Felicidad

Cuando Leonor se encontraba hablando con René vio pasar molesta a Amelia así que decidió ir a buscarla en su habitación, cuando la hallo estaba saliendo de su cuarto.

- ¿A dónde vas? – pregunta Leonor.

- Padre me llamo con urgencia al jardín – responde Amelia

- ¿Quieres que te acompañe?

- No, es mejor que tranquilices a Minerva, sigue rompiendo cosas en su habitación.

- No creo que quiera hablar conmigo después de lo que le hice.

- Lo único que hiciste fue pensar en tu felicidad (aunque en la novela encontrabas

el amor con Daniel)

- Más que mi felicidad, lo hice porque ella pensaba seguir con su relación a escondidas con ese hombre, no pensaba aceptar que él se case conmigo o ella con alguien más, no era justo que jueguen de esa manera con nosotros, jamás tendría tranquilidad estando a su lado estaría pendiente de todo lo que haga, a donde vaya tratando de evitar que no se encuentre con Minerva, tengo 19 años si Dios quiere viviré unos 30 o 40 años más, sería mucho tiempo a su lado. Además, no

quisiera entregarme de esa manera a un hombre. Después seguimos hablando ve

padre debe estar esperándote y con todo lo que ha pasado hoy es mejor que te apresures, ten cuidado al bajar las gradas.

- Cuando acabe de hablar con nuestro padre subo a conversar contigo.

Amelia se dirige al jardín, mientras que Leonor va a la habitación de Minerva.

- Minerva soy Leonor quiero saber si te encuentras bien – toca la puerta.

- Crees que estoy bien, ¡todo esto es tu culpa! – grita Minerva mientras llora -, sabes todo lo que hice para conquistar a René, el esfuerzo que hice para salir de aquí y no sirvió de nada, voy a vivir en la miseria, yo no tengo padre ni

madre, gracias a ti no tengo nada, debí matarlas a ambas.

- Minerva no digas eso por favor.

- ¡Cállate! Déjame sola de seguro estás disfrutando de esto.

- No, eres mi hermana, no puedo sustituirte.

- No, no puede sustituir a la señorita Leonor, usted no es mi mujer, mi mujer es ella –

menciona Daniel enojado.

- Es que usted no entiende, ella es mi hermana, ella no quiere casarse con usted, no

va hacer feliz.

- Entiende lo que significa que es mi mujer, ahora me pertenece no la obligue a que este

conmigo ¡ella me juro que se casaría conmigo y cumplirá su palabra! – grita.

- No me grite, no me alce la voz.

- Entonces no diga tonterías, yo no pienso casarme con usted.

- No se preocupe jamás me casaría con un tipo tan desagradable.

Mientras tanto Amelia encuentra en el jardín a Gabriel, como no logra ver a su padre decide

ignorarlo y marcharse, pero él logra detenerla.

- Señorita por favor esperé – Gabriel la sigue -, no quise ser grosero antes solo que – es

interrumpido.

- Solamente creyó que soy igual que su ex prometida, no cree que si fuera igual a ella en

lugar de defenderlo me hubiera puesto a su favor, yo no pienso lo mismo que su amada Ana considero que es un hombre valioso, que arriesgo su vida por salvar otra no muchos se atreven hacerlo, menos si de la vida de una mujer se trata, pensé que podríamos ser amigos al parecer a usted no le interesa.

- No es así, si me lo permite me gustaría ser su amigo.

- No se preocupe no es necesario que se compadezca de mí.

- Ya decía yo no todo es perfecto en el paraíso –aparece Ana.

- Usted no tiene que más hacer que espiarnos, seguirnos, tan desesperada está por huir de su esposo – menciona molesta Amelia -, le doy un consejo – se acerca a ella y le susurra -, envenenar a su marido no es la solución a sus problemas, es mejor que se vaya de este lugar, venda todas sus joyas y busque su felicidad lejos de aquí.

Ana se sorprende al escuchar las palabras de Amelia, ya que creía que nadie sabía que había comenzado a envenenar a su esposo y temía que alguien más sepa su secreto, pero decide aparentar que no sabe de lo que habla.

- No tengo idea a que se refiere – dice Ana nerviosa.

- Usted no ama a Gabriel solo le interesa su dinero, ya tuvo su oportunidad de demostrar lo contrario, así que por favor deje de molestarnos – exclama Amelia enfadada.

- Tendré que hablar con su esposo sobre su comportamiento señora Ana, de lo contrario seguirá interfiriendo siempre en nuestra relación – menciona Gabriel.

- No creo que sea necesario o me equivoco señora Ana…

- No los molestaré más, me mantendré al margen de su relación.

Al ver que Ana se fue y vuelven a estar solos, Gabriel vuelve hablar con Amelia.

- Señorita Amelia…

- ¿Usted todavía la ama? – pregunta Amelia.

- No, le juro que cualquier sentimiento amoroso desapareció, yo pensé que la amaba, pero solo amé lo que fingía ser una mujer bondadosa, compresiva, incondicional,

solo eran apariencias cuando más la necesite me abandono.

Flashback

Gabriel después de enterarse de que no podía mover sus piernas se encontraba sumergido en un estado de triste y ansiedad, además que hace días que no recibía la visita de Ana

cuando recién se despertó ella se encontraba cuidándolo hasta que recibieron su diagnóstico ella se marchó inmediatamente del lugar sin decirle nada.

- Ana – exclama Gabriel al verla mientras sonríe – me encontraba preocupado por ti, hace días que no sabía de ti.

- No quiero perder mi tiempo contigo, tengo muchas pendientes que hacer antes de mi

boda – menciona Ana indiferente.

- ¿De qué hablas? ¿A qué boda te refieres? Sé que planeamos casarnos pronto, pero tendremos que esperar un tiempo.

- Yo no pienso casarme con alguien como tú, que me espera contigo, no quiero pasar el

resto de mi vida cuidando, atendiéndote, no deseo quedarme encerrada en este sitio, yo quiero viajar, disfrutar de mi vida y si tú no puedas darme eso no tiene caso que siga contigo.

- Podemos viajar, disfrutaremos de la vida juntos.

- ¡No! Entiende que ahora solo te convertiste en un estorbo, en un inútil que no sirve para

nada, siempre estarás atado a esa cama y no deseo pasar cuidándote el resto de mi vida, mírame soy hermosa alguien como yo jamás permanecería contigo en esa condición. Únicamente vine a decirte que nunca más me vuelvas a buscar, ni a dirigir la palabra desde ahora somos desconocidos, adiós.

Fin del flashback.

- Me alegra escuchar esa respuesta – dice Amelia mientras ve a Gabriel sonreír -, no es por lo que usted piensa.

- ¿Qué es lo que pienso?

....

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