En su vida anterior, Elena fue ingenua, confió en las personas equivocadas y pagó el precio más alto. Engañada por su media hermana Beatriz y su prometido Mateo, vio cómo le arrebataban la empresa familiar antes de ser eliminada en un "accidente" orquestado. Pero el destino le dio una segunda oportunidad.
Al abrir los ojos, Elena descubre que ha regresado tres años en el tiempo, justo a la noche de su fiesta de compromiso y minutos antes de ceder sus valiosas acciones.
Con los recuerdos intactos y el conocimiento exacto del futuro, esta vez no habrá espacio para la compasión. Romperá el compromiso, tomará el control del imperio familiar y hará caer uno a uno a quienes la traicionaron. Y mientras su ex-prometido desespera por recuperarla, Elena encontrará en Sebastián la alianza perfecta y el amor sincero que siempre mereció...
"Regresé del infierno no para perdonar, sino para cobrar cada deuda."
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Capítulo 9: La sombra del pasado de Rossi
La noticia de la fusión de Silva-Rossi Global sacudió los mercados internacionales, pero no todos celebraron el éxito de Elena. En la sede del poderoso Grupo Vane, la firma de inversiones más influyente de la capital contigua, la tensión era palpable.
Victoria Vane, una heredera fría, calculadora y antigua socia comercial de Sebastián Rossi, observaba la portada de las revistas financieras con absoluto desprecio.
—¿Una mujer que apenas hace medio año estaba al borde de la quiebra con Silva Corp ahora pretende liderar la expansión en el mercado europeo? —siseó Victoria, arrojando la revista sobre su escritorio de cristal—. Sebastián cometió un error al asociarse con una aficionada.
—Señorita Vane —intervino su asistente personal—, los informes indican que la señorita Silva fue quien orquestó la caída de Mateo Peralta y reestructuró la empresa en tiempo récord. No es una rival fácil.
Victoria dejó escapar una sonrisa burlona.
—Mateo Peralta era un idiota arrogante y fácil de manipular. Elena Silva tuvo suerte de lidiar con un novato. Pero Sebastián me pertenecía comercialmente antes de que ella apareciera. Es hora de hacerle una visita a mi "viejo amigo" y recordarle quiénes son los verdaderos gigantes de esta industria.
...
En las oficinas principales de Silva-Rossi Global, Elena revisaba los reportes de proyección para el nuevo proyecto de tecnología médica cuando la puerta de la sala de reuniones se abrió.
Sebastián entró acompañado de Victoria Vane, quien lucía un traje rojo pasión de alta costura y caminaba con una elegancia altiva.
—Elena —dijo Sebastián con tono profesional pero cercano—, te presento a Victoria Vane, presidenta ejecutiva del Grupo Vane. Su firma ha solicitado una participación en la ronda de financiamiento para el mercado europeo.
Elena se puso de pie con compostura impecable, extendiendo la mano con cordialidad.
—Señorita Vane, un placer. Conozco el alcance del Grupo Vane en el sector tradicional.
Victoria sostuvo la mano de Elena con firmeza, pero su mirada emanaba una clara condescendencia.
—El placer es mío, Elena... si me permites llamarte así —dijo Victoria con voz aterciopelada—. Debo admitir que me sorprendió saber que Sebastián había elegido una socia tan... joven y con un trasfondo tan convulso. En nuestros años de colaboración en el extranjero, Sebastián siempre fue extremadamente selectivo con sus alianzas.
El ambiente en la sala se volvió tenso al instante. Sebastián frunció el ceño, detectando de inmediato la provocación.
—Las decisiones estratégicas del Grupo Rossi se basan en resultados y visiones de futuro, Victoria —intervino Sebastián con voz firme y helada—. Y Elena ha demostrado ser la ejecutiva más brillante con la que he trabajado.
Elena no perdió la calma ni por un segundo. Con una leve sonrisa en los labios, se reclinó suavemente sobre la mesa de caoba.
—Comprendo su sorpresa, señorita Vane. Las empresas que dependen de modelos tradicionales suelen tardar en reconocer la verdadera innovación. Pero en Silva-Rossi Global no buscamos nostalgia ni alianzas basadas en el pasado, sino eficiencia. Si el Grupo Vane desea participar en la licitación, tendrá que competir bajo nuestras condiciones, al igual que cualquier otro aspirante.
La sonrisa de Victoria se congeló. No esperaba que Elena respondiera con tanta elegancia y autoridad.
—Ya veo —murmuró Victoria, acomodándose el bolso de diseñador—. Espero que esa confianza se mantenga cuando presentemos nuestra propuesta técnica la próxima semana. Con permiso.
Cuando Victoria salió de la oficina, Sebastián se acercó a Elena y le tomó suavemente la mano.
—Lamento su actitud. Victoria está acostumbrada a imponer sus reglas en los negocios.
—No tienes nada de qué disculparte —respondió Elena, mirándolo a los ojos con la determinación de siempre—. Los rivales que juegan de frente no me preocupan, Sebastián. Solo me demuestran que estamos en el nivel correcto. Y si el Grupo Vane quiere probar nuestras fuerzas, les daré una lección que no olvidarán.