Continuamos hablando por largo tiempo; Armando se esforzaba por darnos todos los detalles.
-No somos perfectos ya saben siempre habrá alguien de mal humor que intente desestabilizar nuestra tranquilidad pero como dije antes, todo se soluciona hablando y si el problema se vuelve demasiado grande tenemos reglas y maneras de solucionarlo, en ese caso interviniendo y convocando una estricta reunión; ustedes siempre acudan a mí antes de dar un golpe ¿Entendido? – comenta Armando esperando la respuesta a la última pregunta todos respondemos que sí.
En los rostros de todos puedo comprobar lo bien que le cae Armando.
-Nora – grita Armando y en segundos aparece la misma señora que nos había recibido – Querida Nora muéstrales las habitaciones a nuestros nuevos habitantes, él es Gustavo, Jacob y Noah- los presenta Armando indicando a cada uno con la mano, Nora ofrece su mano y los saluda con una amable sonrisa.
-Ella es Nora la más importante en esta casa cuenta con toda mi confianza, es dedicada y trabajadora me ayuda en todo lo que necesitamos, sin ella nuestra vida sería un caos- ríe mirándola de una bonita manera al mismo tiempo que toma su mano.
Ese hecho me causa un poco de incomodidad pero me controlo porque se que existe un buen motivo para tanto cariño, no tengo duda de ello.
Sé perfectamente que Armando es así, compasivo, cariñoso, atento y sobre todo agradecido por lo que no me sorprende que trate de esa manera a esta señora, además estoy segura que si yo pudiera recordar sé que podría agradecerle de la misma manera que Armando lo hace.
-También con nosotros viven sus dos hijos, una chica que es la joven que hace unos minutos la acompaño y un joven que luego tendrán la oportunidad de conocer; todos ellos son parte de la familia y entre todos nos ayudamos, por ahora no les quito más tiempo vallan a sus habitaciones pónganse cómodos y nos vemos en la cena – todos caminan tras de Nora menos yo, que decido quedarme con Armando, lo observo mientras continúa comiendo.
Se detiene, me observa y se acerca, toma mis manos deja un húmedo y tiendo beso en ellas, se inclina besa mi frente y quedamos frente uno del otro respirando nuestros cálidos alientos
– Suficiente por hoy mi vida, vamos a descansar – toma mi mano guiándome hacia las escaleras, al llegar al segundo piso pasando todas las habitaciones, caminamos asta detenernos frente de una puerta al final del pasillo.
Al entrar siento una extraña sensación mi piel se eriza y todos los olores que percibo en ella se me hacen tan conocidos u familiares.
Armando se queda en la puerta observándome con cautela, a pasos lentos recorro toda la habitación, observo cada detalle sintiendo este lugar parte de mí pero nuevamente se me hace imposible recordar.
- ¿Este es nuestra habitación? – pregunto por qué parte del aroma que percibo es de su colonia además de ver algunos objetos de hombre.
-Si, esta es nuestra habitación- suspira- Anya quiero que sepas que no es necesario que compartamos habitación todo será a tu ritmo, prometo que en dos días te regresaré tus recuerdos solo necesitas descansar de estos últimos días y así yo también recupero fuerzas que perdí por la batalla, tener que usar mi poder mental tan seguido me dejo agotado – sin decir más profundizamos la mirada al mismo tiempo caminó con gran necesidad de tenerlo cerca.
Quedando frente a su rostro Armando decide romper el corto espacio que teníamos, posa sus manos en mi cintura y me atrae hacia su cuerpo, respiro su aroma y percibo la tibieza natural de su piel.
-Quiero dormir a tu lado, ya no estaremos separados – digo y él sonríe, con esas palabras no era necesario una respuesta.
Une nuestros labios en un lento y cálido beso que despierta muchas cosas maravillosas, además de ese fuego intenso en mi pecho, mi piel quemaba pero esta vez no era a cauda de una posible transformación, quemaba porque el roce de sus labios me hacían subir la temperatura, con cada caricia o roce de sus labios mi corazón se agita de una manera irracional.
Sus manos en mi cintura suben de a poco rozando sin temor mi espalda, siento como toda mi piel se eriza a causa de ese simple pero certero roce que hacen sus dedos en mi piel.
El beso se hace más agresivo y pasional, llevo mi mano a su cabello apretándolo más hacia mi rostro para obtener más de el, deseando que no me suelte.
Nuestras lenguas juegan unos segundos más; comenzábamos a sentir que faltaba el aliento pero eso no, nos hace detener.
De espaldas y sin despegar nuestros labios, con movimientos torpes me dejo guiar asta la cama, caemos encima de ella.
Sus manos traviesas rozan mis piernas y a la vez las sube asta la altura de sus caderas, con desespero levanta mi vestido y se acomoda en mi centro aun con las prendas de por medio Armando presiona y frota su duro y activo miembro en mi entrada, nuestras bocas son como un imán imposible de despegar, al cabo de unos segundos soltamos nuestros labios.
Jadeando con nuestro pecho subiendo y bajando por la falta de aire, seguimos rozando nuestros partes.
Luego de sentir el coqueteo hemos despertado más el deseo; nuestras ropas estorban decidimos quitarlas en medio de torpes y rápidos movimientos.
Su perfecto cuerpo, ya desnudo se hace visible ante mis ojos, esa perfecta piel morena y cada músculo es la viva perfección y lo mejor de todo, es mío, muerdo mi labio cuando lo detallo sin pena alguna.
Armando mi eterno y desconocido amor se acerca con movimientos lentos sin dejar de mirarme, quedando encima de mi abro mis piernas para que se acomode en ellas encontrándome mojada y deseosa por tenerlo una vez más dentro de mí, siento su palpitante y duro miembro sobre mi vientre.
Respirando su cálido aliento une una vez más nuestros labios, se levanta un poco, separa nuestros cuerpos sin soltar mis labios, con su mano acomoda su gran dureza en mi entrada y de una sola estocada siento como se abre paso dentro de mí.
Suelto sus labios y arqueo mi espalda a causa del placer que me causa cuando entra de esa manera, con mi boca libre y sin vergüenza alguna, gimo sintiendo lo mucho que me gusta la deliciosa fricción de sus movimientos.
Llevo una mano a su cuello y otra la aferro a su espalda, presionándome para sentir con más potencia el vaivén de sus deliciosas embestidas; al mismo tiempo mi corazón se acelera.
Sus estocadas son cada vez más rápidas y profundas todo mi cuerpo tiembla siento mis rodillas débiles a pesar de no hacer tanto esfuerzo el ya estaba llevándome al cielo, clavo mis uñas sintiendo que no me falta mucho para liberarme, nuestros gemidos hacen eco en la habitación, la cama suena mis se*os rebotan a causa de la fuerza que ejerce en sus rápidos pero divinos movimientos.
Sin dejar de moverse une nuestros cuerpos quedando más pegado a mi pecho, nuestras narices se rozan besa mis labios y sin tener control de mis actos me aferro fuerte a su cuello; con nuestro rostro unido respirando nuestro aliento sintiendo mi vientre cuando se contrae, gimo fuerte al mismo tiempo Armando une nuestros labios callando y correspondiendo mi gemido, seguido de espasmos y delicioso cosquilleo por parte de los dos.
Una estocada más precisa y profunda que otra, presiono mis unas a su espalda sintiendo esa deliciosa sensación, nuestros fluidos se mezclan.
Tomando bocanadas de aire sintiendo nuestros agitados corazones se deja caer sobre mi pecho.
Respiro el olor de su sudor y su piel disfrutando de ese embriagante aroma tan varonil que me tiene como una adicta, nuestros pechos suben y bajan a causa de la adrenalina.
Entre uno que otro beso, rozando sus dedos sobre mi piel no supe en que momento nos quedamos profundamente dormidos.
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