Ocaranza

Minerva: como se atreve a tratarme de esa manera, por lo menos me aseguro que no recuerda nada. Si me recordara tendría que tenerme miedo en vez de enojo porque soy capaz de mucho más, no importa tengo que volver a ser su hermanita por ahora o quizás

nada me iré pronto de esta casa, allá no podrán hacerme nada después pensaré bien lo que hago con ella, aunque la tenía mejor como mi aliada, me encubría.

Tras la salida de Minerva del cuarto de Amelia, Rosa la ayudaba a vestirse.

- No puedo con esto – dice Amelia mientras Rosa le ajusta el corsé -, ¿Cómo pueden

usar esto? Voy a hacer sincera contigo Rosa no creo que pueda moverme con esto. Primero los calzones.

- Que son de algodón español, muy buenos.

- Encima de eso una faldita.

- El Faldellín señorita hecho de lana le brindará abrigo.

- Lo que sigue como me dijiste que se llamaba.

- Los miriñaques me pidieron que por ahora le ponga la tela rígida, también tiene unos de metal.

- Varias capaz de enaguas, pero el corsé es lo peor, no pienso que pueda utilizarlo por mucho tiempo.

- Es necesario le ayudará afinar la cintura y que sus pechos se vean voluptuosos. No

se preocupe solo nos falta la falda, una blusa, encima de esta el chaleco no se preocupe sé bien como ponerlo para que se vea su blusa y resalte más su escote.

- Quieres que mis nenas sean vistas por todos.

- Señorita que dice, todas las damas se visten de esa forma.

Por ahora dejaremos a la protagonista vistiéndose, para posteriormente peinarse y

complementar todo con un conjunto de joyas. Mientras tanto iremos con Lorena quien se encuentra regañando a Daniel.

- No puedes hacer eso, ya me quiero ir de este lugar, no permitiré que vayas a la hacienda de los Fragos todo por culpa de esa muchacha que no te da más que largas de seguro tiene otro. De lo contrario ya habrías hablado con sus padres y estaría organizando una boda y no preocupándome por lo que deseas hacer.

- Madre ella no sería capaz de engañarme me ama, me prometió que nos casaríamos.

- Si no los hubiera visto en la cama – le da un golpe en el brazo -, ya nos habríamos marchado de este sitio.

- Ya le he pedido perdón por esa ocasión, pero usted tampoco debía entrar de esa manera

a mi habitación.

- Eres malcriado – lo toma de la oreja -, dime como tu madre iba a saber que llevarías a la casa a una supuesta señorita bien educada, de su casa, a una inocente y amable joven – lo suelta -, esa mujer no es nada de lo que pretende ser.

- No diga eso, en cuanto la conozca mejor entenderá por qué me enamore de ella.

- Eso ya lo sé, por su cuerpo, no puedo negar que es hermosa, aún no me has dicho su

apellido de esa forma sabré su verdadera reputación, yo averiguare todo sobre ella.

- Su apellido es Ocaranza. Minerva Ocaranza. Ahora madre déjame ir, no puedo pasar un día más encerrado aquí.

- Entonces que deseas que haga, no puedo permitir que vayas en busca de una venganza

absurda.

- No es absurda, solo busco lo que me corresponde, la mejor venganza que obtendré es dejarlos en la ruina.

Aunque Lorena intento persuadir a su hijo de que no fuera, no pudo retenerlo y él partió a la

hacienda de los Fragos donde fue recibido por Mario ante quien se presentó como Daniel Torres y a quien le pidió trabajo, luego de una conversación le ofreció trabajo como ayudante del capataz, pero estaría aprueba por ahora Daniel acepto el empleo, ya que su plan era investigar a toda la familia. Por otra parte, Lorena salió al centro del pueblo a buscar información sobre la familia Ocaranza, sin tener éxito nadie sabía a quién se refería.

Al terminar de vestirse Amelia bajo junto a Rosa a la sala donde encontró a Leonor triste sumergida en sus pensamientos.

- Hermana – Amelia se acerca a Leonor -, ¿en qué piensas? ¿Qué te tiene triste?

- No es nada Amelia – se pone de pie -, me alegra verte de nuevo de pie, caminado por aquí me llena de alegría tenerte de vuelta – la agarra de las manos y sonríe -, sé muy cuidadosa, no vuelvas a darme un susto así, ten mucho cuidado.

- Quisiera dejarte tranquila Leonor, pero siento que con esta ropa no puedo caminar, ni

moverme, en cualquier momento caeré.

- No más caídas por favor la última te dejo en cama mucho tiempo.

- Gracias por cuidarme, ahora dime la verdad tu tristeza se debe a René…

- Ojalá y fuera solo eso, no tuve ni tiempo de conocerlo como para decir que me enamore, solo fui una ilusión, parecía ser un caballero distinguido, amable, respetuoso, y lo sigue siendo, él fue cautivado por Minerva, espero que sean felices.

- Yo no creo que puedan ser felices.

- No entiendo por qué, tal vez ahora no lo recuerdas, pero Minerva era tu adoración, incluso yo diría que la querías más a ella que a mí.

- Jamás la quería más que a ti, en este tiempo quien demostró ser mi hermana fuiste tú.

- No digas eso, ella ha estado ocupada con su compromiso y matrimonio.

- Tan ocupada que ni siquiera pudo pasar a saludarme en estos días.

- Hermanita no estés enojada conmigo – llega Minerva.

- No es enojo, no tengo que enojarme con alguien que no conozco, con alguien sin

importancia – dice Amelia.

- ¡Amelia! – exclama Leonor -, por favor no digas esas cosas.

- Hermanita me ofendes de esa manera – Minerva finge tristeza -, recompensaré el tiempo que no estuve contigo.

- No te ofendas hermana y no te preocupes por mí, utiliza tu tiempo en los arreglos de

tu boda, ahora nos retiramos – Amelia toma la mano Leonor y se la lleva.

.................

La imagen muestra la forma en la que está vestida Amelia

Más populares

Comments

Lucia Rosalba Garcia Mercado

Lucia Rosalba Garcia Mercado

que bonito bestido

2024-03-09

3

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play