—Asegúrate de que nadie te vea.
Cuando le comenté que quería salir en lugar de traer a la modista a la mansión, él comprendió que necesitaba respirar lejos de su casa. Me aseguro que la modista no dirá nada sobre que fui a verla.
Ya veré cómo escapó de los guardias.
Estando el día tan cerca, todo cambió. Mi castigo me fue revocado, en el Imperio hay rumores de que el príncipe heredero atacó a la joven dama de Vansher por simple locura o capricho. Empiezan a cuestionar su sucesión. Me parece extraño que Kalius siga comportándose tan mal con los rumores, ¿siquiera le interesa ser emperador? Bueno, al final Einsher y Roy se encargaron de esparcir esos rumores y la duquesa ha estado extraña desde que recibió una carta sin remitente.
Bueno… no son mis problemas.
Cuando llegué con la modista, ella me dio muchos vestidos no muy extravagantes pero sí elegantes para una noble. Al salir del edificio note a unos comerciantes vendiendo lindas cosas. Sin escuchar a los guardias, me acerqué hacia ellos. Luego vi un callejón que iba directo a la posada donde estaba Dercey. Les di dinero a ambos guardias.
—¿Señorita? —no entendían nada.
—Vayan a divertirse con ese dinero, hagan lo que quieran, nos vemos aquí en tres horas.
—¿Pero qué tonterías dice? —me dio una rabia de mierda escuchar eso de este caballero.
—¿Van a decirme que estarán más felices cuidándome?
Ustedes me odian tanto que han visto o formado parte del dolor de Marina.
Cuando acusaron a Marina de robar las cosas de Liliana, ella salió a ocultarse en un árbol para estar sola. Hasta que llegó el maldito de Roy y, con su magia, la bajo lastimándola en el proceso. A lado de Roy, estaban cinco caballeros que se reían de lo que pasó. Lo siguiente fue peor: Roy les ordenó a los caballeros que empujaran a Marina sin dejarla caer al lodo. Claro que fallaron a propósito y Marina cayó muchas veces al lodo.
Este caballero, que se niega a aceptar el dinero, estuvo entre esos caballeros y, además, cada vez que ella caía el lodo, le pisaba el pie o apretaba muy fuerte su muñeca.
—Solo acepta el dinero y diviértete por tres horas. Yo estaré bien —como si le importara—. Aprendí a cuidarme de los hombres como tú —él tomó el dinero bruscamente y se fue.
—Tres horas —me dijo sin educación—. O te haré verte peor ante el duque que con el lodo.
Con que lo recuerdas, infeliz bastardo.
No me tardé en llegar donde Dercey. Usaba una túnica para cubrirme, si alguien viera mis cabellos rojos se darían cuenta quien era. Dercey bajó rápidamente y me abrazó.
—No supe de ti en días, temí que algo te hubiera pasado.
—Lo siento, las cosas cambiaron, tengo tanto que contarte.
Dercey terminó por reírse cuando le dije como empuje al príncipe heredero y de cómo lo humille en la fiesta. Claro que se enfadó cuando le dije como me trato, pero era muy divertido saber que le di su merecido.
—¡Debió verse como estúpido! —Por supuesto—. Desearía haber visto eso, claro que de haber estado ahí, le habría dado una paliza antes de que lo humillaras.
—Lo sé abuelo —tome su mano para ir al tema serio—. Lo malo es que el castigo se me ha retirado y temo no poder salir.
—¿Deberíamos cambiar el día?
—No, seguiremos con lo planeado, solo que de noche por lo que debes dejar mi vestido destrozado con sangre en el bosque. Ellos podrían buscarme por su pleito con la familia imperial.
—Jamás entenderé como los nobles son tan felices con ese estilo de vida. Los rovreanos encontramos la felicidad en simples cosas y la compartimos con el mundo.
—Eso hace que me enorgullezca de tener sangre rovreana.
—Me alegra escuchar eso de mi nieta.
Ambos seguimos hablando hasta reírnos. Luego me regaló una hermosa manilla hecha con sus propias manos.
—Es una tradición darle una manilla hecha con las mismas manos para dársela a la luz de tu vida.
Marina no tuvo la suerte de conocer a un hombre que la hubiera amado de la forma en que ella tanto quería: amor de familia. Lo siento por ella, pero no puedo evitar hacer este afecto, mío. Ya prometí defender el orgullo de Marina como villana, no hago nada malo al vivir su felicidad. Esto es mejor que quedarse en esa casa. Abrace a Dercey añorando el tan esperado día.
Ya estoy cerca… solo cuatro días más y hola libertad.
Cuando salí de la posada, vi a alguien inesperado entrando a un callejón demasiado peligroso: Cecil.
¿Qué demonios haces aquí?
No pude evitar seguirla, afortunadamente ella no lo noto. El callejón era muy oscuro, olía bastante mal por tanta basura acumulada y gente en mal estado. A pesar del lamentable estado, Cecil entró a un bar de muy mala reputación, temía entrar y me dije que solo llegaría hasta ahí, pero luego la vi por las ventanas, estaba bajando. Me acerqué a una ventana del sótano, y entonces la vi. Por suerte se puede escuchar todo.
—¿Cómo se te ocurre enviarme una carta a mi casa? —estaba furiosa y luego recordé esa carta seguido de su extraño comportamiento.
—¿Hubieras preferido que me apareciera? —La voz era de una anciana.
—Pudiste venir como sirvienta o algo, se que cambias tu apariencia
¿Qué demonios dijo?
—No cambio mi apariencia, duquesa —la anciana se rió y sinceramente me dio más miedo esa risa que la de Kalius —solo cambió mi edad.
—Da igual, ¿por qué de pronto apareces?... no he sabido nada de ti desde hace años, te creí muerta.
—Pero aun así no te deshiciste de esa niña ¿verdad? —más que pregunta, fue una advertencia.
—¿Vas a quererla de regreso? —Pregunto asustada— ¿Mi Liliana va a regresar?
—Has cumplido tu parte del trato —la voz rasposa de esa anciana me atemorizaba—. Evitaste que esa niña muriera y ahora te diré dónde está tu hija. Dentro de un mes vendré por ella y sabrás quien y porque se llevó a tu hija.
—¿Qué le harás? —la voz de Cecil parecía temblar en cada pregunta.
—No hay necesidad de preguntarme, duquesa —la anciana tosió—. Yo haré lo que quiera con esa niña. A propósito ¿Cómo se llamaba? Aunque da igual el nombre… solo es otra rata de prueba.
—Marina —dijo Cecil con una voz quebrada y a la vez enfadada— se llama Marina
—Lindo nombre —la anciana volvió a reírse—. Espero que no te hayas encariñado con la rovreana, porque cuando me la lleve ya nunca más será vista de nuevo —y soltó una carcajada atemorizante.
Una carcajada que te da horribles pesadillas en lugar de simples escalofríos.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 223 Episodes
Comments
Marina Hinostroza
Quién será esa vieja loca, tendrá que contar a su abuelo de ella, aunque dice que sabe cambiar de edad? entonces nadie la reconocería si cambia su imagen a voluntad,
2024-07-24
2
Circe
hay que irse ya
2024-07-17
0
Caridad Gallardo
tiene que irse de ese imperio rápido
2024-06-08
1