.
—Ese día fuimos porque en el proyecto que estábamos trabajando por fin iba a concluir y después de entregarlo, nos iban a asignar una nueva vivienda en donde ustedes tendrán una mejor vida—dijo mientras le daba a Eva un vaso de agua.
—Resulta que al lugar que nos asignaron era este planeta— ellos nos hicieron conocer el cohete, pero cuando estuvimos dentro el terremoto comenzó y por error nos enviaron aquí—continuo.
—Ustedes no son los únicos hijos que quedaron sin padres, en ese cohete veníamos más de cien personas— mostrándonos una carpeta completa de casos de padres.
—Tenemos la teoría que muchos de ustedes son hijos de los que estamos aquí, ya lo estamos investigando— concluyó.
Esto cambiaba muchas cosas y todo lo que pensábamos que había pasado, incluso de esa forma había muchas heridas que teníamos que sanar y ahora no podíamos hacer como si el tiempo no hubiera pasado.
Nos habían arrebatado nuestras vidas y si lo que Alan decía era cierto, las personas que nos educaron e incluso nos ilusionaban con un mundo sin engaños y sin prejuicios eran los que años anteriores habían fragmentado familias completas, habían hecho más daño que los terremotos.
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