Ambos almuerzan en aquel restaurante.
La mesera no deja de ser coqueta llamando siempre su atención hasta que Edward se molesta.
Levanta la mano y se acerca a la mesera coqueta mente sin perder el estilo y la clase.
– ¿Se le ofrece algo joven?-- preguntó la mesera con dulzura..
- Si, si continúas molestando a mi esposa con tu comportamiento me encargaré que en ningún lugar te contraten nunca más y no solo eso me encargare de que te den tan duro que no te puedes ni parar por ofrecida.- Le dice Edward a la mesera en el oído.
La mesera solo asiente sus ojos se abren por completo saliendo casi por completo de su rostro y se va como alma que lleva el diablo , más este diablo no la lleva.
Después mandan a otra mesera que trae la cuenta cuando ambos terminan de almorzar.
- ¿Qué le dijiste a la mesera?- Dice la joven cuando ambos salen del lugar.
- Nada- Dice Edward con una sonrisa ligera. - Te llevaré a qué conozcas a mi madre- Dice el.
- ¿Que?- la joven no quiere, es algo que ella no desea hacer, pero no puede decirle, maldito infeliz no quiero ver a la mujer que te trajo a la vida.
- Si te niegas te castigaré!- dice el viendo el rostro de la joven que sin decir nada lo dice todo.
- Ok-
El abre la puerta del auto y ella entra.
Edward podrá ser un maldito pero es educado.
Enciende el auto y conduce con la vista hacia la playa.
Al ver que ella no deja de ver por la ventana con admiración detiene el auto.
- ¿Nunca has ido a la playa!?- la cuestiona.
- Viví aquí de niña, pero nunca me llamó la atención, después me encerraron en un lugar donde lo único que miraba eran monjas- dijo la joven sin quitar la vista del firmamento.
- Ven bajemos- dijo el.
Sin que ella le respondiera el abre la puerta de su esposa y bajan ambos tomados de la mano a la playa.
Caminan por la orilla de la playa, se ven parejas caminando, otros besándose y otro corriendo de un lado a otro haciendo ejercicio..
- ¿Cómo es vivir en un lugar rodeado de monjas?- La Interroga Edward
- Pues, no puedes hacer nada mal por qué te castigan o no puedes hablar con hombres por qué igual te castigan,nada diferente a lo que vivo hoy- dijo la joven viendo las olas ir y venir, ella quisiera ser como esas olas, libres.
- Jajaja si nada diferente- Edward se ríe a carcajadas.
- me alegra que te diviertas conmigo- Dice la joven con un toque sarcástico.
- Te encanta desafiarme ¿verdad? - Dice el jalandola del brazo y agarrándola por la cintura.
- Y a ti torturarme!- dice la joven con un toque de valentía.
- Por cierto ya encontraron mis hombres a tu padre ¿Qué quieres que le hagan?- el cambio de tema para no perder el control.
- ¿Eso no lo decides tú?- preguntó la joven.
- No, es tu turno de vengarte o no de el.- dijo acariciando su mejilla.
- ¡Déjalo ir!- Dice la joven con un poco de dolor.
- Eso es imposible, ¡ya te dije que no dejaré ir a nadie con vida!, así que da la orden y mis hombres harán lo que tú les pidas, eres mi esposa, así que ellos no te desobedecieran.--
- No lo se, yo no soy como tú!- dijo ella.
- Bien entonces solo lo dejaremos dónde está!-
A Pesar del odio de Edward por la familia Mo, él no mandó a matar al padre de su esposa, el hombre estaba encerrado en el sótano de una de sus casas de apuestas un lugar fúnebre y sin luz solar, estaba oscuro las 24 horas del día los 7 días de la semana.
Su propósito desde un principio era destruir a la familia Mo, quería acabar con todos y cada uno de ellos a su forma, más las cosas se le salieron de las manos cuando no pudo permitir que otros hombres tocaran a la mujer que él desde niño deseaba.
- ¿Que va a pasar con la empresa?- preguntó la joven.
- Ha eso ya la destruí la familia Mo de la noche a la mañana dejo de existir!- Dice Edward con amargura.
- Edward, el no es mi padre!- dijo ella.
- ¿No?-
- Mamá me lo confesó antes de morir mi padre murió cuando ella quedó embarazada de mi!-
- Así que al fin de cuentas no eres de esa familia, ja más ahora eres mía-
- ¿Nunca me dejaras ir?- pregunto a pesar de saber la respuesta.
- Hay dos formas de que te deje!- dijo él de forma seria, pero al mismo tiempo la joven sintió esperanza.
-¿cuales?- preguntó ella, sin duda haría lo que fuera para conseguir su libertad
- Tu muerte o la mía, ¿recuerdas lo que dijo el juez? hasta que la muerte los separe, y no pienso morir pronto ¿tu si?- la esperanza de la joven se evaporó y desapareció por completo, al menos que no lo mate o se mate ella misma no será realmente libre.
- No - respondió a su pregunta
- Regresemos a la mansión!- sugirió el.
- No aún no!- dijo ella.
- ¿Porque no?-
- Es que no quiero volver a ese lugar, no aún!-
- ¿Tienes miedo del lugar?- preguntó el.
- Se que aquí no puedes hacerme daño ahi mucha gente.!-
- Puedo hacerte daño donde quiera no necesariamente tiene que ser en la mansión-
Edward lleva a Itzel hasta una roca y ambos se sientan viendo el horizonte.
Ella está enfrente mientras él está detrás de ella abrazándola por la espalda y tocando su vientre.
- ¡Quiero un hijo!- Le dice Edward sin medir las palabras.
La joven se atraganta con su saliva, ella no quiere tener un hijo con el.
- ¡No crees que es muy pronto!- Dice la joven para no decirle que lo odia con todas sus fuerzas y que jamás en la vida tendría un hijo con un hombre como él, sanguinario, violador y con el ego hasta el cielo.
- Si, lo es prefiero seguir disfrutando de tu cuerpo, ya vámonos ya me aburrí y estoy cansado de fingir nobleza y amabilidad - dijo él irritado realmente le molestó que ella se negara a darle un hijo.
- Acaso fingías no me di cuenta- Dice la joven con sarcasmo bajando de la roca, Edward sonríe, le encanta que su mujer tenga un poco de agallas, más no las suficientes como para hacerlo enojar.
El tiempo pasa muy rápido, Edward ha sido bueno con ella, no la ha violado, drogado ni maltratado por todo un mes, más eso no quita que aún tiene el poder sobre su cuerpo el cual tiene cada vez que quiere, sin obligarla ya conoce cada parte de su cuerpo y el lugar en donde tocar y acariciar para que ella se entregue a él sin objeción.
La joven baja corriendo las escaleras llegará tarde a la universidad tiene exámenes.
- ¡Buenos días señora!- Dice Luis.
- Buenos días Luis, ¿me podrías llevar a la universidad?- Luis es el único en toda la mansión que le produce confianza y lo trata con amabilidad.
- Ha, el señor Edward no se si me ocupara hoy- respondió luis, si la lleva sin pedir la autorizacion de Edward estara en problemas.
- Llévala, ¿Exámenes?- Edward sale de sus estudio.
- Si, vamos Luis- dijo la joven para estar el menor tiempo posible con él.
Antes de que ella se vaya él la jala del brazo y la besa.
- Cuídala Luis- Ordena Edward.
- Si señor-
- Vamos Luis corre!- Le ordena la joven.
Ambos suben al auto y llegan a la universidad.
- ¿Eidan aún no llega la maestra que va aplicar el examen?- ni siquiera saludo a su amigo, ya que para ella ya era demasiado tarde y se le pasaría el examen.
- Hola Eidan, ¿cómo estás?- Dice él con ironía -no aún no llega, se te pegaron las cobijas y ¿quién es el hombre que te trajo tu papá?- le pregunta Eidan siempre con una sonrisa en el rostro.
- Que alivio, lo siento es que se me pegaron las cobijas. ¿cómo estás Eidan?, él es Luis mi chofer- dijo la joven.
- ¿Eres rica?- Dice el joven con admiración, no es que él quiera saber quién la trajo sino que le parece raro que siempre un hombre distinto la traiga a la universidad.
- Algo así!-
Nadie en la universidad sabe que ella está casada con Edward y su maldita manía por el control.
- ¿Irás con nosotros a la fiesta de Jhon?- le pregunta el joven con la esperanza de que ella sea su acompañante.
- No, Eidan lo siento!-responde la joven.
- ¿por qué no? se pondrá muy bueno, deberías pedir permiso en casa, ¿aún vives con tus padres?-
Ella está apunto de responder y llega la maestra.
- Jóvenes favor de tomar asiento!, empezaremos con los exámenes!-
Después de treinta minutos la maestra dice que el tiempo para responder se ha agotado y comienzan a entregar los exámenes.
- ¿Y si no lo hice bien?- La chica estaba realmente nerviosa.
- Vamos seguro y si - Le contesta Margaret su “Amiga"
- Si eso espero!- dice la joven sobándose las manos.
- ¿Ya viste las revistas de espectáculos?- le pregunta su amiga con emoción.
- No me gustan esas cosas Margaret- responde la joven con toda sinceridad, aunque le gusten el no la dejaría leer esas cosas.
- Pues mira quién está en la portada, el papucho de Edward Li, acaba de adquirir otra empresa es super guapo y millonario lo que daría para pasar una noche con él- dijo la joven besando la foto de Edward.
- ¡Escuche que en impotente!- Dice la joven con una risita maliciosa.
- Pues no ha conocido a la mujer correcta!- Dice ella en respuesta.
- ¿Quién no ha conocido a la mujer correcta ?- Dice Eidan el cual traía tres paletas heladas una para cada uno.
- ¡Pues, son pláticas de mujeres!- Dice Margaret con una sonrisa maliciosa que algo planea.
- Bueno yo los dejo tengo que irme!- Dice Itzel la cuál sale corriendo después de ver su celular Edward la espera en el estacionamiento trasero.
Mientras que su amiga y Eidan se quedan platicando.
- ¡Sabes que a ella le gustas Eidan!- Dice Margaret.
- Lo dudo siempre me ignora o sale corriendo!- responde él.
- Haaa, ¿te gusta?- dijo la joven Margaret con una sonrisa en el rostro.
- Si la verdad si es linda!- respondió el
- Pues invitala a salir. yo puedo ayudarte -
Eidan niega con la cabeza y se va.
Al día siguiente se encuentran los tres hablando, Itzel al bajar los escalones se tropieza y Eidan la agarra en sus brazos.
Margaret toma algunas fotos
- Que lindos se ven abrazados!- Les muestra las fotos de ambos abrazados.
- No borra eso- Dice la joven, si esas fotos llegarán a las manos de Edward le iría muy mal.
- Porque, me gustan las subiré a mis redes sociales-
Por más que Itzel trató de quitarle el celular no lo logró.
Al momento de la salida Edward fue por ella como todo el tiempo, está vez no le dejó mensaje de que llegaría por ella solo se estacionó y espero a que ella apareciera.
- Por qué no me ayudaste- La joven estaba molesta con Eidan y margaret.
- Vamos solo es una foto!, no hacíamos nada malo- dijo Eidan tratando de hacerla sentir mejor.
La joven estaba muy seria más Eidan tenía un truco mágico para hacerla reír, sus malas bromas y risas después de contarla, si el se reía de sus propios chistes sin gracia lo cual le daba mucha risa a la joven.
Ambos reían mientras iban al estacionamiento.
El se despidió de un beso al aire de ella y subió a su auto.
La cara de la joven cambio de color al momento de fijar su vista en el hombre que esperaba en el deportivo negro.
Ella se acerca aún temblando de los pies.
Entra al auto Edward no se bajó a recibirla, encendió el auto a todo motor encantó ella entró.
- ¡Por favor baja la velocidad!- Le grita la joven.
- ¿Quien era ese idiota?- la cuestiono el.
- Solo es un compañero de clase, Edward por favor-
El llega a la mansión en un santiamén.
Se baja y jala con fuerza a la joven.
- Te lo voy a volver a preguntar ¿Quién es él?- Le dice Edward en un tono muy autoritario.
- Ya te dije que solo es un amigo!- dice la joven quien se está conteniendo para no llorar.
- Es la última oportunidad que te doy, NO ME MIENTAS!- le grita Edward muy molesto y la aprieta muy fuerte de la muñeca.
- Me estás lastimando, para ya te dije que es un amigo - ella lucha para aflojar el agarre de Edward pero él la aprieta aún más fuerte.
- ¿Un amigo?-
El la jala y la lleva hasta la recámara arrojándola con brusquedad a la cama
- Edward no, no por favor!- Dice la joven al sentir de nuevo ese escalofríos que le recorría el cuerpo
- Creo que he sido muy bueno contigo!- dijo el mientras se aflojaba la corbata.
- Solo es un amigo, en verdad, por favor cree en mí!- chilló la joven, sabía lo que seguis y la idea no le gustaba para nada.
- Y como explicas esto!-
¿Cómo es que las fotos que tomó Margaret llegaron al poder de Edward tan rápido? Se preguntaba la joven.
En las fotos se miraba como él la abrazaba, en otra como sus caras estaban tan cerca que pareciera que se iban a besar y otras más de ellos abrazándose.
- No es lo que crees te lo juro!- la joven trataba de darle explicaciones más él estaba tan cegado por la rabia que no escucharía.
- YA CÁLLATE, QUERIAS QUE FUERA AMABLE CONTIGO MIENTRAS TU ME VES LA CARA DE IDIOTA!-
- Yo no haría eso, sabes que te tengo mucho miedo!- dijo la joven tratando de levantarse de la cama.
- ¡PUES TE VOY A ENSEÑAR A TEMER MUCHO MÁS!- el la agarró antes de que pudiera levantarse como pudo se soltó de nuevo.
Ella se para de la cama y trata de salir corriendo pero él la jala del brazo arrojándola de nuevo con brusquedad a la cama.
- Nooo, por favor, por favor, por favor no lo hagas no lo hagas..-
El desgarraba su ropa, todo estaba hecho añicos.
- Edward- pide la joven por último.
- Nadie puede tenerte si no soy yo- dijo él cegado por la rabia.
El cuerpo de la joven no paraba de temblar por debajo de él, él volvió a ser el mismo hombre que la obligó a casarse y que le quitó la virginidad a la fuerza.
- El no me tocó, solo somos amigos, en verdad te lo juro-
Decía la joven con llanto mientras él entraba y salía de ella con brusquedad.
El la tuvo por toda la tarde incluso cuando ella se desmayó el no paro no se detuvo hasta que no se sintió satisfecho.
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Updated 72 Episodes
Comments
esterlaveglia
ella es muy tonta 🙄
2024-07-07
0
Yenedy Andrea
debe dejarlo. ser feliz irse lejos, es muy triste esta historia
2024-02-28
0
claudia patricia jimenez sandoval
Si le dice que es muy pronto es como estar contemplando la idea de salir embarazada yo le regresaría sus propias palabras la primer vez que la violó le tiró las pastillas y le dijo que jamás quería tener una hijo con una basura como ella y valla que al chico le a gustado revolcarse en la basura se la vive con la cabeza metida en la basura 🤭🤭🤭
2023-03-25
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