Edward no puede creer que después del atentado aún no sepa quién es el líder de la pandilla que se ha encargado de atacar bastantes veces tanto a él como a su joven esposa.
- ¡Señor saldrá!- Dice Luis al ver qué Edward toma las llaves de su auto, listo para salir.
- Si Luis iré a encargarme yo mismo del interrogatorio- La voz de Edward parecía molesta, hasta que ve a su diosa bajar las escaleras.
El le extiende la mano cuando ella baja el último escalón, ella se lo toma.
- ¿Saldrás?- Le pregunta la joven, si él sale significa que tendrá un respiro de él aunque sea solo por un momento y eso la emociona de cierta manera.
- Si, vendrás conmigo!- Dice Edward matando por completo sus esperanzas de libertad, él sonríe al darse cuenta la decepción de la joven en el rostro.
-ok- dijo ella después debió mover la cabeza hacia un lado para no verlo más a los ojos.
Ambos se dirigen a la salida de la mansión.
Edward maneja su deportivo negro sus autos favoritos sin duda son esos que adquieren mucho mas velocidad en carretera y fuera de ella, la adrenalina de poder correr como el viento..
- Ponte bien el cinturón- Le ordena a su mujer.
Ella acomoda el cinturón mientras él aumenta la velocidad del carro drásticamente.
Ella se agarra con fuerza de su asiento ya que no se esperaba ese cambio tan drástico de la velocidad, pero al mismo tiempo no la hace estar tan incomoda, ni le produce temor como el hombre al volante.
- ¿Acaso tienes miedo señora Li? no tengas miedo - Dice Edward con una gran sonrisa.
- ¡Vas muy rápido, vamos a chocar!- Dice la joven con desesperación.
- Que dijiste, ¿que vaya más rápido?, bueno!- El hace mover algunas palancas cuando el auto avanza a un más rápido que antes, el corazón de la joven está latiendo demasiado rápido.
El da una vuelta en U bajando la velocidad drásticamente y se estaciona en un viejo almacén.
Él jaló a su mujer y la besó con desesperación, las sensaciones que ambos recibían por la velocidad eran alucinantes llenas de lujuria y deseo que desprenden de sus cuerpos..
Ella le corresponde el beso, hay están los dos devorando, él se desabrocha el pantalón dejándolo y la sube a horcajadas sobre su regazo, él la pen*** con fuerza, lleva el ritmo de cada movimiento de ella, hasta que ambos terminan, el la besa dulcemente en los labios.
- De haber sabido que te calentabas así hubiera ido más rápido- Dice Edward besándola de nuevo.-- él bromea con ella pero ella solo se cuestiona por qué fue tan estúpida para entregarse a él, porque a pesar de que su cabeza no quiere su cuerpo lo recibe con gusto.
Ella baja de su regazo y acomoda su vestido sin bragas ya que Edward las rompió y las metió en su bolsillo del pantalón.
Edward baja del auto y le abre la puerta a su mujer.
El entrelaza sus manos y la lleva adentro del almacén.
- ¿Dónde estamos?- Dice ella al ver hacia todos lados, hay demasiados hombres con armas.
- Verás un interrogatorio!- dijo el sin voltear a verla, solo avanza con ella de la mano.
Edward e Itzel entran a un cubículo que tiene una ventana falsa.
Del otro lado pueden ver a varios hombres atados a la pared con cadenas de brazos y pies la escena es algo devastadora.
Y una mesa con piensas, tijeras, martillos, bisturí, cuchillos, entre otras cosas de tortura.
- ¿Quienes son ellos?- pregunta la joven.
- Son parte de la pandilla que nos atacó en el campo de tiro.- respondió el
- ¿Qué les vas a hacer?- Pregunta viéndolo a los ojos.
- Ya lo verás!- le acarició la cabeza y después dirigió su vista hacia la ventana falsa.
Del otro lado entra un hombre con una máscara negra en la cabeza.
Comienza a hacer preguntas vacías.
¿Quienes son?
¿Qué buscan?
¿Por qué hicieron esto?
¿Quién es tu jefe?
Preguntas que los hombres se niegan a responder.
Entonces el señor de la máscara toma un taladro y comienza a usarlo en las piernas de un hombre las cuáles se llenan de sangre de inmediato, los ruidos se escuchan en todo su esplendor y el hombre vuelve a hacer la mismas preguntas.
Las cuales él no responde.
La joven agarra con fuerza el brazo de Edward él siente algo de dolor por la forma que ella lo preciosa pero al ver que ella no deja de ver el interrogatorio se pregunta si su mujer está realmente cuerda.
El se suelta de ella y se pone detrás abrazándola por la espalda, descansando sus brazos en el vientre de la joven.
- ¡Quiero que veas lo que les pasa a las personas que quieren lastimarte!- Le dice Edward al oído.
¿Esto lo hace por mi? pensó la joven.
El hombre del cuarto usa todas las herramientas en un hombre que no hablo, acto seguido le dispara en la cabeza, cayendo muerto al suelo.
Agarra a otro hombre y lo sienta en una silla, le conecta algunos cables que van a un equipo eléctrico, al parecer es una máquina de electro choques.
Vuelve a hacer las mismas preguntas una tras otra, el hombre no habla he igual que el otro muere pero este de choques eléctricos.
Y así sucesivamente hasta que están en el último hombre el cual no deja de temblar.
- Para- Le ordena Edward por en intercomunicador al hombre enmascarado el cual sale del lugar y entra en el mismo cubículo que Edward y su mujer.
- ¿Edwin, él es el último?- Lo interroga Edward.
- Sí señor- Dice él quitándose la máscara debajo de la máscara se escondía un joven apuesto de ojos azules - Señora- La saluda quitándose los guantes que estaban chorreados de sangre.
- Hola- Dice la joven que desde hace un rato no paraba de temblar.
- Bien, yo me encargo de él, cuida a mi mujer- Dice Edward saliendo del lugar él no se pone máscara ni guantes sólo entra al cuarto de interrogaciones.
Levanta al hombre y lo desata dejando caer al suelo sus cadenas.
- ¡Puedes irte!- Dice Edward.
- ¿Me dejara ir, en verdad?!- Dice el joven de 20 años que vestía un pantalón rasgado de las rodillas parecía un universitario el cual se había descarriado.
- Si, vete!- Edward le abre la puerta y él sale corriendo.
Edwin y la joven salen del otro cierto, él se acerca a Edward.
- Quiero que lo sigan, cuando se contacte con su contacto quiero que lo mantén!-
Edward toma la mano de su mujer y la saca del lugar ella no emite ni una palabra hasta llegar al auto.
- Edward, ¿Por qué lo dejaste ir si lo ibas a mandar matar!?-
El se acerca a ella y le quita los cabellos que empezaban a caer por su cara.
- Deberías de saber que nadie escapa de mi al menos que esté muerto y eso te incluye.- Le dice abriendo la puerta del auto.
La chica no paraba de temblar por la forma tan cruel que vio como mataban a los señores en ese cuarto.
Y en su cabeza retumbaban las palabras de Edward.
“Nadie escapa de mi al menos que esté muerto!"
¿Será que ella no podría escapar de su captor y torturador nunca?, una lágrima silenciosa caía por la mejilla de la joven, como si fuera poco, ella tendría que estar toda su vida a disposición de el hombre más sanguinario y cruel que había conocido, ¿si ella no lo complacía en todo que le esperaba acabar como esos hombres?, ella tenía miedo, e impotencia corría por todo su cuerpo, solo llevan un día en que él la ha tratado bien pero aún le duele ser una pieza la cuál él mueve a su disposición.
Él la lleva a un restaurante a la orilla de la playa.
- Buenas tarde, les asignare una mesa- Dice la mesera moviéndose de un lado para el otro queriendo llamar la atención de Edward.
-Si supieras que tratas de coquetear con el mismísimo diablo no lo harías- Dice la joven muy bajo, pero Edward logra escucharla y le regala una sonrisa la aprieta de su mano y la acerca más a él.
- Si verdad, además este diablo ya tiene dueña- Le dice al oído, después la muerde ligeramente la oreja.
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Comments
Eugenia Gomez
creo que es alguien que sabe de quién ella es hija...
2024-06-19
1
Delia Tinoco
muy buena ✌️✌️✌️🙏
2023-08-23
0
Ronaldo Segura
a mi me fascina la historia ,,,,, muy tenaz
2023-03-21
1