Otávio Martini es un mafioso y un CEO cruel, frío y calculador. Está a punto de casarse, pero su prometida huye un día antes de la boda, sin importarle que su familia podría ser asesinada si Otávio no mostrara clemencia.
Para proteger a sus padres, Bianca, dulce y amable, quien perdió la vista en un accidente a los 15 años y ahora tiene 19, se convierte en la prometida sustituta de su hermana. Todo para evitar que sus padres caigan en manos de su verdugo.
¿Podrá surgir un amor verdadero en medio de todo esto?
Será un matrimonio lleno de desafíos y superación, la prueba de que incluso alguien supuestamente sin alma ni corazón puede llegar a demostrar sentimientos.
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Capítulo 34
Otávio mira a Jhon fríamente y su amigo ya ha entendido el mensaje. En un acto rápido, ambos sacan las armas, matando a todos, dejando solamente al consejero Messías vivo. Entonces Jhon avanza hacia él, lo amarra en la poltrona y le propina varios golpes; su rostro queda completamente desfigurado mientras Otávio asiste riendo, tomando su whisky.
Entonces, después de algunos segundos, Otávio pide que Jhon pare. Se aproxima con su puñal sonriendo fríamente, mirando a Messías que ahora arroja sangre.
—Cons. Messías— Otávio, ¿tienes noción de lo que has hecho?
—Sí, tengo noción. He ensuciado de sangre mi alfombra carísima, ahora tendré que cambiarla.
—Cons. Messías— Esa chica no vale la pena, Otávio.
—¡SACA A MI ESPOSA DE TU BOCA! Espera, yo mismo voy a sacarla.
Otávio entonces toma su daga y corta la lengua de Messías, que aúlla de dolor y sangra mucho.
—Vas a irte, vas a decirle al consejo… ¡Ups! Disculpa, mi querido, olvidé que estás sin lengua. Entonces vas a escribirle al consejo que mandé a todos a la mierda. Quien elige lo que es mejor para mí soy yo. Si alguien intenta algo, haré peor de lo que hice hoy.
Otávio suelta a Messías, que sale desesperado, tambaleándose. Otávio pide a sus hombres que limpien el desorden, pues ahora él va a resolver otro problema.
Él sale enloquecido de la oficina y va con odio en los ojos hacia Laura, la jala bruscamente. Laura estaba abrazada con Rosa. Otávio la suspende por el cuello. Rosa y Ellen piden que Otávio pare, pero él no para.
—Desgraciada, ¿por qué no te quedaste donde estabas?! Voy a matarte.
Laura se debate, ya morada y casi sin aliento. Entonces Bianca y Alice, que escuchan los gritos, van en dirección a la escalera. Alice cuenta lo que está sucediendo y Bianca desciende rápidamente con Alice, yendo hacia su esposo.
—Otávio, sea lo que sea que estés haciendo, por favor, para.
—Ella no merece que intercedas por ella, Bianca.
—Por favor, Otávio, ella es mi hermana, suéltala.
Otávio respira hondo con rabia y suelta a Laura en el suelo, que ya estaba casi desmayada.
—Hermanita, yo sufrí tanto, yo fui secuestrada y mantenida a la fuerza. Aquel día yo dije que iba a huir de la boca para afuera, yo solo quería ir a una fiesta para despedirme de mis amigos, entonces terminé siendo llevada. Yo estaba con tantas ganas de verte, hermanita. No tengo a dónde ir, permíteme quedarme contigo y con mamá.
Bianca acaba creyendo en las palabras de Laura y, conmovida, implora que Otávio le permita quedarse.
Alice no cree ni una palabra de Laura y, con rabia, intenta alertar a Bianca.
—Bianca, ¿tienes noción de lo que estás haciendo? Esa chica era para ser llevada a un manicomio. Está a la vista que es todo mentira.
—No te entrometas, ridícula.
Otávio se aproxima pensativo y respirando hondo, mirando a Bianca.
—Tu amiga tiene razón, el manicomio o siete palmos de tierra es el lugar de tu hermana.
—Por favor, Otávio, hasta que ella tenga adónde ir.
Otávio mira a Laura con odio en los ojos, por ella estar manipulando a Rosa y principalmente a Bianca, pero él no quiso ir totalmente en contra de ella para que ella no se pusiera triste con él. Entonces él va hasta Laura y sostiene nuevamente su cuello.
Otávio— Yo no soy bueno como Bianca y mucho menos tengo corazón. Tú tienes una semana para encontrar un lugar para quedarte, ni que tengas que irte al infierno, no me interesa, apenas una semana. Tus lágrimas no me convencen y si te acercas a Bianca, te mato con mis propias manos. Yo tampoco quiero verte, no quiero oír tu voz, no quiero mirar tu cara, espero que haya sido bien claro.
Otávio suelta nuevamente a Laura y va hasta Bianca dando un beso casto en la frente de ella y sale junto con Jhon, que estaba a todo tiempo admirando la belleza y la audacia de Alice.
Bianca pide ayuda para Ellen para preparar un cuarto para Laura.
A Alice tampoco le gustó saber que Alice va a vivir allí. Ella sabe que Laura no tiene buenas intenciones, entonces intentará siempre ir a la casa de Bianca lo máximo posible, así ella podrá estar al tanto de Laura.
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