¿Será que una mujer solo tiene una única oportunidad para amar?
Mi Salvaje Concubina es una novela sobre libertad, identidad femenina y el precio de amar sin perderse.
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La Sangre Poderosa.
Pasaron tres días desde que Kailer y Meliá estuvieron a punto de besarse. Siendo la hora tercera de la mañana y Meliá que aún vestía camisón de dormir, se miraba frente al espejo preguntándose. Por qué, después de haberle confesado a Kailer, lo que ella sentía por él. El la había ignorado y evitado por el periodo de esos tres días.
Qué era lo que pasaba con él, se preguntaba. Porqué ese comportamiento tan frío. Si ella había notado, cuando estuvieron en la cueva que a él, ella no le era indiferente.
En esos momentos entró a la habitación una de las sirvientas personales de Meliá. Ella al verla le preguntó:
- Teli, tú crees que yo soy bonita?
Teli se le acercó y comenzó a cepillarse el cabello y le dijo mirandola con ternura.
- Mi señora... Usted es de las mujeres más hermosas que esté reino jamás ha tenido...
Meliá se quedó mirando a la muchacha mientras está le cepillaba el cabello y le dijo:
-Kailer... Escuché que ese es su nombre... El y yo... somos algo... Le preguntó.
Teli se colocó rostro en tierra y le dijo, con tono de súplica.
-No me pregunte por favor señora. Ya sabe que no puedo darle información...
Meliá entonces se levantó de la silla y se acostó en la cama y se acurrucó arropandose y le dijo a Teli mientras que dibujaba en su rostro una profunda tristeza.
Puedes irte, voy a descansar un poco mas...
En las horas del medio día, Teli le trajo el almuerzo a Meliá. Al hallarla arropada y dormida la llamó diciendo:
-Mi señora, levantese por favor. Es hora de que coma algo y además debe tomarse la medicina.
Meliá solo se movió un poquito, pero se quedó en la cama y dijo:
-No tengo hambre... Dame la medicina nada más...
-Mi señora, le pasa algo? Dígame qué puedo hacer para ayudarla...
-No te preocupes Teli, es solo que extraño mucho a mi familia... En especial a Mina mi hermana... Solo déjame descansar...
Teli se preocupó al verla tan decaída. Ella sabía que no era conveniente para su salud. Tenía que hacer algo. Pero si se atrevía a reclamar al futuro rey que debía tratar mejor a su señora. de seguro la decapitarian.
Meliá pensaba en Mina y en lo que le pasaba con Kailer. Miles de preguntas le daban vueltas en la cabeza. Desde que llegó había hecho lo posible para entretenerse haciendo diferentes oficios, sencillos, que no tuviese que razonar mucho, y que la relajaran, tal como se lo había aconsejado Misimú. Quien le había prohibido la práctica de las artes marciales y la medicina. Pero lo que no podía negar, es que de alguna manera, llamar la atención de Kailer había sido lo más entretenido en esos días.
Una hora después. Teli que había estado buscando la manera como hacerle saber al príncipe heredero, de la condición de Meliá; pidió al sirviente personal de Kailer que le permitiera entrar a hablarle de la salud de su señora. Ya que la norma declaraba, que todo el que se iba a acercar a él, primero debía ser autorizado por el sirviente.
Al entrar Teli en el despacho, después de haber sido autorizada. Se postró en tierra y dijo:
-Su alteza, vengo a rogarle por mi señora... Ella amaneció hoy de especial manera triste e inquieta... No ha querido comer nada y aunque en los días q llevamos aquí, nunca me había hecho preguntas referentes a su vida y a usted. Hoy si lo ha hecho...
-Me ha contado que extraña a su hermana y a su familia... Pero yo le quiero ser sincera y exponerle mis pensamientos. aunque muera por hacerlo...
-Perdone a esta sirvienta... Pero días antes, de que recayera, en su enfermedad. Está sirvienta, observó; que la señora solía acurrucarse en la cama y arroparse, tal como lo hace ahora. Muchas de esas veces llorando. Por la manera en la que usted la trató en algunas ocasiones.
- Vaya que es cierto que no valoras tu vida... Como te atreves a dirigirte así a tu próximo rey... - Le dijo Krey en tono burlón.
- Lo sé, su alteza. Se que merezco la muerte... Pero moriré tranquila, si eso ayuda a mi señora...
Krey miro a Kailer, esperando una orden de él. Kailer movió la cabeza, haciéndole a entender con ese gesto a Krey, que no le hiciera nada.
- Vete... y agradece la benevolencia de tu príncipe...
Después de que Teli salió, Todo se quedó en silencio por unos minutos. Kailer tenía miles de sensaciones encontradas. Él ya había pensado, que su comportamiento fue el que llevo a Meliá a tener esa recaída en su enfermedad; pero ciertamente no tenía la certeza, y lo que menos sabía, era que aún aquí a donde la había traído para ayudarla a sanar, le volvía a causar ese sufrimiento.
-Qué quieres hacer hermano - Le pregunto Kramin...
-La verdad. No lo sé. Nunca pude imaginar que lidiar con una mujer, fuera algo tan difícil - Contestó Kailer.
-Esta bien primo... Yo te ayudare... Ustedes solo esperenme en el Jardín en Treinta minutos - Dijo Krey mientras salía de la estancia.
Habiendo pasado Una hora. Kailer, Kramin y Kall esperaban en el jardín que Meliá había ayudado a arreglar. El diseño que había hecho de la organización del jardín, aunque era muy natural y sencillo, le pareció a Kailer muy hermoso, y que en nada era menos al diseño que hacian en los palacios de Kandor.
Cuando Krey llega con Meliá, a todos les fue manifiesto la cara de sorpresa de ella al verlo. Como también fue muy evidente, que el rostro se le iluminó y cambio su semblante.
Desde ese momento Meliá se notaba con una alegría que la hacia ver más hermosa. Los sirvientes trajeron un alce para que fuera degollado. Meliá les hizo seña, para que esperaran. Cogió un cuchillo, se cortó un dedo y dejó caer su sangre en la boca del alce. Todos los presentes se interrogaban, con qué fin hacia eso. Pero solo Krey le preguntó:
-Por qué lo haces Melia?
- La sangre actúa evitando que cuando sea degollado... El animal sienta dolor...
- Enserio tu sangre tiene ese poder... - Volvió a preguntar Krey.
-Mi sangre es poderosa. Hay muchas cosas que mi sangre hace, que en realidad no me gustan... Y si te las dijera tendría que matarte - Respondió Meliá mirando profundamente a Kailer, al tiempo que dejaba salir una sonrisa coqueta en su rostro.
-No lo sueñes pequeña salvaje. Nunca podrías vencerme... Replicó Krey
-Tal ves no en estos momentos, pero cuando me recupere, creo que podría intentarlo... - Le dijo en tono desafiante.
- Bien... En ese caso, Acepto el reto le dijo Krey ,con un tono coqueto y una sonrisa burlona.