NovelToon NovelToon
LA SOMBRA DE LA PANTERA

LA SOMBRA DE LA PANTERA

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Mafia / Completas
Popularitas:4.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Ante la alta sociedad, él es un respetable magnate textil y un esposo devoto; en la sombra, es un despiadado mafioso que asesinó al padre de su esposa para doblegarla. Durante años, ella soportó amenazas, humillaciones y el chantaje de perder a su hijo, fingiendo debilidad mientras aprendía en secreto el arte de la supervivencia y la muerte.
Cuando creyó librarse mediante un lento veneno y una huida perfecta, el pasado regresó exigiendo venganza. Ahora, la mujer sumisa que solo "ladraba" ha muerto; en su lugar ha surgido la temida leyenda del bajo mundo conocida como La Pantera Negra. Un ajuste de cuentas definitivo donde el cazador se convertirá en la presa.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: La firma en la trampa del engaño

​Los tres días previos al viaje de Rogelio transcurrieron como un simulacro de pesadilla. La mansión Monasterio se había convertido en una fortaleza de vigilancia extrema. Catalina, Brenda y Marcia se turnaban para vigilar cada movimiento de Ariadna, recordándole a cada instante el castigo que su madre, doña Carmen, había sufrido por su culpa. Carmen se recuperaba en su casa con los huesos doloridos y el alma rota, obligada por su hija a mantener el silencio absoluto y a no denunciar nada, pues Ariadna le había suplicado con lágrimas en los ojos que aguantara un poco más: el final de ese infierno estaba cerca.

​Por su parte, el pequeño Luciano, con tan solo siete años, demostraba una madurez aterradora. En la intimidad de su habitación, cuando las puertas se cerraban y las cámaras de seguridad no alcanzaban a captar susurros, el niño abrazaba a su madre y le decía con voz firme:

​—Mamá, no llores. Gael me enseñó a desarmar la pistola pequeña y a defenderme si alguien entra. Papá se va a ir pronto. Vamos a salir de aquí.

​Ariadna besaba la frente de su hijo, conteniendo el torrente de dolor que amenazaba con desbordarla. Sabía que no había margen de error. El veneno que le había administrado a Rogelio gota a gota en su café matutino durante semanas ya estaba cumpliendo su silenciosa misión: los dolores estomacales de su esposo se habían vuelto más frecuentes y agudos, aunque el mafioso lo atribuía al estrés corporativo y a la úlcera típica de un hombre de negocios bajo presión.

​Llegó la noche anterior al viaje internacional de Rogelio. El despacho privado del patriarca olía a humo de puro costoso y a cuero viejo. Rogelio estaba sentado tras su imponente escritorio de caoba, firmando carpetas y contratos de exportación de telas que dejaría pendientes antes de abordar su vuelo privado al día siguiente.

​La puerta se abrió con suavidad y Ariadna entró portando una bandeja de plata. Sobre ella reposaba una taza de café humeante —preparada con la dosis exacta de veneno para asegurar su malestar durante el viaje— y un grueso fajo de documentos corporativos urgentes relacionados con la nueva línea de invierno que el departamento de marketing debía certificar de inmediato.

​—¿Qué quieres ahora, Ariadna? —preguntó Rogelio sin levantar la vista de los papeles, frotándose ligeramente el abdomen con gesto de fastidio—. Ya te dije que mañana por la mañana me voy. El jet sale a las seis. Y te lo advierto por última vez: ni se te ocurra intentar ninguna estupidez con tu madre o tu hermana, porque mis ojos y los de Gael estarán sobre ti cada segundo.

​Ariadna mantuvo una compostura impecable. Su rostro mostraba una sumisión ensayada, una máscara perfecta que ocultaba el latido frenético de su corazón.

​—Lo sé, Rogelio. No haría nada que pusiera en riesgo a mi familia, ya me quedó muy cruelmente claro el precio de desobedecerte —respondió ella con voz mansa, acercándose al escritorio y depositando la taza de café humeante justo al lado de su mano derecha—. Te traigo los contratos de las últimas importaciones de telas que los inversores europeos exigen firmados antes de medianoche. Si no los rubricamos hoy, perderemos el contrato del año.

​Rogelio soltó un suspiro pesado, claramente molestado por la burocracia de última hora. Dejó el bolígrafo que tenía en la mano y tomó la taza de café, dándole un sorbo lento mientras miraba con desconfianza a su esposa.

​—Siempre hay un problema de última hora con ustedes los de marketing —gruñó Rogelio, dejando la taza en la bandeja—. Pásame los papeles. Los firmaré de una vez para que no me molestes más en lo que queda de noche.

​Ariadna respiró hondo. Entre el mazo de documentos reales sobre textiles y exportaciones, había intercalado con maestría quirúrgica los folios legales definitivos: el acta de divorcio por mutuo acuerdo express bajo la cláusula donde ella renunciaba totalmente a los bienes y la transferencia absoluta e irrevocable de la custodia legal y patria potestad del pequeño Luciano a nombre exclusivo de Ariadna, incluyendo el cambio oficial de apellido para que el niño llevara únicamente el de ella.

​Con pulso firme y una frialdad helada corriendo por sus venas, Ariadna le extendió los documentos y un bolígrafo de oro macizo.

​—Aquí tienes, querido. Firma en cada una de las líneas marcadas con post-it amarillo para que agilices el trámite y puedas descansar —indicó ella con voz suave y servicial.

​Rogelio, con la mente nublada por el leve malestar estomacal que el veneno comenzaba a provocarle y confiado en que su esposa era una mujer completamente doblegada y sin agallas para traicionarlo—, ni siquiera se tomó el tiempo de leer la letra pequeña de los folios intercalados. Estaba acostumbrado a que Ariadna le llevara papeles de la empresa para rubricar sin cuestionamientos.

​—Eres una molestia constante, Ariadna, pero al fin entiendes tu lugar —masculló Rogelio con suficiencia, tomando el bolígrafo.

​Sin sospechar absolutamente nada, el temido líder mafioso y empresario de la élite comenzó a firmar uno a uno los documentos.

​Firma en el contrato textil.

Firma en el anexo de aduanas.

Firma en el acta de divorcio absoluto.

Firma en la renuncia total de bienes por parte de ella.

Firma en la custodia total e irrevocable de su hijo Luciano y la autorización de su cambio de apellido.

​Cada trazo de la pluma sobre el papel sonaba en los oídos de Ariadna como el martillo de un juez dictando la sentencia definitiva. Su corazón latía con fuerza, pero por fuera era una estatua de mármol.

​—Listo —dijo Rogelio arrojando el bolígrafo sobre el escritorio con brusquedad, llevándose una mano al estómago y haciendo una mueca de dolor mientras el café comenzaba a hacer efecto en sus entrañas—. Ahora vete a la habitación. Me duele el estómago de tanta tensión. Y recuerda: mi madre y Marcia estarán vigilándote cada minuto que esté fuera del país.

​Ariadna recogió los documentos con una calma absoluta, verificando con una rápida mirada las firmas perfectamente estampadas en cada hoja legal. El divorcio estaba sellado, ella se había desprendido de cualquier atadura financiera cediéndole todo para asegurar que él no pusiera trabas y la custodia de su hijo era suya por la ley y por escrito.

​—Que tengas un excelente viaje, Rogelio —respondió ella con una sonrisa imperceptible en los labios, dándose la vuelta para salir del despacho con el botín más valioso de su vida firmemente apretado contra su pecho.

​El imperio de mentiras del respetable empresario acababa de recibir su primer golpe legal mortal, y él ni siquiera se había dado cuenta.

1
LUZ AMPARO SALINAS ANGULO
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏se a abo la guerra/Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/
LUZ AMPARO SALINAS ANGULO
Ojo pof ojo la ley.del maz fuerte🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Renata Mabel
me encanta esta historia 🦆✨
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play