Válindor es un joven de 11 años que aspira a convertirse en caballero para proteger a su reino de cualquier enemigo pero no lo tendrá fácil ya que existen varias amenazas en el mundo, ¿podrá Válindor convertirse en un gran caballero?, acompaña a nuestro joven protagonista y lo descubrirás.
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Capítulo 8: Un nuevo compañero
Válindor se siente muy deprimido luego de su primer entrenamiento, siente que ser caballero no es para él y realmente nuestro joven rubio aún no ve que tenga un motivo claro para querer convertirse en caballero, la vida aún no le ha demostrado que ese es su camino.
Válindor trata de quitarse las lágrimas para entrar a casa y que sus padres no lo vean llorando, cuando este entra a su hogar, se encuentra a su madre preparando la cena.
Válindor: Hola mamá, ¿te ayudo en la cocina?
Árido: Tranquila hijo, no hace falta, ve a bañarte si quieres, estás muy sudado.
Válindor: La verdad es que sí, he entrenado bastante hoy.
Árida: Te felicito Válindor, estoy muy orgullosa de ti, con esfuerzo y constancia todo llega.
Estas palabras le sirven de mucho aliento a Válindor para no rendirse.
Válindor: Mamá, esto no se lo digas a mi padre ni a Débor pero... estoy dudando sobre si realmente quiero ser caballero.
Árida ante las palabras de su hijo deja todo lo que está haciendo en la cocina para hablar con él.
Árida: ¿Por qué dices eso, Válindor?
Válindor: Es que me sentí inútil en el entrenamiento, nada me salía, ví a mi hermano tan bien preparado cuando luchó en la academia y en cambio yo doy asco con la espada, no tengo habilidades.
Árida comienza a reír luego de las palabras de su hijo y procede a colocarle la mano en su hombro.
Árida: Hijo, escúchame, nadie aprende de la noche a la mañana, es normal que te sientas torpe con la espada, es tu primer día entrenando, tu hermano por ejemplo pasó meses entrenando duro para poder dominar bien la espada y aún le falta mucho por aprender, es más, tu padre es un caballero de primer nivel y aún sigue aprendiendo, no te sientas mal por eso, esfuérzate al máximo y no te rindas.
Válindor: Tienes razón mamá, no puedo rendirme tan fácilmente, lucharé hasta el final.
Árida: Ese es mi hijo, bueno, ve a bañarte que estás muy agotado de tanto entrenar.
Válindor: Si mamá, oye, está oliendo muy bien esa comida, jajaja.
Árida: ¿Si?, jajaja, deja que la pruebes, te vas a chupar los dedos.
Válindor: Seguro que sí.
Válindor va a bañarse luego de un arduo entrenamiento, mientras Árida prepara la cena, Débor se encuentra en su habitación practicando con su espada y Grindor está acostado en su cama leyendo un libro.
Árida: ¡Vamos, llegó la hora de la cena, todos a la mesa!
La familia Hausden se dirige hacia el comedor, todos llegan a la mesa excepto Débor.
Grindor: ¡Ehhh cariño, que rica se ve la comida!
Árida: Jajaja, me esmeré bastante hoy, quiero celebrar que nuestro Válindor está entrenando para ser caballero.
Grindor: Así es, Válindor estuvo muy bien hoy, para ser su primer día estuvo estupendo.
Válindor: Más o menos papá, tampoco es para tanto.
Grindor: Estuviste bien hijo, confía más en ti.
Árida: Aún no ha venido Débor, ¿qué estará haciendo?
Grindor: Quizás está entrenando, a su edad también me la pasaba entrenando todo el tiempo, jajaja, de tal palo tal astilla.
Árida: Cielos, ese niño debe soñar con espadas, ¡¡Débor, ya está la cena!!
Débor: ¡¡Ya voy, mamá!!
Débor sale de su cuarto y se dirige corriendo hacia el comedor.
Débor: Ya estoy aquí.
Árida: ¿Qué estabas haciendo?
Débor: Estaba practicando con la espada.
Grindor: ¿Ves?, te lo dije, yo lo conozco perfectamente.
Débor: Si, estoy muy enfocado en mi entrenamiento, quiero volverme más fuerte y vencer a un chico de mi aula.
Árida: ¿Quién es ese chico?
Débor: Se llama Lastor.
Grindor: ¿Su nombre completo es Lastor Altaír?
Débor: Si, ese mismo es, es un chico muy talentoso, es el más fuerte de mi clase.
Grindor: Yo conocí a su padre, el era un caballero extraordinario, cumplimos muchas misiones juntos y era una gran persona, lastimosamente... Dark Madius lo asesinó.
Árida: Bueno, ya, dejemos de hablar de temas negativos, vamos a disfrutar y comer en familia.
Grindor: Es cierto, dejemos ese tema pero para cerrar te diré algo Débor, es bueno tener un rival, alguien que te impulse a mejorar, siempre y cuando sea una rivalidad sana, no hay ningún problema.
Débor: Nuestra rivalidad es sana, no te preocupes por eso, papá.
Grindor: Que bien, bueno, vamos a comer, mamá les preparó una comida deliciosa.
Débor: ¡¡Que bien!!, después de un día de entrenamiento, el cuerpo me pide comida.
Grindor: Y a mí el cuerpo me pide una cervecita bien fría, jajaja, voy a beber un poco.
Árida: Está bien cariño, solo no te pases con la bebida y no te emborraches.
Grindor: Tranquila, la última vez que me emborraché fue hace solo dos días.
Árida: ¿Te parece poco?
Grindor: Jajaja, era broma, es que estoy contento por Válindor, me alegra mucho que ya esté entrenando.
-Válindor se siente presionado y no está seguro de si podrá cumplir con las expectativas que su padre tiene en él.
Finalmente la familia Hausden se sienta a la mesa y comienza a degustar de la cena mientras pasan un bonito momento familiar, Grindor está tomando bastante cerveza y haciendo chistes para alegrar el ambiente.
Árida: Me alegra que les guste la comida.
Grindor: Te quedó espectacular cariño pero siéntate, come tú también.
Árida: Si, voy a comer con ustedes.
Débor: Papá, hacía tiempo que no te veía tan contento.
Grindor: Es que estoy muy orgulloso de tu hermano, me alegra mucho que siga nuestros pasos, la familia Hausden pronto tendrá un nuevo caballero, ¿no es así, Válindor?
Válindor: Emm... si, lo tendrá.
Válindor evidentemente no responde con mucho entusiasmo.
Grindor: Bueno familia, hablando de un tema serio, hoy será el primer día en el que vamos a dormir sin guardaespaldas debido a la medida del rey, veremos cómo se desarrollan los acontecimientos.
Árida: Así es, esperemos que no pase nada.
Grindor: De todos modos, yo espero que si llegara a pasar algo, el rey vuelva a permitir que tengamos guardaespaldas.
Árida: Ya veremos que pasa, cielo.
La familia Hausden está preocupada como es lógico por su seguridad, será la primera noche donde no tendrán guardaespaldas fuera de su hogar y no solo ellos, todos los grandes caballeros de Keréstos están desprotegidos en las noches, será una noche muy larga en el reino.
Todos los integrantes de la familia se acuestan para dormir, Válindor está pensando en que mañana será un largo día de entrenamiento y solamente le restan 2 días más para realizar el exámen de caballero, el joven rubio está preocupado y a la vez indeciso sobre qué hacer.
Válindor: Bueno, voy a descansar, me espera un largo día mañana.
AL DÍA SIGUIENTE
Llega un nuevo día al reino de Keréstos y afortunadamente no hubo ningún intento de asesinato a ningún caballero, la noche se comportó tranquila.
Grindor se despierta y nota que Árida ya se levantó de la cama.
Grindor: Eso nunca cambia, ella se despierta primero siempre, jajaja.
Árida está preparando el desayuno mientras que Débor se está alistando para ir a La Academia Kíldor, Válindor aún está durmiendo profundamente.
Grindor llega a la cocina para saludar a su mujer.
Grindor: Buenos días cariño, ¿dormiste bien?
Árida: Si, dormí bien cielo, ¿y tú?
Grindor: Dormí profundamente, que bueno que no hubo ningún intento de ataque a nuestra casa.
Árida: Así es, yo estaba un poco nerviosa por eso pero por suerte no pasó nada, ¿hoy tienes alguna misión?
Grindor: Bueno, tengo que ir al castillo del rey para ver si me asignan alguna misión.
Débor ya está con su armadura y listo para ir a la academia, luego de alistarse se dirige a la cocina y se encuentra con sus padres, los 3 desayunan y Árida le guarda a Válindor su desayuno para cuando despierte.
Grindor: Bueno amor, ya me tengo que ir.
Árida: Está bien, corazón, cuídate, nos vemos.
Árida y Grindor se despiden con un beso.
Débor: Mamá, también me voy para la academia.
Árida: Está bien hijo, suerte y que tengas un excelente día.
Media hora después de que Grindor y Débor partieran, Válindor despierta.
Válindor: Ahhh, dormí bastante, bueno, hoy será un largo día.
Válindor llega al comedor y ahí estaba su madre esperándolo.
Árida: Buenos días hijo, tengo listo tu desayuno.
Válindor: Que bien, muero de hambre.
Árida: Ahora te lo preparo.
Válindor: Está bien, ¿ya se fueron papá y Débor?
Árida: Si, ambos salieron.
Válindor: Que bien.
Árida: ¿Has pensado sobre lo que hablamos ayer?
Válindor: Si mamá, lo he pensado y realmente aún no estoy muy seguro de si realmente quiero ser caballero, tengo que analizarlo mejor.
Árida: De acuerdo, no te sientas presionado, si no quieres serlo no pasa nada, quizás no naciste para eso.
Válindor: Puede ser, quizás mi futuro está en otro ámbito.
Luego de que Válindor termina de desayunar, este le dice a su madre que quiere salir de casa a dar un paseo.
Árida: Está bien hijo pero ten mucho cuidado.
Válindor: Tranquila mamá, todo estará bien.
Válindor sale de casa a dar una vuelta, luego de caminar algunos metros, se encuentra con un lobo blanco caminando solo por la calle.
Válindor rápidamente nota que este lobo tiene un collar en su cuello, lo que significa que tiene dueño.
De repente, Válindor siente una voz gritando, como si esa voz llamara a alguien.
???: ¡¡Shiro!!
Válindor: ¿Estarán llamando al lobo?
???: ¡Shiro, aquí estás!
Efectivamente, la persona que estaba gritando era el dueño del lobo y este se encontraba detrás de Válindor, cuando Válindor se voltea para ver quién es descubre que es un niño que aparenta tener su misma edad.
El dueño del lobo es un chico de unos 11 años llamado Okami, este tiene el cabello negro y puntiagudo, ojos negros, camisa blanca, pantalón negro, cinturón carmelita y un collar con la cara de un lobo, el lobo de Okami se llama Shiro.
Okami: Al fin te encuentro, Shiro.
Shiro corre hacia donde está Okami.
Okami acaricia a su mascota mientras le habla: Dios mío, que lobo más escurridizo el mío, que difícil es que estés tranquilo.
Válindor: Hola, tu lobo es muy bonito.
Okami: Muchas gracias, se llama Shiro, este animalito es muy travieso, siempre está huyendo de casa, hay días en los que he tardado horas para encontrarlo, pero aún así lo quiero muchísimo.
Válindor: Jajaja si, se ve que le tienes mucho cariño, a mí también me gustan los lobos, son animales muy bonitos.
Okami: Así es, ups, aún no me he presentado, me llamo Okami, Okami Zaunder.
Válindor: Ahh, mucho gusto Okami, yo me llamo Válindor Hausden, tengo 11 años, ¿y tú?
Okami: ¡Vaya!, que casualidad, también tengo 11 años.
Válindor: Que bien, ¿tienes algo que hacer ahora?
Okami: Realmente no, tengo tiempo libre.
Válindor: Que bien, estaba pensando que podemos caminar por el reino e irnos conociendo, ¿qué te parece?
Okami: Me parece genial, realmente no soy mucho de socializar pero me viene bien cambiar de rutina, casi siempre estoy en casa.
Válindor: Bueno, somos iguales en ese sentido, yo tampoco salgo mucho a la calle.
Okami: Tenemos bastantes cosas en común entonces, está bien, vamos a caminar, solo espero que Shiro no se me escape de nuevo.
Válindor: Bueno, si se escapa te ayudo a buscarlo así que tranquilo.
Okami: Jajaja, necesitaré tu ayuda, créeme, no es fácil atraparlo.
Válindor: Cuenta con eso, mucho gusto en conocerte, Okami.
Okami: Mucho gusto también, Válindor.
-De esta forma, comienza una amistad entre Válindor y Okami, ambos chicos tienen muchas cosas en común y comenzarán a conocerse poco a poco.
Aparentemente, hoy es un día tranquilo en Keréstos y se respira cierta felicidad en los pobladores pero lo que ellos desconocen es que tienen una amenaza muy latente a pocos kilómetros de ellos, en Thorfield existen diferentes tipos de criaturas, una de ellas son los Níguls, estás son unas de las criaturas más fuertes y más respetadas de todas y su guarida se encuentra relativamente cerca de Keréstos.
Los Níguls son bestias enormes, de piel verde, cabello rojo, orejas grandes y afiladas, tienen una cola, unos ojos amarillos y con una mirada amenazante, voz gruesa, colmillos grandes, visten con piel de animales y sus armas son los garrotes, estas criaturas no son especialmente astutas, más bien son torpes y con muy poca inteligencia pero tienen una gran fuerza bruta y siempre pelean en conjunto.
Tres de estos Níguls están caminando con normalidad hasta que se encuentran con un hombre de una ropa carmelita y una capucha ocultando su rostro, cuando lo observan, los Níguls se detienen ya que les intriga la presencia de este sujeto.
Rókus (nombre de un Nígul): ¿Quién eres tú?
Hombre misterioso: Mi nombre es...
Rókus: Ya veo, mi nombre es Rókus y mis camaradas son Groun y Funter, ¿qué quieres de nosotros?
Hombre misterioso: Quiero hacerles una propuesta, sé que ustedes son criaturas a las que les encanta la carne humana, entonces, ¿qué les parece si los ayudo para que ataquen al reino de Keréstos?
Groun: Eso sería estupendo pero no podemos, si nos acercamos, los guardias de seguridad avisarán al resto de caballeros y nos vencerán.
Hombre misterioso: Eso no pasará, yo les facilitaré el escenario para que ustedes ataquen sin obstáculos, confíen en mí.
Rókus: ¿Nos puedes garantizar eso?
Hombre misterioso: Si, no los defraudaré, solo necesito un día, mañana realizaremos el ataque.
Rókus: Perfecto, confiaremos en ti, humano.
CONTINUARÁ....