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¡Le Vendí Mi Virginidad!

¡Le Vendí Mi Virginidad!

Status: Terminada
Genre:Amor a primera vista / Novia subastada / Amor-odio / Contratadas / Venderse para pagar una deuda / Completas
Popularitas:13.7M
Nilai: 4.5
nombre de autor: Ana de la Rosa

En está historia veremos a una joven, dispuesta hacer lo que sea para salvar la vida de su mamá, pero, ¿Qué pasará con ella, si en el proceso se enamora? Los invito a leer.

NovelToon tiene autorización de Ana de la Rosa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 10

Ella no sabía qué decir. Maicol era apuesto, amable, el hombre perfecto en cualquier otra circunstancia. Pero su corazón no sentía nada. Iba a decirle que no, que no podía darle falsas esperanzas, que sería injusto. Bajó la mirada, el peso de su respuesta inminente se posó sobre ella como una losa. Se preparó para la negación, para romperle el corazón.

Sin embargo, en ese instante, una fuerza magnética la obligó a levantar la vista, a escanear en una esquina. Sus ojos se fijaron en una pareja al otro lado del salón, absortos en un beso apasionado. Un escalofrío helado le recorrió la espalda. Los observó bien, la imagen grabándose a fuego en su mente.

Era él, Eykel Cáceres, dándose un beso jodidamente apasionado.

Una punzada de dolor atravesó su pecho. Esa mujer… debía ser su novia. La tonta esperanza que había alimentado en silencio, la ilusión de que algún día él regresaría, se hizo añicos ante sus ojos. “Qué estúpida soy”, pensó, sintiendo un nudo en la garganta. Él ni siquiera se acordaba de ella, y ella pensando que tal vez él volvería. Tenía que dejar de pensar en él, en la subasta, y el bendito contrato.

En ese momento, la decisión se forjó en su interior, fría y contundente.

— Maicol, acepto ser tu novia. Y también acepto el trabajo que me ofreciste. — dijo, su voz apenas un susurro.

Maicol, ajeno a la tormenta que se desataba dentro de ella, sonrió de oreja a oreja. — Me haces el hombre más feliz del mundo. Pero… ¿por qué estás tan nerviosa?

— Es por el compromiso. ¿Te parece si nos vamos? — Sorimar se puso de pie, la necesidad de huir de ese lugar, de esa escena, de esa verdad aplastante, era urgente.

El aire en el restaurante era denso, cargado con el dulce veneno del romanticismo que Eykel tanto detestaba. Y ahí estaba Paola, con sus ojos soñadores, atrapada en la ilusión que él despreciaba.

— ¿Por qué demonios elegiste este lugar? — La voz de Eykel era un látigo, apenas contenida, la furia burbujeando bajo su piel.

Paola, con una sonrisa forzada que no llegaba a sus ojos, intentó suavizar el golpe. — Es hermoso, Eykel. Tan romántico, la comida es exquisita, la música… Mírame, quiero que me con sinceridad, ¿no me quieres ni un poquito?

Él la miró, y una risa amarga escapó de sus labios. —¿Querer? Sabes lo que pienso de esa palabra. La pasamos bien, eso es todo. Si no puedes conformarte con ello, entonces no hay nada más que discutir. No más sexo entre nosotros.

Un jadeo silencioso de Paola, y su rostro palideciendo fueron la reacción a esas palabras. — No… No, como tú quieras.

Sus labios se encontraron en un beso desesperado, teñido de una pasión agridulce que ninguno de los dos entendía. Pero al separarse, la mirada de Eykel se desvió. En una esquina sombría, una figura emergió de las sombras: Maicol Green, su enemigo, su pesadilla.

Y junto a él, una mujer. La vio por un instante mientras salían: una silueta conocida. Le recordó a la chica de la subasta. Pero no, no podía ser ella. ¡Imposible!

“Maldición, estoy alucinando”, el pensamiento se disparó en su mente.

— ¡Vámonos! — La palabra fue un gruñido, y se puso de pie abruptamente, su silla raspando el suelo con un chillido ensordecedor.

— ¿Pero por qué? — Paola lo miraba con los ojos desorbitados, la confusión teñida de un dolor incipiente.

— Te puedes quedar, si quieres. — Su voz era gélida, desprovista de emoción.

— Tu frialdad no tiene límites. — Las palabras de Paola fueron un susurro cargado de indignación, las lágrimas asomando en sus ojos.

— No esperes más de lo que puedo dar.

Salieron del restaurante, dejando atrás el romanticismo asfixiante y el recuerdo de un rostro que había encendido un infierno en el pecho de Eykel: Maicol Green. La sombra de su pasado, un fantasma que se negaba a morir. La frustración lo consumía, una bestia rabiosa arañando las paredes de su alma.

Maicol dejó a Sorimar en la puerta de su casa, y el beso de despedida fue un acto mecánico, incómodo para ella, especialmente después de ver a Eykel. El joven se marchó con una sonrisa triunfal, mientras ella se quedó en la oscuridad, lamentando las decisiones que había tomado.

— ¡Qué romántico y sentimental a la vez! — La voz de Luchi la sobresaltó, su amigo observándola desde la ventana, con esa mirada inquisitiva que todo lo sabía.

— ¡Uh! ¡Qué susto! ¿Qué haces ahí? — Sorimar se llevó una mano al pecho, el corazón latiéndole desbocado. Ella entró, se quitó los zapatos con un suspiro pesado y se dejó caer en el sofá.

— ¡Ay, tú supiste, linda! ¿Cómo te fue con el neutro? — Él no perdió el tiempo, sus ojos brillando con una curiosidad insaciable.

Sabía que no podía ocultarle nada a su amigo.

— Pues bien, supongo. Me pidió que fuera su novia y acepté. También voy a trabajar en su agencia. — La desgana en su voz era palpable.

Luchi abrió la boca y se llevó la mano al pecho, sus gestos dramáticos como siempre. — ¡Definitivamente, contigo me tengo que tomar las pastillas de la presión, porque me puedes dar un infarto! Dijiste que no ibas a aceptar, ¿qué pasó?

— Eykel Cáceres pasó. Lo vi en el restaurante, acompañado de una mujer, dándose tremendo beso. — La confesión salió como un suspiro, cargado de vergüenza y dolor.

— ¡Gobiérnate, querida! ¡Supera a ese cretino! Oye, ¿qué piensas hacer cuando Maicol quiera hacer el delicioso? — Luchi no tenía filtros, su curiosidad sobrepasando cualquier delicadeza.

— Pues no voy a ser virgen toda la vida. Maicol es bueno, estoy segura de que lo voy a llegar a querer. — La determinación en su voz era un intento desesperado de convencerse a sí misma.

— No, definitivamente, no puedo contigo.

El apartamento de Paola era un templo de la intimidad, pero la mente de Eykel estaba a kilómetros de distancia. La figura de Maicol Green y la visión de la chica de la subasta lo atormentaban.

— ¿Por qué estás tan extraño? — La voz de Paola era suave, llena de preocupación.

— ¡No tengo nada! — Su respuesta fue un latigazo, frío y distante.

1
m
Por amor a su madre.
Hay que fuerte
Susy
Excelente historia me encantó 💞💞💞
Gizlaine
me encantó la historia, felicidades autora
Gizlaine
Si
Micaela Machado
excelente novela me encantó muchísimo
Maby Isela Moreno
Excelente
Susi Lorenzatti
Una de las mejores, felicitaciones 👏🥰🔥🇦🇷
Ester Gonzáles Rodriges
bonita historia, continúe escribiendo y bendiciones para usted
Ester Gonzáles Rodriges
Excelente
Crisbel
Si de fácil 😭
Ester Gonzáles Rodriges
Excelente
Noerlin Mata
Me encanto, este libro .😍
Alexander Ballesteros
muy buena
Antonia
Muy bonita novela
Yomaira Pacheco
muy bonito gracias felicidades
Dolo Pavon
Excelente
indiecitajaque@hotmail.com
buensima gracias autora
Noris Edith Moreno Labastide
Ay dios mio cm gozo cn ese luchy 😂😂😂😂 esos 2 van a quedar juntos
Sami Gadea
excelente 🌹 me encantó de principio ah fin
Sami Gadea
excelente 🌹 me encantó de principio ah fin
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