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A PURO DOLOR

A PURO DOLOR

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Reencuentro / Completas
Popularitas:979.3k
Nilai: 4.6
nombre de autor: viviana ramoa

Fernanda y Francisco.
Una historia de amor que va mas alla de todo los prejuicios.

NovelToon tiene autorización de viviana ramoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap 9

La lluvia caía con una intensidad inusual sobre Paraguay, transformando el paisaje en un lienzo gris y monótono. Yo me encontraba en casa, intentando refugiarme tras un tereré, planeando salir a despejar la mente, pero el clima terminó por confinarme al encierro.

Camilo entró poco después, con el cabello empapado y una sonrisa enigmática que no lograba comprender.

—¡Qué lluvia, Francisco! —exclamó, sacudiéndose el agua de la chaqueta.

—¿De dónde vienes con tanta alegría? —le pregunté, observándolo con sospecha.

Sin mediar palabra, se acercó a la mesa y arrojó un ticket de compra sobre la superficie. Lo miré confundido antes de tomar el papel.

—Estuve en una ferretería. Adivina quién me atendió —dijo, mientras comenzaba a tararear una melodía que me resultó extrañamente familiar: *“No me vuelvo a enamorar, totalmente para qué...”*.

Lo fulminé con la mirada. Aquella canción, que parecía sacada de un drama barato, me golpeó como un latigazo. ¿De dónde la había sacado? Nunca lo había visto comportarse de esa manera tan errática. Ignorando su actitud, bajé la vista al ticket. En la parte inferior, con letras claras y frías, se leía: *“Muchas gracias por su compra. Usted fue atendido por Fernanda Castillo”*.

El mundo se detuvo. ¿Qué demonios era eso? ¿Cómo era posible que Fernanda estuviera trabajando en una ferretería? Mi padrino, Don Lucio, debía estar al tanto de cada uno de sus movimientos, y sin embargo, no me había dicho nada. La furia comenzó a hervir en mi pecho. Sin perder un segundo, busqué mi celular y lo llamé; exigí que se presentara en mi casa esa misma noche. Teníamos una conversación pendiente que no admitía excusas.

Mientras tanto, en otra estancia, Camilo se entretenía reparando una caminadora, un pasatiempo que le permitía mantener la mente ocupada. Seguía tarareando la misma canción, contagiado quizás por la melancolía que había percibido en la cajera.

Sahari entró al lugar, observándolo con desprecio.

—Qué canción tan vulgar —soltó, haciendo una mueca de asco.

Camilo no levantó la vista, pero su tono se volvió cortante.

—No te olvides de dónde te sacó el jefe, Sahari. Si no fuera por él, ahora mismo estarías pudriéndote en una celda por ladrona.

La rubia palideció, odiando que le recordaran su pasado criminal.

—¿Por qué siempre tienes que tirar a matar cada vez que abres la boca? —respondió, temblando de rabia.

—Para que pises tierra, niña. Para recordarte que debes bajarle dos rayitas a tu soberbia. Te estás pasando de lista —le advirtió él, levantándose.

Sahari, sin saber qué responder ante la frialdad de su interlocutor, se quedó paralizada. Camilo, con un gesto deliberadamente ofensivo, tocó su frente con la mano llena de grasa y polvo, dejando una marca oscura, antes de abandonar la habitación.

Cuando Sahari se quedó sola, su furia se transformó en una curiosidad peligrosa. Mientras limpiaba su rostro frente a un mueble, sus ojos se posaron sobre el ticket que Camilo había dejado olvidado. Al leer el nombre de Fernanda y la dirección de la ferretería, una sonrisa maliciosa se dibujó en sus labios. Anotó los datos en su celular, sintiendo que por fin tenía el arma necesaria para destruir a su rival.

Más tarde, mi madrina entró en la oficina.

—¿Me mandaste a llamar, hijo? —preguntó con cautela.

—Sí, madrina. Esta noche vendrá mi padrino. Tengo algo importante que discutir con él —respondí, intentando mantener la calma.

Ella asintió. Desde aquel accidente que marcó nuestras vidas, la distancia entre ellos era evidente, pero el respeto permanecía intacto.

—Está bien. Es tu casa y tú mandas —dijo ella, aunque ambos sabíamos la verdad.

—Legalmente es tuya, madrina —le recordé, consciente de que no podía poner la propiedad a mi nombre por razones que prefería mantener en el anonimato.

—Es tuya, y los dos lo sabemos —concluyó ella antes de retirarse.

Me quedé solo, observando una invitación que Sahari había dejado sobre el escritorio: una comisión solidaria estaba organizando un torneo de Piki Vóley. Según ella, era una tradición de cada sábado. Me pareció el escenario perfecto para presentarme y recuperar el control.

Camilo irrumpió sin tocar, sentándose frente a mí como si fuera el dueño del lugar.

—Oye, olvidé decirte algo. Tu esposa tiene un parche en el rostro —soltó, rompiendo el silencio.

Sentí que el corazón me daba un vuelco.

—¿Qué tan grande es? —pregunté, tratando de ocultar mi preocupación.

—No sabría decirte, su cabellera lo cubría casi todo. Pero oye, ¿por qué nunca mencionaste que es tan linda? Demasiado, diría yo.

Lo miré con un odio contenido. ¿Cómo se atrevía a hablar de ella de esa manera?

—Tranquilo, solo digo lo que veo —se defendió, levantando las manos.

—Se quemó el rostro —le respondí con sequedad.

Camilo se quedó con la boca abierta, genuinamente horrorizado.

—¿Qué? ¿Quién se atrevió a hacerle eso? ¿Quién querría arruinar semejante belleza?

—Camilo, basta —advertí, sintiendo cómo los celos me carcomían.

—¿Por qué te pones celoso si supuestamente no te importa? —me desafió.

—No sé exactamente cómo ocurrió, mi padrino solo me dijo que fue un accidente —mentí, aunque la verdad me quemaba más que la propia herida de Fernanda.

La noche llegó y, con ella, Don Lucio. Se sentó frente a mí, acompañado por Perci, quien se retiró tras servirnos.

—¿Cómo has estado, padrino? —pregunté, intentando mantener un tono diplomático.

—Muy bien, hijo. Cada día más viejo, pero con ganas de vivir.

Tras un silencio tenso, fui directo al grano.

—¿Por qué nunca me dijiste que condenaron a Claudio?

—Me dejaste aquí para vigilar a Fernanda, no para ser el niñero de tu cuñado —respondió él, con una indiferencia que me enfureció.

—También me enteré de que Fernanda trabaja. ¿Desde cuándo lo hace?

—Desde hace un tiempo. Estudia en una universidad privada, tiene que comer y vestirse. El marido que tiene no le sirve para nada, así que no le quedó otra opción.

—¡Tú estabas aquí para informarme sobre ella! —le reclamé, golpeando la mesa.

Don Lucio me miró con una firmeza que no le conocía.

—La respuesta es simple: le tomé cariño. Decidí protegerla, incluso de ti. Sabía que harías algo si te enterabas. Yo mismo le presté el dinero para el juicio de su hermano. Fernanda no está sola, Francisco. Es como si la vida me estuviera devolviendo a la hija que perdí. Te quiero como a un hijo, pero no permitiré que la sigas dañando. Te daré una oportunidad: déjala ir o recupérala de una vez, pero deja de jugar con su vida.

Sus palabras quedaron suspendidas en el aire, pesadas y definitivas, mientras la lluvia seguía golpeando los cristales, recordándome que el tiempo, al igual que la tormenta, no se detendría por mis indecisiones.

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Elizabeth Romero
lExacto está enamorada desde niña 😂
Maria VIOLETA Alayo SILVA
Buena novela
Maria VIOLETA Alayo SILVA
FELICIDADES ESCRITORA BUENA HISTORIA, SIGUE ESCRIBIENDO NO SOMOS MONEDAS DE ORO NO A TODOS LE CAEMOS BIEN EN TODAS LAS PROFECIONES HABRA ALGUIEN QUE NO SE SIENTE BIEN CON NOSOTROS Y NOS VA A CRITICAR PERO NO HAGAMOS CASO SE POR UNA AMIGA QUE ESCRIBIR ALGO NO ES FACIL CREO QUE SI NO NOS GUSTA ES FACIL DEJEMOS DE LEER Y SE ACABO, TU SIGUE ESCRIBIENDO, GRACIAS POR COMPARTIR BENDICIONES /Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/

👏👏👏
MARGARITA ❤️❤️
Me parece bien, que hablen con Fernanda
MARGARITA ❤️❤️: Tal vez no le guste, pero es mejor que le digan la verdad
total 1 replies
Yoly Sambrano
bonita
Consuelo Andres Marcial
muy linda historia gracias por escribir para nosotros
Anonymous
Me encantó
Consuelo Andres Marcial
me encanta la novela muchas gracias escritora sigue escribiendo
Anonymous
Que no muera Francisco y que terminen felices
Margarita Manrique
Excelente novela. Felicitaciones. Dios Altísimo la siga llenando de bendiciones y éxitos💐
Margarita Manrique
Qué Francisco se salve y quedé con Fernanda
Juana Contreras
buenísima me encantó y después de tanto sufrimiento que vengan alegrías y felicidad que ese padre malvado y ambicioso las pague todas
Juana Contreras
buenísima me encantó y después de tanto sufrimiento que vengan alegrías y felicidad que ese padre malvado y ambicioso las pague todas
Silvia Elena Navarrete Rosales
Margelis por qué no disfrutas la lectura y la clase de ortografía la guardas en un cajón con llave y tiras la llave
Silvia Elena Navarrete Rosales
Mira yo también tengo más de 70 primaveras y tienes razón es una hermosa historia gracias a la escritora y felicidades
Celia Leticia Sanchez Jaramillo
me gustó mucho la novela 😘
Graciela Mauchiere
q pelotudez preguntR ezo a los lectores
Yolanda Morocho
q le diga la verdad porfis q no se compliquen más la vida ya merese ser felises
Yolanda Morocho
q se salve Francisco y tenga una segunda oportunidad con Fernanda
Yolanda Morocho
el se queja q ella le trate mal y no se pone en su lugar el los dejo en la calle le dejo una casa vieja llena de basura paraq viviera ella q tuvo q limpiar con ayuda de sus vecinos para poder vivir y no tenía ni una cama para poder dormir y como seresa del pastel su hermano en la cárcel sin tener ni para un abogado le párese poco
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