Emelie, una joven de 17 años regresa de visitar a su familia durante las vacaciones para descubrir que su novio y su mejor amiga la han traicionado y jugado con ella. Pero las vueltas del destino le demostrarán que siempre hay que dejar algo atrás, para que algo mejor llegue a nuestras vidas, en su caso, podría ser Sebastian, el joven profesor que se ha mudado recientemente a la ciudad.
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No bebo
Aquella noche, Marcus insistió en quedarse a dormir. Pero yo me había negado todas las veces, ya que sentía mi cuerpo adolorido y tampoco quería que lo hiciera. Simplemente quería olvidar lo que había sucedido y hacer como si nunca hubiera pasado.
Sin embargo, los días siguientes, cada que tenía oportunidad, él insistía en acompañarme a casa, para según ver alguna película u otras actividades, pero yo lograba ver sus intenciones, así que inventaba excusas a cada una de ellas.
La semana escolar había finalizado, por lo que en la noche, Roxane festejaría su cumpleaños. El teléfono sonó y luego de varios minutos de insistencia de mi novio por pasar una tarde juntos, me excusé:
- Lo siento cariño, hoy no puedo.- Me disculpé .
- Anda, por favor-. Rogó él.
-Es que aún no he terminado el trabajo que debemos entregar el lunes y esta noche debemos asistir al cumpleaños de Roxane.
- Pues mejor aún. Así podemos ir juntos.-
-¿Te parece si mejor te veo allá?. Prometo que mañana temprano terminaré de darle los retoques al trabajo y luego puedes venir a casa a ver una película si quieres.-
- Bueno, está bien. Nos vemos esta noche. Te amo- Concluyó Marcus.
- Y yo a ti, nos vemos.- Después de decir estas palabras, corté la llamada y me propuse trabajar en los deberes y avanzar todo lo que pudiera. Lo cierto era que, no me sentía capaz de volver a repetir aquel acto de la otra noche con mi novio, y eso me hacía sentir muy mal, ya que era algo normal hacerlo entre parejas, o eso al menos era lo que solía escuchar. Pero siempre, según mis amigas, ambas partes disfrutaban. Lo que no había sucedido en cuestión. Me preguntaba a mi misma si quizás algo no estaba bien conmigo o quizás simplemente era lo que sucedía con todas las mujeres, solo que nadie se animaba a contarlo.
El día transcurrió sin más y al llegar la noche me preparé para asistir al festejo de mi amiga. Había elegido el vestido negro que me había obsequiado mi prima, con tacones que hacían juego con él. Me miré al espejo y me sorprendí, realmente era un vestido muy pegado al cuerpo y quizás un poco corto. Su escote en v hacía que mis pechos resaltarán. Dudé un poco, pero le había prometido que lo usaría y qué mejor ocasión que esta. Después de todo, tampoco es como si saliera a muchos clubes nocturnos. Dejé mi cabello suelto, pero lo adorné con unas trenzas sobre las orejas que se unían entre sí en la parte de atrás. Lo que hacía que mi larga cabellera castaña se luciera un poco.
Al llegar al club, uno de los guardias de la puerta me pidió mi documentación y al observarlo me dijo:
- No puedes entrar siendo menor de edad-.
-Vengo a un evento privado-. le contesté.
- ¿Eres amiga de la señorita Roxane?- Preguntó mientras comenzaba a buscar en una lista que tenía en su mano.
- Si, lo soy.-
-Adelante, pasa. Disfruta la noche.- Me dijo, abriendo paso para que pudiera ingresar al establecimiento.
Una vez allí, pude observar el gran salón que se levantaba ante mí. Un gran bar se desplegaba por todo su lado izquierdo y la gran cantidad de personas y las luces nocturnas hacían de la vista un gran espectáculo.
- Aquí estás, dijo Roxane al encontrarme. Ven, haré que te sirvan un trago.- Dijo mientras me empujaba desde la espalda con su brazo.
-Feliz cumpleaños, amiga, espero que te haya gustado el regalo que te envié- le dije con una sonrisa sincera. Había ahorrado para comprarle una gargantilla de diamantes, la cual decidí enviarle para que la usara en su fiesta. Pues pensé que le gustaría. Pero no la traía puesta.
- Claro, me encantó. Solo no quise arriesgarme a perderla durante la noche.- Dijo mientras nos acercábamos al resto del grupo. Allí estaban Marcus, Nicole, algunas chicas de nuestro grado y algunos jóvenes más a quienes no conocía. Roxane había solicitado un apartado para todo el grupo. Por lo que podíamos disfrutar de la fiesta y la música sin necesidad de unirnos al resto, si no queríamos.
-Hola cariño, te ves hermosa- dijo Marcus al verme. Mientras extendía un vaso con una bebida en su interior.
- Sabes que no tomo- Dije sonriendo, al tiempo que intentaba apartar el vaso de mí.
- Pero hoy es una ocasión especial- Dijo Roxane haciendo señas para que me quedara con él.