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La Culpa De Nuestros Deseos

La Culpa De Nuestros Deseos

Status: En proceso
Genre:Poder equitativo / Amor-odio / Romance de oficina / Secretos de la alta sociedad
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: mila1204

Anastacia Thompson lo sacrificó todo por salvar a su padre, incluso al hombre que amaba. Ella hizo lo impensable.

Años después, conoce a Edmund Carter. Él le devuelve la ilusión, la hace creer nuevamente en el amor y termina convirtiéndose en su prometido. Con él, Anastacia cree haber encontrado el amor que tanto había temido volver a sentir.

Pero ningún amor está libre de errores.

Cuando los secretos, el deseo y las heridas comienzan a poner a prueba su relación, todo aquello que Anastacia creía tener bajo control empieza a desmoronarse.

Todo cambia cuando Adrian Blake, el hermano mayor de Edmund el hombre que nunca olvidó a Anastacia, vuelve a su vida. Entre ellos existe un pasado que jamás murió una atracción que ninguno de los dos puede ignorar.

Mientras Edmund lucha por conservar el amor de la mujer que ama, Anastacia comienza a quedar atrapada entre la seguridad de un amor que conoce y el deseo prohibido de un hombre que nunca debió volver a su vida.

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Preocupado

—Bueno, nos vemos después. Iré con mamá y papá. Debo acompañarlo; está preparando unas palabras para esta noche.

—Claro, nos vemos —respondí.

Sara se dio la vuelta y se alejó entre los invitados.

—Sé que te he hablado poco de él, mi amor, pero quería que se conocieran. Mi hermano es el vicepresidente de la compañía Blake —explicó Edmund.

—Claro, mi amor. Uno de los mejores —respondí, forzando una sonrisa.

—Mi novia es toda una alta ejecutiva —añadió Edmund con orgullo.

—He escuchado hablar de su trabajo, señorita Thompson. Felicidades por el éxito de su proyecto —intervino Adrian.

—Todo fue gracias a Edmund. Sin él, nada habría sido posible —contesté.

—Claro —replicó Adrian, con un matiz de ironía en la voz que me hizo sentir incómoda.

Necesitaba alejarme de él antes de que mi expresión terminara delatándome.

—Edmund, creo que es hora de ir con nuestros padres.

—Sí, vamos, amor.

Nos dirigimos hacia el otro extremo del salón, donde varias personas conversaban en pequeños grupos. Sin embargo, a medida que nos acercábamos, noté algunos murmullos y rostros preocupados. Algo había cambiado en el ambiente.

Christian se acercó rápidamente a nosotros.

—Edmund, Sara.

Edmund levantó la mirada.

—¿Qué sucede?

—La señorita Margaret no se siente bien. Se desmayó hace unos minutos y está muy mareada. La llevamos a una de las habitaciones, pero no pudo mejorar.

Sentí que la preocupación me invadía de inmediato.

—¿Dónde está? —pregunté.

—Camino al hospital. El señor Robert  y Sara van con ella.

Edmund se puso de pie de inmediato.

—Voy al hospital.

Me levanté detrás de él.

—Yo voy contigo.

Edmund me miró preocupado, pero antes de responder, Adrian intervino.

—Los llevaré. Será más rápido si vamos en mi automóvil.

Edmund asintió.

—Está bien.

Los tres nos dirigimos al hospital. Durante el trayecto, Edmund permaneció en silencio, con la mirada fija al frente y las manos tensas. Podía notar su preocupación, y la misma inquietud se reflejaba en Adrian.

Cuando llegamos, nos acercamos rápidamente a recepción.

—La señora  Margaret fue traída hace unos minutos —dijo Edmund—. ¿Dónde está?

La recepcionista revisó la información.

—Está siendo atendida por el médico. Sus acompañantes pueden esperar aquí.

Unos minutos después, Sara apareció.

—Edmund , Adrian.

Ellos se acercaron inmediatamente.

—¿Cómo está?

—El médico está con ella. Al parecer, tuvo una fuerte crisis de ansiedad y su presión arterial bajó demasiado. Se desmayó por unos minutos, pero está consciente ahora.

Edmund cerró los ojos brevemente.

—Gracias al cielo.

—Solo pueden entrar tres personas. Papá ya está con ella. Adrian, ve con Edmund.

—Puedo esperar aquí. No creo que papá quiera verme ahora. Vayan ustedes —respondió Adrian.

Sara lo miró con reproche.

—Adrian...

Edmund permaneció en silencio

—Vamos, Sara.

Ambos se dirigieron hacia la habitación. Antes de irse, Edmund se acercó a mí.

—Ana, no tardaré. Puedes quedarte aquí con Adrian.

Asentí.

Cuando se alejaron, volví a sentarme en la sala de espera. Adrian tomó asiento frente a mí. Durante unos segundos ninguno dijo nada. El silencio entre nosotros comenzó a sentirse incómodo.

El levantó la mirada.

Sus ojos azules se clavaron en los míos y sentí una extraña tensión recorrerme el cuerpo.

—Tenemos que hablar —dijo finalmente.

Lo miré confundida.

—¿Sobre qué?

—Sobre aquella noche.

Sentí que el estómago se me cerraba.

—No sé de qué hablas.

Adrian soltó una risa breve, sin humor.

—No hagas eso, Anastacia. No conmigo.

Bajé la mirada.

—Adrian...

—Te reconocí desde el momento en que te vi.

Guardé silencio.

—Y también sé por qué estabas en aquel club.

Levanté la mirada de golpe.

—¿Qué sabes?

—Sé lo de tu padre. Sé que necesitabas el dinero para su cirugía. Sé que tu familia estaba endeudada y que estabas desesperada por encontrar una forma de salvarlo.

Sentí un nudo en la garganta.

—¿Cómo...?

—Después de aquella noche quise saber quién eras. Y cuando descubrí la verdad, entendí que no habías estado allí por la vida que yo imaginaba.

Apartó la mirada durante unos segundos.

—¿Sabes cómo me sentí?

No respondí.

—Me sentí como una escoria. Pensar que tú habías llegado hasta ese lugar porque necesitabas salvar a tu padre y que yo había formado parte de eso...

Su voz se quebró ligeramente antes de recuperar la firmeza.

—No fue fácil saberlo.

—No tenías por qué sentirte culpable. Hicimos un acuerdo.

—Lo sé. Pero eso no hizo que fuera más fácil.

Lo miré en silencio.

Adrian permaneció mirándome durante unos segundos.

—Dime la verdad, Anastacia. ¿Qué sientes por Edmund?

—Lo amo.

—¿De verdad?

—Sí.

Su mirada no se apartó de la mía.

—Entonces respóndeme otra cosa. ¿Algún día vas a contarle lo que ocurrió entre nosotros?

Negué inmediatamente.

—Nunca.

Su expresión cambió.

—¿Nunca?

—No. Porque aquella noche no significó nada para mí. Lo hice por necesidad. Necesitaba salvar a mi padre y tú eras la única forma que tenía de conseguir el dinero.

Adrian apretó la mandíbula.

—Así que para ti fue tan sencillo.

— Que esperabas te acostaste con una mujer por la cual pagaste no por amor.

—Acabas de decir que no significó nada.

—Porque no significó nada para mi eso es todo solo necesitaba el dinero.

Adrian soltó una risa amarga.

—Eres increíble.

Lo miré confundida.

—¿Qué quieres decir?

—Que puedes hablar de aquella noche como si hubiera sido una simple transacción y después mirarme a los ojos como si nada hubiera pasado.

—¿Qué esperabas que hiciera?

—No lo sé.

Su voz se volvió más dura.

—Tal vez esperaba que al menos reconocieras que también jugaste con nosotros. Primero conmigo y ahora con mi hermano.

—No estoy jugando con Edmund.

—¿Entonces qué haces con él ser una hipocrita?

—¿De que hablas?

Adrian negó lentamente con la cabeza.

—A veces pienso que eres mucho más fría de lo que aparentas.

Sentí que sus palabras me herían.

—No sabes nada de mí.

—Sé que fuiste capaz de hacer lo que fuera para conseguir lo que necesitabas. Y ahora estás con mi hermano. ¿Cómo quieres que no piense que simplemente encontraste otra forma de conseguir lo que querías?

Lo miré con indignación.

—Eso es injusto.

—Quizá.

Su mirada se quedó fija en mí.

—Pero es lo que pienso.

Guardó silencio durante unos segundos.

—Y aun así...

Se detuvo.

—¿Aun así qué?

Adrian apartó la mirada.

—No puedo olvidarte no puedo borrarte —continuó—. Si para ti no significó nada, ¿por qué para mí sigue siendo tan difícil dejarlo atrás?

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Rossy Bta
OMG 🥺🥺
Rossy Bta
será Silvia?? sabe algo
Rossy Bta
🔥🔥 encantada con la historia ❤️
mila: muchas gracias ❤️❤️
total 1 replies
Ann
Exelente me encantó , pero que tencion
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