Valeria siempre soñó con la vida de una persona, sintiendo que la conocía. Descubre que lo que soñó es similar a una novela que lee, disgustandole el final. De camino a su empresa muere en un accidente de tráfico. Despierta y una chica le dice que si le hace un favor ella le concederá lo que quiera.
Es entonces que Valeria rencarna en Rebecca la madre de la supuesta villana. Pero ella va a cambiar el trágico final de la madre de la villana, porque ella no piensa morir por una dichosa obsesión.
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Capítulo 7
– Señorita debe darse prisa – era la tercera vez que le decía lo mismo – los invitados llegarán en unas horas, y usted aquí entrenando
– Sarina, ya no eres mi sirvienta personal, sino mi dama de compañía – termina de entrenar y se dirige hacia Sarina – así que puedes llamarme por mi nombre
– Pero señorita...
– Sarina – suelta un suspiro – es mejor que me vaya a preparar y tú también
– Que – dice sorprendida – pero señ… – se detuvo al ver como Rebecca la miraba con mala cara – Rebecca, yo no puedo estar ahí
– Si puedes estar ahí, eres mi dama de compañía y además mi socia – la toma de los hombros haciendo que la mire a los ojos – deja de menospreciarte Sarina, te recuerdo que aunque ahora estés trabando aquí con la servidumbre tú eres una noble
Después de esa conversación Rebecca fue a su habitación a prepararse, al entrar pudo ver a varias doncellas en su habitación, estas eran las encargadas de vestirla y maquillarla.
Y así empezó la tortura esta vez no pudo negarse a que la ayudarán a bañarse, le lavaron el cabello con una de las mejores fragancias al igual que su cuerpo. Al terminar ahí, pasaron a maquillarla y peinarla, su maquillaje fue algo sencillo para que no opacara su belleza natural. Un rato después ya Rebecca estaba lista y al salir de la habitación se encontró con su hermano quien la miró de arriba a abajo y le dedicó una sonrisa.
En el gran salón del archiducado los invitados estaban reunidos hablando y compartiendo hasta que son interrumpidos cuando el vocero comienza hablar
– El Gran Archiduque Adrik Ibek Whitney acompañado de la Gran Archiduquesa Marie Ibek Kirchner – al terminar de anunciarlos todos los observan y hacen una reverencia –
– El joven Archiduque Alex Ibek Whitney acompañando a la primera señorita de la casa Ibek, Rebecca Ibek Whitney
Todos dirigieron sus miradas a la entrada donde unos segundos después apareció Rebecca acompañada de su hermano Alex, ambos tenían trajes que iban a juego. Al pasar por delante de las personas también les hicieron una reverencia. Las jóvenes damas quedaron encantadas con Alex, quienes cuando lo vieron pasar suspiran casi como enamoradas y lo mismo con Rebecca.
– El segundo hijo de la casa Ibek, Alan Ibek Whitney acompañando a la segunda señorita de la casa Ibek, Romina Ibek Whitney.
Todos volvieron hacer una reverencia, se reincorporan y se quedan mirando a la familia, todos son sumamente hermosos, los archiduques no parecen pasar de los 35, y sus hijos son tan hermosos como ellos.
– Gracias por venir hoy a celebrar con nosotros el cumpleaños número 18 de nuestras hijas Rebecca y Romina
La música empezó a sonar y como es costumbre la primera pieza la baila la festejada. Romina bailó con Alan y Rebecca con Alex y ya después cada una bailo una pieza con su padre. Posteriormente las personas pasaron a felicitar a Romina y Rebecca y a entregar sus regalos, hubo algunos jóvenes que invitaron a bailar a Romina o Rebecca, pero ellas los rechazaban educadamente. Hasta que las puertas del gran salón se abrieron y anunciaron a una persona que sin duda no era esperada en la fiesta.
– El primer príncipe de este imperio, Nicolai Nevelion Ashar
Todas las personas se inclinaron mientras el caminaba directo la familia Ibek
– Saludos a los archiduques y a sus hijos – dijo haciendo una leve reverencia, la cual fue correspondida de la misma forma
– Alteza, que lo trae por aquí
– Vine por parte de mi padre a entregar el regalo para las dos señoritas Ibek, ya sabe que el se encuentra delicado de salud.
– No se hubiera molestado en traerlo personalmente, lo hubiera enviado con un mensajero – hablo Rebecca fingiendo una sonrisa, pero en el fondo solo quería matar a ese dichoso príncipe.
– No es una molestia Lady Rebecca – le sonríe coquetamente –
– Entonces espero y disfrute de la velada
Rebecca se alejó de ahí y fue directo a por una copa de vino, nunca pensó que se encontraría este día con el principal causante de la desgracia de la verdadera Rebecca. Pero hay algo que no entendió, no debería haber sido anunciado como príncipe heredero, ya que el es el único príncipe, aunque bueno nunca se mencionó en la novela que Nicolai tuviera un hermano así que no sería raro.
Y justo por si mente paso una gran idea, si son dos príncipes significa que aún no se selecciona un heredero, y Shanara no le mencionó que estrictamente tenía que casarse con Nicolai, sino con el heredero al trono, y si hay un segundo príncipe había una posibilidad.
Sus pensamientos son interrumpidos cuando alguien se para frente a ella, que no era nadie más que el primer príncipe.
– Lady Rebecca no tuve la oportunidad de seguir hablando con usted
– Y no ha pensado que tal vez yo no quiera hablar con usted
– La he molestado o insultado de alguna manera
– No lo ha hecho, pero, de todas formas prefiero alejarme de usted – señala con la mirada a alguien que los observa desde la distancia – no quiero tener problemas con su grupo de admiradoras, así que si me disculpa
Rebecca se fue de ahí dejando al príncipe con la palabra en la boca, y fue directo a la mesa de postres donde apenas llegó fue rodeada de señoritas.
– Lady Rebecca su vestido es muy hermoso, dígame es uno de su propia Boutique
– Si, lo diseñamos entre mi socia y yo
– Y quien es su socia, aún no la hemos visto en toda la fiesta
– Ella se encuentra por allá bailando con mi hermano
Todas se dieron la vuelta y observaron a una joven hermosa de cabellos castaños bailando con Alex.
Algunas comentaron lo hermosa que era, al igual que el vestido que llevaba y otras por envidia solo la miraron mal, ya que algunas de esas señoritas soñaban con bailar con Alex.
– Lady Rebecca, todas la vimos hablado con el primer príncipe, es que acaso son cercanos – pregunto una chica con una voz empalagosamente dulce –
Rebecca fijo su vista en ella y se sorprendió de ver quien era, una chica de mediana estatura, con piel blanca, mejillas levemente rosas, cabellos rosados como algodón y ojos como dos pequeñas joyas del mismo color de su pelo, ella era Lía Clober, la que será la futura concubina de Nicolai, ella es otra de las principales que le arruinó la vida a Rebecca.
"Quien lo diría, la dichosa concubina, tiene nombre de perra y cara de zorra"
– El primer príncipe y yo no nos conocemos, solo me estaba felicitando
– Es que ustedes parecían tan cercanos que pueden dar a entender otra cosa – dice haciéndose la afligida –
– Señorita Clober, yo no vivo de lo que las personas piensen – se acerca a ella y la mira fijamente – pero si usted en toda la fiesta es la única que presto atención a esos detalles, significa que tienes algún interés en él
– Que, yo no – se aleja un poco mostrándose triste – disculpe Lady Rebecca no quise insinuar nada malo, solo le estaba dando un consejo
– Y yo mi observación – pasa por al lado de Lía y le susurra algo que solo escucha ella – no te metas en mi camino o habrá consecuencias
Rebecca se alejó de todos y camino rumbo a uno de los balcones de la mansión, tanta gente era agobiante para ella. Estaba contemplando el cielo nocturno, cuando siente que alguien la abraza por detrás.
– Un día de estos te cortaré las manos – se da media vuelta – no deberías estar aquí Nick
– Acaso no puedo venir a felicitarte
– ¿Qué quieres?
– Toma – le entrega en sus manos unos documentos – es lo que pediste, aunque no entiendo para qué quieres esa clase de información
– Nick, recuerdas lo que te dije, sin preguntas
– Vi que el primer príncipe estaba cerca de ti – pone cara de sorpresa – No me digas que ya me cambiaste
– Podría ser, es muy guapo y tal vez puede que bese mejor que tú
– Hay pequeña fiera – se acerca a ella – que es lo que tramas
– Es mejor que te vayas, no quiero problemas
Y justo en ese momento apareció el primer príncipe, pero cuando Rebecca miro a su alrededor ya Nick había desaparecido.
– Lady Rebecca que casualidad encontrarla aquí
– Si una muy linda casualidad – pone los ojos en blanco
– Lady Rebecca me gustaría darle su regalo porque estamos solos
– Creí que ya lo había hecho
– Ese fue el que envió mi padre, el mío es este
Rebecca se quedó mirando como el príncipe, sacaba de sus ropas una pequeña caja, entregándole está en sus manos. La miro por unos segundos intrigada y cuando decidió abrirla, se sorprendió, en ella había una juego de pendientes de oro blanco con algunas incrustaciones de diamantes y un zafiro en forma de gota.
A Rebecca le parecieron hermosos, pero no eran de su estilo, ella prefería las joyas más sencillas y pequeñas.
– Y bien que le pareció – tenía una sonrisa de satisfacción en su rostro, pensando que Rebecca aría lo que hacen en todos las demás señoritas
– Es muy hermoso, pero no puedo aceptarlo
– Como que no puedes aceptarlo – tenía una cara de confucion que casi le causó gracia a Rebecca
– No son de mi gusto – le devuelve la caja – además quiero dejarle algo en claro – se acerca a su oído – yo no soy como esas tontas que siempre le persiguen, así que no aspire tan alto, porque nunca me tendrá
El príncipe la miro y puso una expresión más seria
– Te atreves a rechazarme, a mí el futuro emperador de este imperio
– Futuro – Rebecca se echo a reír – aún no eres el heredero. Por algo debe ser, además si tuvieras el trono asegurado no estarías aquí, buscando mi apoyo
– Tú serás mía – la agarra de las muñecas haciendo presión – y no tienes permitido refu...
Nicolai quedó sorprendido cuando Rebecca le torció la mano con la que la tenía agarrada y le dio la vuelta poniendo su brazo tras su espalda y pegándolo a una pared.
– Escúchame bien principito, yo no soy la típica chica que puedas intimidar – ejerce presión sobre su brazo – y yo nunca – ejerce más presión – Escúchame bien nunca seré tuya
Rebecca lo suelta haciendo que caiga bruscamente al suelo y se va de ahí, dejando a un príncipe molesto y hecho una furia.
– Rebecca, tu serás mía, no importa lo que tenga que hacer – se toca el brazo que Rebecca casi le rompe – además ahora solo te has ganado más de mi interés