El duque Yamil Vansher nunca miró a Marina. Desde niña, ella lo llamó padre a pesar de que a cambio le dio miradas frívolas. Después de todo, la duquesa adoptó a Marina a espaldas de su esposo.
En un inicio, solo ella aceptó a Marina, la vistió, educó, alimentó e incluso le dio amor. Pero todo cambió cuando el duque y Roy la acusaron de robar las cosas de Liliana, e incluso de haber deseado que muriera. Claramente todo era mentira, Marina ni siquiera sabía sobre Liliana en aquel entonces, y obedeció estrictamente la regla de no entrar a cierto cuarto con tal de tener un hogar. Pero, como se lo dije a Martha, no supo defenderse y la duquesa Cecil empezó a tratar mal a aquella inocente niña. Mientras que el duque empezó a mirarla con mayor desprecio.
—¿Me llamo?, duque.
—Sí, toma el té conmigo —me encantaría arrojar la tetera a su cara.
—Muchas gracias.
Los dulces son deliciosos, sobre todo las fresas con chocolate. ¡Las amo! Ahora que recuerdo, Liliana ama también este tipo de postre. Voy a intentar algo.
—Las fresas están deliciosas.
—¿Son tus favoritas?
—No —mi respuesta no fue lo que lo sorprendió, sino el que me haya quedado callada— ¿Ocurre algo?
—No, nada, solo creí que dirías cuál es tu postre favorito.
—¿Necesita saberlo?
—¿Qué? —los sirvientes se asustaron por mi respuesta.
—Solo pensaba que no se para que el duque quiere saber el postre favorito de una huérfana.
—¡Señorita! —olvide que Martha estaba con nosotros.
—Esas cosas le pertenecen a la verdadera princesa Vansher ¿me equivoco?
—¡Señorita, por favor deténgase!
—¿Me equivoco, duque? —No sé si era desprecio o sorpresa lo que vi en sus ojos, pero no estaba contento—. No sé porque de pronto tiene que aparentar frente a la servidumbre. Todos en esta mansión saben lo que usted piensa sobre mí. Es más, hasta la servidumbre me ayuda a recordarlo.
—Tu… —no tenía palabras— ¿Qué acabas de decir?
—Estoy segura de que algún día su hija volverá, cuando lo haga asegúrese de amarla, así los sirvientes sabrán que también tienen que hacerlo. No vaya a cometer el error de ignorarla y a consecuencia, los demás piensen que tienen el derecho de odiarla y mucho más.
—¡Señorita! —Martha ya estaba aterrada— ¿Qué cosas dice…
—Mi caso es diferente porque nunca tuve padre. Pero Liliana si lo tiene —termine mi té—. Gracias por la invitación.
Después de eso, él no me llamó después, creí que me castigaría. Da igual, con o sin castigo me iré de esta casa aunque tenga que escalar los muros a plena luz del día.
Todo transcurrió normal hasta la fiesta de cumpleaños de Lousia Jenwell.
—Recuerda comportarte, padre se enfadaría si haces algún otro escándalo más —tenía que ir con ambos hermanos en el mismo carruaje.
Mi puta suerte
—No tiene que preocuparse, joven Einsher.
—Veamos cuanto te dura esa tranquilidad —me dijo Roy—. No tardaran en provocarte rabia tal cual perra que eres.
—Me portaré como la misma sirvienta de Lousia.
—¿Qué estupideces dices? No tienes que actuar como sirvienta —me reprendió Einsher.
—¿Por qué no? Eso es lo que quieren, ya que en caso de que ella me haga algo tengo que bajar la cabeza para mostrarle que estoy arrepentida.
—Un Vansher no se inclina ante nadie, maldita loca —se quejó Roy.
—Si me permitieron arrodillarme frente al príncipe heredero y la princesa, ¿no es porque no soy una Vansher?
—¡Llevas nuestro apellido! —me gritó Einsher.
—Los apellidos pueden quitarse… ¿Cómo pueden olvidar algo que me han dicho desde que llegué a su casa?
—¿Qué demonios? —se quejó Roy.
—Si les molesta que me porte sumisa con la señorita Jenwell solo tienen que recordar lo que siempre me han dicho —esta vez los mire de frente dejando en claro que los desprecio—. Que solo soy una huérfana sustituta que se irá en cuanto aparezca la verdadera princesa.
—Maldita loca... —Roy quiso maldecirme más, pero Einsher lo interrumpió.
—¿A dónde irás? ¿Crees que el mundo es seguro para alguien como tú?
—¿Qué?... ¿Alguien que tiene la cara de prostituta? —Estoy segura de que escucharon los insultos del Kalius—. Bueno, hasta las prostitutas viven con lujos hoy en día. Tal vez me vean con un viejo noble con un pie en la tumba y yo heredando todo. Creo que estaré bien.
—¡Marina! —Einsher estaba rojo de la furia, pero Roy solo se reía.
—Ya decía que tenías los atributos de una perra. Más te vale avisarnos con antelación cuando decidas vivir de ese modo para quitarte el apellido, prostituta barata —dijo Roy.
—Con mi apariencia, creo que sería una muy cara. Por eso dije que estaría con un noble con el pie en la tumba.
—Suficiente, Marina —Einsher parecía querer ahorcarme—. En caso de que la señorita Jenwell haga algo inadecuado, solo tienes que ser Marina Vansher.
—De acuerdo, tú lo pediste… Einsher —se sonrojo levemente en cuanto mencioné su nombre.
Desde hace días he querido comprobar algo.
En las memorias de Marina, Einsher fue testigo de su maltrato pero nunca le puso un dedo encima. De hecho, los días en que Marina estaba encerrada en el sótano, él le daba comida y una vela. De cualquier forma, he notado la forma en que la miro por años y sobre todo ahora. Esa no es la mirada de un hermano o la de un hermanastro con odio. Era el otro detalle de mis memorias que me hacían dudar de la personalidad de este peliblanco. Einsher mira a Marina como mujer y hay que agregar los detalles de que bebe y llega cansado por las noches.
Pero, de todas formas, no está en mis planes tener un amorío con el heredero del duque.
Porque Einsher Vansher siente un deseo físico por su hermanastra y, tal vez, lo disimula con el alcohol y compañía.
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Comments
saraah
uinn, Einsher termino teniendo pensamientos raros 😥😥
2024-09-28
0
saraah
JAJAJAJAJJAJAJAJ TE AMO MARINA
2024-09-28
2
Lisbeth Garcia
Jjj esoooo
2024-09-19
2