Me levanté y tome mi celular, aún no amanece, mi mente comenzó a divagar, el ya está en mis sueños, vamos es solo un tipo que no conozco, podría decir que no existe, pensaba una y otra vez. Decidí escribirle y decirle que había soñado con el.
* Hoy soñé contigo, fue tan real, que no podía creer que estuvieras aquí.
* Y si estuviera ahí, ¿qué ibas hacer?
Increíble eran las tres de la mañana y el me estaba contestando.
*Nada tal vez decir hola.
*Espero mi hola.
* Basta Lie, dime qué es broma.
* Es broma linda, tengo mucho trabajo me encantaría estar ahí para ti pero no puedo.
*Es que el sueño fue tan real que me gustó
* Te gusto que yo estuviera ahí contigo.
*si
* Sabes a mí me pasa algo raro también cuando estoy en el trabajo a veces de la nada comienzo a recordar nuestras platicas y siento que es como si tú pensaras en mi.
* Creo que tú eres el que piensa en mi.
* Me gustaría saber si tú piensas en mi
* Estoy ocupada y no tengo mucho tiempo para pensar.
* Creo que estoy enamorado de ti niña.
* Pero tenemos poco tiempo hablando, cómo podrías enamorarte de mi.
* Perdón es que solo lo siento, necesitaba decírtelo.
* Será mejor que vuelva a la cama necesito dormir, para estar lista en la mañana.
* Descansa hermosa.
* Descansa también.
El enamorado de mi que le sucede, solo decidimos ser novios por qué es agradable leer mensajes lindos pero creo que está exagerando, pensé mientras me acomodaba en mi cama.
En la mañana todo paso como en mi sueño me vestí de negro, llegué al hospital el doctor dijo que iban a realizar más estudios qué el tumor desapareció pero que había hecho daño en mi cabeza. Pero que no me preocupara que todo iba a salir bien, que ya podía hacer mi vida normal, que si sentía dolor de cabeza tenía que dormir y tomar unas pastillas, pero que todo lo demas lo podía hacer normal.
Llegué a casa y mire que el había publicado un capítulo, lo abrí hace mucho había dejado de publicar.
--- Con amor para la chica que se robo mi corazón, mis pensamientos, mi sueños, que me regreso ilusión, que provoca hormigueo en mi cuerpo, que me vuelve loco.---
Después de cuatro años Jido y Lynec, ya tenían un hogar, su hijo Erick era especial era muy alegre.
Jido era el dueño de la fábrica, Lynec se había dedicado a ser ama de casa, ella aprendió a cocinar, cuidar a su hijo, lavar la ropa, mantener su casa limpia.
Jido sabía que algo pasaba con su amada esposa la miraba siempre enojada, las noches eran frías, ella no quería que su marido la tocará, siempre decía que estaba cansada y que no tenía tiempo.
Jido moría por tener a su esposa de nuevo bajo sus caricias, pero ella simplemente se alejo de el, la rutina de Lynec estaba ahogando su matrimonio.
Lynec sabía que su marido la deseaba por la manera en que le rogaba por un beso, pero se había dedicado en cuerpo y alma a su hijo, que se había perdido.
Jido sabía que su esposa se había convertido en lo que ella siempre crítico y no deseaba ser.
Trato de ayudar a su mujer pero era inútil ella simplemente no lograba mirar que el la extrañaba en la cama.
Hoy viajaron a la mansión de la familia de Lynec, su padre está celebrando su cumpleaños, aunque no aceptaba del todo a Jido lo hacía por mirar a su único nieto, por alguna extraña razón la hermana de Lynec tenía el mismo tiempo de casados pero aún no tenía un heredero, su padre sabía que las empresas que le pertenece las prometió al hijo de su hermana de Lynec, ahora por la situación había puesto los ojos en Erick.
- Espero tu padre no empiece con sus comentarios absurdos.
- Ya lo conoces, por favor solo ignora, decía Lynec.
- Cree que hoy aceptar que mi hijo se quede con su tonta empresa, el tendrá lo que su padre tanto ha trabajado.
La pareja iba cañada durante el resto del camino por alguna razón Lynec ignoraba las quejas de Jido y el se había percatado que su esposa no tenía placer de seguir con la discusión.
Jido al adquirir la fábrica, trabajaba día y noche en ella para conseguir nuevos clientes en este último año uno de los libros más vendidos, fue empastado por su fábrica lo que había generado un poco más de ganancias.
Al llegar a la mansión la familia de Lynec no saludaba a Jido, sus padres corrían para arrebatar al pequeño Erick de los brazos de su madre, Lynec corría tras de ellos al escuchar a su pequeño hijo llorar.
- Hola cuñado, decía la hermana menor de Lynec, últimamente su hermana bebía de más pues su matrimonio no era el mejor de todos, su esposo siempre viajaba y tenía múltiples encuentros con otras mujeres, lo que provocaron que el autoestima de su hermana estuviera completamente destruido.
- Hola Brenda
- ¿Que tal el trabajo?
- Mucho, decía Jido mientras caminaba al gran jardín .
- ¿Quieres una copa?, decía Brenda extendiendo un vaso.
- Por qué no, decía Jido mientras miraba a su esposa y su hijo rodeada de las amistades de sus suegros, ¿y tu esposo?.
- Tirándose a una mujer probablemente
- No deberías de hablar así de el.
- Todos lo saben cuñado que soy la esposa de un mujeriego.
- Tal vez si hablarán podían arreglar sus problemas.
- ¡Cómo tu lo haces con mi hermana!
- ¿De que hablas?
- Hace dos días ella estuvo hablando con mi madre que se siente vacía, que siente que ya no es ella, que siente que se volverá loca.
- ¿Loca?, decía Jido molesto.
- ¿Qué sucede cuñadito?, acaso no le das lo que ella desea.
- ¡Cada maldito capricho!
- Pues ella no dice lo mismo, dice que solo tiene tiempo para lavar, cocinar y planchar, sabías que le deja a Erick a mi madre para ir a clases de literatura.
- ¿Literatura para qué?
- Ella dice que tal vez si fuera una famosa escritora tu podrías mirarla como miras a tus clientas que llegan con escritos a tu oficina.
Jido miraba a su bella esposa a lo lejos y no podía creer lo que escuchaba, el tenía la idea que Lynec era feliz a su lado que nada estaba mal entre ellos, si notaba los cambios de humor de su esposa pero trataba de alejarse de ella por qué pensaba que eso era lo que ella deseaba.
- ¡Brenda me ayudas con el postre!, gritaba la madre de Lynec.
Jido se sentó alejado de las personas reunidas y miraba a su esposa, recordó el primer día que la miró, cómo se miraba tan independiente y con un porte que imponía mucha seguridad, lo que las escritoras que llegaban a su oficina muestran, sabía que su esposa tenía talento, los primero meses de casados el le había prometido que el día que ella tuviera su primer libro, el lo pegaría personalmente, esa noche ella estaba tan feliz que no dejaba salir de la recámara a Jido, sabía que su amor se había enfriado a causa de la rutina y que necesitaba recuperar a la mujer que lo volvía loco, quería que ella volviera a sonreír.
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Dicen que nada es casualidad, que toda aquella persona que aparece en tu camino tiene un propósito y que esa persona puede ser solo algo pasajero que puede llegar en el momento justo que lo necesitamos, ahora que te conozco me doy cuenta que no solo lograste ayudarme, también creaste una versión nueva de mi, que el día que te alejes de mi te llevarás parte de mi y que cada palabra leída y cada momento se quedará grabado en mi corazón, a ti gracias por que no hay edad para enseñar y no hay edad para aprender amar.
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Comments
Sara De Ruvalcaba
me encanta,me encanta,me encanta!!!!!
2022-07-05
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