NovelToon NovelToon
Entre La Lealtad Y El Deseo: El Millonario Prohibido

Entre La Lealtad Y El Deseo: El Millonario Prohibido

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor prohibido / CEO / Completas
Popularitas:6.3k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Traicionada por quienes más amaba y reducida a la nada, Angie huye de su vida anterior con el corazón roto y sin un centavo. La única mano extendida es la de Roberta, su amiga de toda la vida, que la acoge en su hogar sin hacer preguntas. Allí, Angie conoce al padre de su amiga: Lucian, un hombre imponente, millonario, de mirada profunda y carácter inquebrantable.

Entre ellos surge algo imposible de callar: un deseo abrasador, una conexión que quema cada encuentro, aunque el secreto los condene. Cuando la verdad sale a la luz, la culpa y el miedo la empujan a huir. Pero Lucian no está dispuesto a dejarla ir: la retiene, no como prisionera, sino como la mujer que posee su alma. Ahora Angie deberá elegir: ¿la lealtad que le debe a su amiga, o el deseo que la consume junto al hombre prohibido?

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El roce prohibido

La mesa estaba puesta con esmero: mantel blanco impecable, la vajilla reluciente, velas que derramaban una luz dorada y suave sobre todos nosotros. A mi derecha, Roberta hablaba animadamente con un invitado; frente a mí, Lucian. Vestía una camisa oscura que le ceñía los hombros, y sus ojos, fijos en mí desde que me senté, no me daban tregua. Intenté concentrarme en la conversación, en el plato que tenía delante, en cualquier cosa… pero la conciencia de su presencia me llenaba por completo.

Las piernas se me entrelazaron bajo la mesa sin querer, y al instante quise apartarme. Pero no fue un choque casual. Sentí el calor de su rodilla rozando la mía, firme, decidido, sin retirarse. Contuve el aliento, los dedos apretando el borde de la servilleta. No miré hacia arriba; sabía que me esperaba esa mirada oscura que me desarmaba.

Poco después, su mano rozó la mía, apenas un roce fugaz que me hizo dar un respingo. Nadie lo notó: Roberta reía, los demás conversaban, todo parecía normal. Pero entonces, sus dedos buscaron los míos despacio, con paciencia, y entrelazó su mano con la mía bajo el mantel.

No me aparté. No pude.

Sus manos eran grandes, cálidas, la piel áspera en las yemas por los años de trabajo. Apretó suavemente, como pidiendo permiso, y cuando mis dedos respondieron acurrucándose entre los suyos, sentí que me ardía la piel. Recorrió cada línea de mi palma, rozó mis nudillos, entrelazó nuestros dedos con una lentitud que me hacía cerrar los ojos. No había prisa, no había prisa por nada más que por sentirse. Era un secreto compartido en el silencio, una promesa sin palabras.

Lo miré entonces, incapaz de resistirme. Lucian me sostenía la mirada, profunda, intensa, como si solo existiéramos nosotros en esa habitación. Sus labios se curvaron apenas, una sonrisa privada, solo para mí. Me acarició el dorso de la mano con el pulgar, una y otra vez, un ritmo lento que me arrastraba, mecía, me hacía olvidar dónde estaba.

—Angie, ¿te pasa algo? —La voz de Roberta me sacó de golpe del trance.

—Nada —respondí demasiado rápido, la voz algo quebrada—. Solo… un poco de calor, nada más.

Roberta me miró con ternura, ajena a todo.

—¿Quieres que abramos una ventana? ¿O te traigo algo de beber?

—No, estoy bien —dije, apretando la mano de Lucian sin querer, sin darme cuenta de que lo hacía con fuerza. Él no se inmutó; al contrario, respondió con una presión firme, como diciendo estoy aquí.

Bajé la mirada al plato, incapaz de soportar nada más. Cada roce, cada caricia silenciosa, me recorría entera como fuego. Sentía la temperatura subirme al rostro, el pecho subir y bajar con respiraciones entrecortadas. Sabía que estaba mal, que Roberta estaba a mi lado, que cualquier gesto podía delatarnos… y sin embargo, no quería soltarlo. Su mano me daba seguridad, me hacía sentir viva, deseada, de una forma que nadie lo había logrado jamás.

Cuando la cena terminó y los invitados se despidieron, las manos se separaron despacio, como si les costara soltarse. Me quedé sentada un instante, sintiendo el hueco que dejaba su calor, la piel todavía vibrante. Lucian se levantó con calma, despidiéndose con amabilidad, pero antes de salir del comedor, se giró y me miró una vez más. No dijo nada; solo una mirada que lo decía todo: sé que me quieres tanto como yo a ti.

Subí a mi habitación con la mente en blanco y el cuerpo encendido. Me apoyé contra la puerta cerrada y me llevé la mano que él había sostenido al pecho, donde el corazón golpeaba desbocado. No podía negarlo más. No podía fingir que era gratitud, ni soledad, ni confusión. Lo deseaba. Con cada fibra de mi ser, con una intensidad que me asustaba y a la vez me llenaba.

Me acerqué a la ventana y vi su silueta en el jardín, bajo la luz de la luna, mirando hacia mi ventana igual que la noche anterior. No se apartó cuando lo descubrí. Se quedó allí, firme, esperando.

Sabía que no podía escapar. No de lo que sentía, no de lo que él despertaba en mí. La pregunta ya no era si cedería… sino cuándo.

1
Rocio Garcia
mmmm diferente 🤭👏
karencitha
si fuera Roberta no los perdono a los dos tomo mis cosas y me voy haga de cuenta que están muertos para mi 😡
Tere Jimenez
muy interesante el capítulo gracias
Tere Jimenez
gracias por compartir tus capitulos
Tere Jimenez
muy interesante la novela ojalá y nos regales más capitulos felicidades
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play