Por suerte no hubo otro problema en salir del banquete. Entre a mi cuarto y me lance a mi adorada cama. ¡Querida cama solo a ti te extrañare! Pero mi descanso fue interrumpido por el sonido de la puerta siendo tocada.
¿Ahora quién fastidia?
—¿Quién es?
—Soy yo —tenía que ser uno de esos bastardos: Einsher.
—Adelante —admito que su traje de gala lo hacía lucir atractivo, pero que mirada tan fría que lo arruina—. ¿Desea algo joven Einsher?
—Solo quería decirte que tu comportamiento fue adecuado, sobre todo la forma en que rechazaste al príncipe heredero —que sorpresa que me felicite—. A pesar de que sus intenciones en burlarse de ti eran obvias, tú supiste manejarlo por tu cuenta.
—Se lo agradezco… ¿Otra cosa? —ya vete rápido que tengo que buscar a Dercey.
—Bueno… yo… —apresúrate—. Sería mejor que durmieras ya, Roysher podría venir a molestarte. Descansa.
En verdad eres raro, Einsher, pero eso no te quita lo desgraciado que eres para mí.
Me quite el lindo vestido, y me disfracé de hombre para evitar problemas. No fue difícil pasar desapercibida, mi cabello estaba oculto y, por la novela, se sobre el pasadizo secreto en mi cuarto. Por lo que, salir de la mansión y llegar al pueblo fue sencillo. Lo complicado es que el bar estaba peor que en las mañanas.
Gracias a mí, que decide venir de hombre.
Como había más gente, era más complicado buscarlo, pero por suerte la novela menciona que es pelirrojo. Aquel color, en medio de tantos colores oscuros, fue fácil de identificar. Me acerqué a su mesa, estaba todo ebrio.
—Señor Dercey ¿verdad? —le pregunté.
—¿Qué quieres mocoso?
—Que me vea —esa petición se le hizo rara pero de todas formas me miró, y fueron mis ojos grises los que lo asombraron—. Acompáñeme afuera, por favor.
Dercey camino rápido detrás de mí. Al salir, le di un vaso de agua y también una sopa de verduras que traje, para calmar su ebriedad y hablar con él. Por suerte, él aceptó todo sin refutar, seguía mirando mis ojos. Cuando se acabó la sopa y el pan, que trajo del bar, me miró con más detenimiento y yo también: tenía el cabello rojo y el fuego estaba en la parte de arriba, pero el sombrero que usaba se lo escondía. A pesar de su edad, se encontraba en perfecto estado, se veía fuerte, las arrugas no eran tantas, era más alto que yo, sin duda alguna, y sus ojos eran marrones, no grises. Una vez ya hecha la actividad de mirarnos, procedí a quitarme la gorra, soltar mi cabello y mostrar mi rostro.
—Supongo que este tipo de color debe decir algo sobre mi ¿no? Aunque mi cara de por sí ya lo dice.
—¿Cómo es que tú…
—Soy yo, Abuelo —y lloré—. Me salvaron… ¡Estoy viva abuelo! —acaricio las puntas de mi cabello y lloro.
—¿Mi nieta? —Acarició mis mejillas limpiando mis lágrimas— ¡Mi nieta! —Me abrazo— ¡Por favor dime que no estoy soñando! —Acarició mi cabeza— ¡Por favor! —Sus sollozos fueron más fuertes— ¡Dime que si tengo una nieta!
—Si la tienes —este tipo de abrazo no es para mí— y yo tengo un abuelo —que en realidad es de Marina—…tengo familia —pero la calidez de su abrazo me envolvió, jamás había sentido este tipo de calor.
¿Así se siente ser abrazado por una familia?
Nuestro abrazo y lágrimas terminaron unos minutos después. Obviamente, Dercey estaba confundido, así que caminamos juntos a su hospedaje para contarle todo. Tuve que inventar una mentira.
—El orfanato me dio las cartas que mamá te escribía y con eso pude confirmar que tenía un abuelo. Y luego… escuché rumores de un hombre de cabello rojo, sabía que eras tú, no podía ser nadie más…
Luego empezaron las verdades: la familia Vansher y la forma en que Marina vivió en esa mansión.
—¿Cómo… —estaba enfadado— pudieron tratar de esa manera a mi nieta? —Mi cabeza estaba en su regaño— ¡Malditos nobles!
—Por favor no te enfades abuelo —la forma tan tierna que me acaricia es tan reconfortante— ya estamos reunidos.
Según Dercey, en las cartas que su hija le escribió, que si se quemaron, le había contado que buscaría a la familia de su esposo, el padre de Marina. Pero al final, los bandidos se lo impidieron.
—Tienes razón… —seguía llorando— y por supuesto no permite que sigas viviendo en esa casa —Bingo— pero mi niña… yo no puedo darte vestidos lujosos y joyas caras…
—¡Eso que importa! —Tome sus manos—. No necesito nada de eso si se que tendré una familia que me de amor
—Tienes razón, mi dulce niña… ¿cuánto tuviste que soportar? —no quiero separarme de él— Jamás te dejaría en un lugar donde te tratan tan mal.
—Entonces… —vamos al siguiente paso— vámonos abuelo. Vámonos lejos del Imperio Ekel, aquí ya no hay nada. Aquí mataron a mi madre, aquí me tratan como una basura. Vámonos abuelo, viajemos juntos como tu solías hacerlo.
—Tienes razón —es bueno que acepte— debemos irnos.
—Abuelo, solo dime cuanto hace falta para irnos, qué necesitamos, qué camino tomar, para que pueda irme sin levantar sospechas y con dinero suficiente.
—¿Planeas robar al duque?
—Creo que sería más una compensación por todo lo que su familia me hizo, además… sólo tomaré lo suficiente y tengo joyas que venderé.
—Bueno… —empezó a analizar las cosas—. Todavía tengo mi carruaje y algunas cosas más, el caballo está bien cuidado, solo nos hará falta comida y ropa.
—Entonces ya se cuanto será —listo, todo marchaba perfectamente bien— pero tenemos que irnos antes de que se acabe el mes. Porque este castigo del que te hablé terminará este mes, hasta ahora no he llamado la atención de nadie. Podemos irnos con calma.
Ambos decidimos la fecha: una semana antes del final del mes. Él me esperaría en uno de los caminos, cerca del ducado, que va directo al puerto, fingiría que su rueda se le arruinó hasta la noche. También aprovecharía para sacar los costales de la tierra que me robé.
Regresé con lágrimas a la mansión del duque. Finalmente, el plan para irme ya comenzó, por la alegría empecé a bailar por los bordes de la fuente.
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Updated 223 Episodes
Comments
Ana Fernandez
un descuido por favor!!!
2023-02-05
3
juana cova
Oh, si por favor que pueda huir.
2022-09-21
0
Angela Maria Perera
solo espero y no se le arruine el plan
2022-09-14
0