PoV Dea Ashnot
Mi vida habia estado cuidadosamente planeada incluso antes de nacer, el destino estaba escrito para mi, una maldicion y una bendicion ¿Como saber cual escoger? ¿Como saber cual era el camino correcto? ¿A que destino me llevaría cada decision que tomara?
Ellos se llevaban cada parte de mi, haciendome pedazos y volviendome a unir como un rompecabezas.
Eran mi perdición y mi salvacion, mi silencio y mis gritos, mi destino y mi verdad.
Cuando llegara la hora de escoger ¿A quien escogería?
Segunda parte de mi novela: La luna sagrada del rey Alfa.
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Capitulo 9: Oscuridad
Ese día salir de mi forma Lycan me costó más de lo que creí, fue una lucha desastrosa, como si estuviera encerrada dentro de mí y no pudiera tener el control.
El lycan que había dentro de mí era 100% salvaje, no había comunicación, no había sentido, no había nada, lo único que podía escuchar eran gruñidos en mi cabeza, comenzaba a pensar que no sabía hablar, solo gruñidos y más gruñidos que me hacían querer arrancarme la cabeza.
El día que desafiaría a mi padre llego y obviamente gane, mi coronación fue rápida y sencilla y como era de esperarse ese mismo día un idiota se atrevió a desafiarme, lo que quedo de su cuerpo solo eran tripas y huesos.
Al Lycan que habia dentro de mi le enloquecía cada vez que alguien desafiaba su lugar, era posesivo y salvaje y ni siquiera sabia su maldito nombre, era solo una masa de pelo de tres metros de alto lleno de emociones confusas y poderosas que se apoderaban de mi como una fuerza salvaje e indomable.
El trabajo comenzo y era asxficiante y relajante en ambas partes, me gustaba ayudar a mi gente, hacer cosas para mejorar sus vidas, las vidas de los hombres lobos, habia visitado sus manadas, visto sus inquietudes y ayudado en todo lo que necesitaban, pero eso no habia hecho que dejaran de temerte.
Después de que más de 10 alfas me habían desafiado y habían muerto en las manos de mi salvaje Lycan toda la gente del norte me temía, temblaban de terror ante mí, habían comenzado a llamarme La Reina Sangrienta.
Las historias de las muertes de aquellos alfas excedían solo un poco la realidad, porque si habían sido sangrientas, más de lo que quisiera.
El lycan que había en mí triplicaba mis emociones y con el pasar del tiempo todas se habían vuelto negativas, esas personas a las que quería proteger y cuidar codiciaban mi lugar, no les importaba todo lo que yo hacía por ellos, me temían y me pintaban como si yo hubiera robado algo que les pertenecía, cuando eran ellos los que deseaban lo que yo tenía.
El lado oscuro de la vida me había golpeado en el pecho, pulverizando lo que quedaba de la pequeña Dea que había sido tierna y sobreprotegida, no existía más que odio y temor para mí, el dolor en sus ojos como si yo les hubiera arrebatado la vida a aquellos alfas por gusto.
Aquellos codiciosos que deseaban lo que no les pertenecia no merecían vivir, la gente jamas podria comprender eso, si no iban a amarme y respetar mi posición, entonces iban a temerme y inclinarse ante mi.
Tres años pasaron volando, tres años en los que no volví a ver a Rhys y Azuma, en los que no quise saber nada sobre el sur, una parte de mí se sintió tan traicionada cuando los dos simplemente desaparecieron, no hubo llamado, ni mensajes, ni disculpas por no aparecerse el día de mi cumpleaños y mi coronación, simplemente un silencio atormentarte que me hizo aceptar al fin que ya no éramos niños, cada quien tenía su vida y yo no pertenecía a la de ellos, ni ellos a la mía.
Entonces cuando quisieron volver... Yo simplemente ya no tenia tiempo para ellos.
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Estaba en mi oficina revisando el papeleo, habían avistamientos de lobos sin manada en la frontera donde el norte se dividía con el sur. Los alfas de las manadas cerca de la frontera decían que eran lobos del sur, reportaban ataques a sus tierras, robo de sus reservas y incluso uno había dicho que había tenido dos bajas en sus guerreros.
El consejo de lobos del Norte habia solicitado una reunion con el sur, seguian esperando respuestas, me preocupaba la situación en la que esto nos ponía, no queria iniciar una guerra con el sur sin ningúna prueba segura. Especialmente aunque mi corazon estaba podrido y lleno de oscuridad, una parte de mi, esa pequeña flama de luz que aun no lograba apagar no quería iniciar una guerra con Rhys y Azuma.
Un gruñido fuerte interrumpió mis pensamientos y suspire, cualquier rastro de compasion, cariño o anhelo era sustituido por un gruñido de mi odioso Lycan.
Un golpe en la puerta se escucho y la puerta se abrio rebelando la figura de mi madre.
— Hola cariño ¿Qué tal el día?
Mi insoportable Lycan ronroneo fuerte en mi cabeza, mi madre era una de las pocas personas que mi Lycan salvaje le gustaba escuchar.
— Cansado madre
Ella caminó hacia el mueble que estaba a un lado de la puerta y se sentó — Ven aquí cariño
Solte los papeles que tenia en las manos y camine hacia ella sentadome a su lado, recoste mi cabeza de sus piernas y ella comenzo a acariciar mi cabello rubio, físicamente sabia que no me parecia a ninguno de mis padres, mi mamá decia que era porque yo tenia la apariencia de diosa que ella nunca pudo tener, mi cabello era rubio tan claro que brillaba y mis ojos verdes como dos esmeraldas.
Me relaje sintiendo sus caricias en mi cabellos cuando hablo — Azuma llamo.
El rugido que se escuchó en mi cabeza me hizo querer pegar la cabeza contra la pared múltiples veces hasta desmayarme.
Porque ella sin siquiera conocerlos, parecia odiarlos.
— Mamá — el reproche se escucho en mi voz y ella suspiro.
— Cariño hasta cuando vas a seguir con esto, ellos quieren hablar contigo, saber como estas.
El maldito Lycan que estaba en mi cabeza parecia querer romper mi mente y salir a callarle la boca a mi madre.
— Mamá por favor no sigas con esto si no quieres que mi cabeza explote
Me levante de sus piernas y camine hacia el estante sirviéndome un baso de whisky y tomándolo todo de un tiron.
— Tienes que hablar con el lycan, tiene que comprenderlo
Mi mamá sabia lo que pasaba en mi cabeza cada vez que me hablaba de ellos.
— ¿Que quieres que hable madre? — explote poniendo el baso con fuerza en el estante — No es luz, no es Akon, no es Onix, esto que hay en mi cabeza es un maldito animal salvaje, deseoso de poder, de oscuridad, no tiene tiempo ni ganas de jugar a la casita con Azuma y Rhys.
Camine hacia mi escritorio y tome mi telefono en mis manos y escuche a mi madre suspirar.
— Tarde o temprano tendrás que volver a verlos.
Solte un suspiro cansado leyendo el mensaje que habia recibido.
— Al parecer mas temprano que tarde.
...De: Concejal Raymon Curt...
...Su majestad le informo que el consejo del sur a aceptado, nos esperan mañana en el distrito 2 a las 10 am....