Me encantaría gritar, pero no puedo, así que me limité a bailar sobre la fuente. Era divertido jugar con mi equilibrio, además de que usaba pantalones.
¡Muy pronto me iré!
Lo bueno es que Dercey quedó en buscar a todos sus empleados, sabe donde están pero teme que estén enfadados con él. Y extrañamente me advirtió sobre algo.
—Los espectáculos que damos duran desde un día hasta una semana y solo son para el pueblo.
Según él, la forma en que su gente canta, baila y actúa no va para la nobleza. Más que perfecto, aumenta las posibilidades de nunca encontrarme con los personajes.
¿Esto podría ser más fantástico? Mi felicidad está al alcance de mi mano. Solo dos semanas para el gran día.
—No imagine verla en esas ropas y menos bailando de esta forma, señorita Marina —
¡Por un demonio, lo que faltaba!... ¿Por qué el príncipe heredero está aquí?
—Yo… —¿debería correr? — Estaba… este… —al demonio—. Adiós, Su alteza —y con una sonrisa me fui.
—¿A dónde vas? —me tomo muy fuerte de la muñeca, idiota me lastimas—. No todos los días uno ve algo como esto: Una dama que olvida su lugar. Ni siquiera una plebeya se atrevería a semejante chiste.
—Suélteme… —no podía evitar recordar lo que dijo de mí—. Su alteza, ensucia su mano noble tocándome —más bien me ensucias imbécil.
—Sobre eso… —cuando por fin soltó un poco su agarre y lo empuje a la fuente
¡Es mi venganza!
—Piense en quién le creerá, Su alteza —le di una buena reverencia y me fui corriendo.
Por suerte nadie vio nada y llegué tranquila a mi cuarto. Me cambié y me deshice de la ropa de hombre. Nadie vio nada, estoy segura. Y de haber visto, pues solo habrán visto a un plebeyo empujando al príncipe heredero, mientras que yo, como niña buena, estaba durmiendo porque me sentía apenada.
Llegué a mi cuarto por el pasadizo secreto. Luego, alguien tocó la puerta, rápidamente me despeine y dejé que tocaran la puerta un poco más hasta que aumentará la intensidad de los golpes para usarlo como excusa de que me levantaron.
—¿Quién es? —pregunté soñolienta.
—Es el mayordomo, señorita —le deje entrar, traía una vela consigo—. Disculpe que la moleste mientras duerme, pero ocurrió una conmoción con el príncipe heredero y requieren su presencia.
—Pero... ¿por qué?
—Temo que el príncipe la acusa de atacarlo .
—¿Yo? —incluso el mayordomo parecía creerme, de hecho parecía apenado de molestarme.
—Descuide señorita, muchos la vieron entrar y no salir de su cuarto. El príncipe heredero seguro se confundió.
—De acuerdo.
¿Cómo es que nadie supo cómo salí? Fácil: esta casa es antigua, con muchos pasadizos secretos, supongo que con el tiempo a la familia Vansher se le olvidó algunos, sobre todo el de mi cuarto, que me lleva directo al depósito viejo de la mansión que está cerca del jardín. Todo porque Marina descubrió cada pasadizo y, gracias a eso, ayuda a Mijael a entrar en la mansión.
Empieza un duelo contra el príncipe heredero.
Vestía un cómodo atuendo de dormir, también gris, pero el mayordomo me dio una manta para cubrir mis hombros. Entonces, lo vi, todo empapado, furioso, junto a su hermana tratando de secarlo, no, ni tratando, esa niña no sabe hacer nada.
—Saludo al joven dragón príncipe…
—¡Maldita! —avanzó con rapidez hacia mí con intenciones de atacarme, pero…
—Su alteza —el duque se interpuso en su camino—, debería aclarar de qué acusa a mi hija antes de atacar sin razón.
—¡¿Sin razón?! —Sí que grita fuerte— ¡Esta perra me empujo a la fuente de su jardín!
—Me temo que eso es imposible Su Alteza —le dije— desde que rechacé su invitación de baile he estado durmiendo en mi habitación.
—¡¿Crees que puedes burlarte de mí?! —mala respuesta tonto príncipe, ahora tengo las de ganar.
—¡Jamás me burlaría de la familia real! —Me arrodille— ¡Su alteza, ¿por qué me acusa de esto?! —Todo el mundo me miraba— ¡Ya me he disculpado con la princesa y de verdad estaba muy mal para bailar! —Hora de pagar imbécil— ¡no he hecho nada malo…
—Suficiente, Marina —me interrumpió el duque— ponte de pie —lo obedecí—. Príncipe heredero, esto ya ido demasiado lejos, acusar a mi hija de un crimen tan serio solo porque lo rechazó. Que infantil.
—La Reina ya me había advertido de sus rencores infantiles —dijo la duquesa—. No me sorprende que usted trate de vengarse por un rechazo de una joven delicada de salud. Cuánta insolencia.
Soy consciente de lo que sucede.
A ellos no les importó, simplemente. ellos no desaprovecharon una oportunidad para humillar a la familia imperial. Vansher es la única familia que no toma partidos en las confrontaciones políticas. Son una familia neutral y poderosa.
Hace años hubo un incidente: el príncipe heredero de esa época abusó de la duquesa Vansher, entonces el emperador no dudó en ejecutar a su hijo para evitar un conflicto con el ducado. Como recompensa: cada nuevo emperador tiene que jurar delante del duque de Vansher que nunca cometerá algún crimen hacia ellos. Desde entonces ambas familias no pierden alguna oportunidad para humillarse. Además, para Yamil y Cecil: el príncipe heredero no es adecuado para ser el emperador. En la novela, cada vez que Kalius se encontraba con Liliana, ambos padres los separaban porque no querían a su hija en medio de una lucha política. No es hasta el final que aceptan a Kalius como emperador y ambas familias se perdonan. Pero ahora no lo toleran.
Así que no es por Marina, es por el placer de ganarles a la familia imperial.
—Si me lo permiten —hablo un noble que no conocía— yo he visto todo lo que sucedió.
—¡Entonces habla! —Grito Kalius— ¡Diles como esta perra me ha empujado a la fuente!
—Lo que yo vi: fue al príncipe heredero siendo empujado a la fuente por…
—¡¿Oyeron todos?! —Deja que termine, imbécil— ¡El Conde Raitan, que es un hombre honorable, ha reconocido que esta perra me ha empujado! —comenzaron los susurros.
—Su alteza —habló de nuevo— yo jamás dije que la señorita Marina lo empujó, solo que vi como fue empujado por alguien.
—¿Vio quien era, Conde Raitan? —preguntó Einsher.
—No vi su rostro —bingo— pero sí vi que era un muchacho plebeyo.
—¿Un muchacho? —preguntó sarcásticamente Roy—. El príncipe heredero de pronto piensa que un muchacho puede ser una mujer. ¿Acaso no sabe diferenciar géneros, Su alteza?
—¡¿Qué dijiste?! —Pregunto enfadado hacia Roy— ¡¿No crees que deberías cuidar tu tono?! —y los dos bastardos se miraron fría y amenazadoramente.
No estoy de ningún lado, más bien me gustaría que esos dos se vayan a la misma mierda.
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Updated 223 Episodes
Comments
Lisbeth Garcia
Jjj la Amoooooo
2024-09-19
3
Lisbeth Garcia
Jjjj
2024-09-19
2
Marina Hinostroza
El príncipe no recuerda que ella estaba vestida de muchacho ? sólo vió que era ella bailando
2024-07-24
1