Julieta se ve enfrentado la pobreza luego de vivir toda su vida siendo una consentida niña de papá. Con su esposo muerto y una demanda por embargo de la noche a la mañana queda en la calle sola y confundida. Que cosas misteriosas le tendrá el destino preparado a una mujer dispuesta a salir adelante cueste lo que cueste.
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Rota.
Llego a casa agotada física y mentalmente, ahora no solo tengo que afrontar la pérdida de mi esposo también debo asumir mi responsabilidad ante los accionistas y como si no fuera poco voy a tener que seguir viendo a esa maldita de Ana. Son demasiadas cosas juntas y no estoy lista para tanta responsabilidad. Mariano porque me tenías que dejar sola. Porque te tenías que ir.
- Señora desea algo de cenar. - La voz suave de Lupe me trae de regreso a la realidad
- Gracias Lupita, pero ahora solo quiero dormir y olvidarme de todo. Voy a subir, no dejes que nadie me moleste por favor.
- Como desee señora.
Definitivamente, odio estás escaleras, ya no me agradan para nada mucho menos ahora que siento que cada escalón es más pesado que el anterior. Llego como puedo a mi cuarto y me dejó caer a la cama, la almohada junto a la mía aún tiene su fragancia.
La abrazo buscando algo de consuelo y me desahogo con ella apretada a mi pecho, lloro como una niña pequeña que no le encuentra sentido a la vida, no sé por cuantas horas lloro, pero en algún momento mi cuerpo cedió y caí rendida.
Esa mañana no podía reconocerme al espejo, mis ojos hinchados y con pronunciadas ojeras dejaban ver lo rota que me sentía por dentro. Tomo una larga ducha analizando como continuar con mi vida, como voy a seguir sin él en ella. La puerta suena acompañada de la voz de Lupe.
- ¿Señora está bien?
Tal parece que todos temen que cometa una locura, pero aunque esté completamente rota no soy de las que se rinde fácilmente, además no puedo ser tan egoísta y dejar solo a mí papá.
- Estoy bien Lupita ya bajo. - Busco un vestido negro, arreglo mi cabello y bajo a la sala en donde veo a mi papá junto al chofer.
- Buenos días, princesa.
- Buenos días, papá. Veo que comenzaste sin mi. ¿Romeo que haces aquí?
- Buenos días, Señora, he venido a petición de su padre.
- Que sucede papá. ¿Vamos a salir a algún lado?
- Sé que no estás lista todavía y que no es momento, pero los accionistas están pidiendo una reunión de inmediato para saber el futuro de la empresa ahora...
- Ahora que Mariano ya no está. Bien lo entiendo, nadie puede esperar cuando de dinero se trata y eso lo averigüé ayer con la madre de mi esposo. ¿Sabes que Mariano le dejo el 15% a Ana?
- No lo puedo creer, que locura más grande hija.
- Intente comprárselas, pero se negó rotundamente, así que de seguro ahora estará esperando para dejarme en ridículo.
- Julieta si quieres yo puedo asumir en lo que tú aprendes el manejamiento.
- Quiero que me asesores papá, pero es hora de que yo asuma mis responsabilidades, ya no soy una niña que se puede esconder detrás de tu espalda. Necesito enfrentar al mundo sola.
- Estoy muy orgulloso de ti hija. Romeo te llevará y traerá todos los días. Juli no manejes ni tampoco tomes taxis.
No me agrada mucho el chofer, por eso rara vez uso su servicio, pero entiendo la preocupación de papá así que no dire nada.
- Bien papá.
- Excelente desayuna bien que necesitarás de todas tus energías para enfrentar a las fieras.
Comienzo a arrepentirme de nunca haber querido estudiar administración. Bueno si lo aprendí, pero nunca lo puse en práctica, mi sueño era ser una simple ama de casa que cuidara de los niños y esperará a su esposo todos los días. Ser una mujer de negocios no es para nada lo mío y no porque sea floja y no quiera trabajar, simplemente esa vida no me llama la atención. Ser alguien a quien todos respetan de frente y odian a sus espaldas, las manipulaciones y conflictos empresariales me dan pánico.
Algo de lo que hui toda mi vida está a punto de suceder, tal parece que el destino no me dejará escapar. Luego del desayuno nos vamos directo a la empresa, todos están contentos de ver a mi padre entrar nuevamente en ella, pero sus miradas no son agradables conmigo y aquí comienza el conflicto, no sé si tenga la paciencia para fingir que me da igual.
Porque desde niña nunca me he dejado de nadie y si hay que arreglar las cosas a los golpes yo no le digo que no. Así como cuando estaba en primaria y una niña me llamo huérfana burlándose de mi madre, ese día le baje 2 dientes. Me gustaría decir que con los años cambie y pude mejorar mis impulsos, pero nada de eso ocurrió, incluso creo que ahora soy peor.
La gran puerta del salón de justas se abre y veo a más de una docena de hombres y mujeres sentados, entre ellos a Ana con sus aires de diva toda poderosa.
- Que gustó volverte a ver viejo amigo.
- Tanto tiempo Óscar.
- Lamento mucho lo sucedido, pero no me digas que está bella mujer al lado tuyo es la pequeña Julieta.
- Así es, ella es mi hermosa hija Julieta la nueva al mando.
Esas últimas palabras crean confusión en todos los presentes que me examinan de pies a cabeza.
- Buenos días, es un placer presentarme ante todos ustedes, mi nombre es Julieta algunos me conocen como la esposa de Mariano y a los que no desde ahora me conocerán como la nueva al mando o la Ceo como prefieran ustedes. Espero contar con su amable cooperación.
Las caras que ponen estás personas sin duda no es de bienvenida. Aun así yo tampoco vine a hacer amigos.
Romeo 😍