Julián Alfonso Cabrera un CEO de mucho renombre, a pesar de estar casado con Karina Montalvo, llevaba una doble vida. ¿Podrá este CEO ocultar la verdad por nucho tiempo?
NovelToon tiene autorización de Maria Esther para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Damián miraba con odio a William
La mansión que una vez fue su hogar volvió a cerrar sus puertas. El niño miró a Julián y, con la misma frialdad que su madre, le preguntó:
¿Tú eres el hombre que me mató a mi mamá de tristeza?
Julián miró a William. La libertad que habían construido a través de los años, se desvanecía ante la responsabilidad se un hijo que no podían negar. El amor pasional que los unía ahora tenía que enfrentar su reto más duro.
Criar a la propia venganza de Karina bajo el nombre de la familia. Cosa rara porque la misma Karina no había dejado que viera a los gemelos, y a ellos les dijo que él estaba muerto. En cambio, ahora tenía frente a él a ese niño que según era su hijo.
Claro que Julián no se quedaría de brazos cruzados, para estar completamente seguro le haría una prueba de ADN.
Julián y William tomados de la mano, miraban al niño, sabiendo que la verdadera guerra no ha hecho más que empezar.
.
.
La mansión Cabrera, una vez más, se convirtió en un escenario de guerra psicológica. Pero esta vez, los bandos estaban mezclados bajo el mismo techo. La convivencia se transformó en un tablero de ajedrez donde cada desayuno era un movimiento calculado, y cada silencio, una amenaza.
.
.
Amor, esto ya es insoportable, ni siquiera criaste a los gemelos, ¿por qué ahora tienes que criar ahora a un hijo que no te conoce y viceversa?, total si Paco tiene la custodia, pues que él lo crie. Vámonos tú y yo a nuestra casa de Italia. O si lo prefieres, nos llevamos al niño, dijo William, con los nervios a punto de estallar.
Eso sería perfecto, pero debemos esperar hasta los resultados del ADN, si en verdad es mi hijo, pelearemos por la custodia, solo te pido que tengas paciencia. Sabes que te amo más que a mi vida. ¿Lo harás?
Está bien, pero, por favor, no me obligues a comer en compañía de ese pelagatos, detesto su sonrisa de triunfo, no sé lo que le diga al niño de nosotros, esto no va por buen camino y temo que pueda terminar mal.
William, mientras nosotros estemos unidos nada nos va a separar, hemos estado juntos diez años, y seguiremos juntos hasta el fin de nuestras vidas, te lo prometo. En cuanto logremos la custodia no iremos a Italia, no te preocupes por nuestros negocios alla, Raúl está al frente apoyándonos. Todo irá bien, ya verás. Como te dije, solo debemos tener paciencia.
Ambos se abrazaron, sentían la adrenalina correr por todo su cuerpo.
El ritual del amor empezó, se estaban besando cuando de pronto, la puerta se abrió de golpe, Paco y el niño (vamos a ponerle nombre, Damián) entraron, William y Julián se separaron.
¿Ves por qué tu padre abandonó a tu madre?, dijo Paco con toda la intención de poner en mal a Julián.
Damián se fue corriendo a su cuarto.
Julián lo siguió hasta el cuarto.
Damián, necesito que hablemos, le dijo.
¿De qué, de que ese hombre es tu amante?, dijo Damián sin el menor reparo.
Mira, hijo...
Yo no soy tu hijo, y no entiendo cómo dos hombres son amantes, dijo Damián con brusquedad.
Julián creyó ver en el niño facciones que no eran las suyas, más bien se parecía a... Paco.
Julián se calló sus pensamientos, tal vez eran suposiciones suyas, pero el niño se parecía más a Paco que a él mismo.
Esperaría los resultados del ADN, tenía la esperanza de que el niño no fuera su hijo.
Mira, Damián, cuando seas mayor comprenderás muchas cosas. Por el momento, no necesitas saber más de lo que debe saber un niño de 9 años.
Sé más de lo que te imaginas, mi papá Paco me ha enseñado. Y me ha dicho que tú hiciste sufrir mucho a mi mamá.
¿Papá Paco?, repitió Julián, de manera que le dices papá, ¿por qué, si tu padre soy yo?
Yo a ti no te conozco, mi "papá Paco" es el único padre que conozco, tengo nueve años viviendo con él.
"¿Nueve años?, qué raro, prácticamente está con él desde que nació", pensó Julián haciendo cuentas en su cabeza. "Hasta me atrevo a decir que estuvo todo el embarazo al pendiente de Damián".
El niño ya no dijo nada y se fue, y Paco se fue con él.
No debiste haberle dicho nada, a Julián no podemos engañarlo, es muy inteligente. Así que, por favor, cuida mucho lo que hablas delante de él.
Sí, papá Paco, perdón.
No te preocupes, Julián entiende que solo eres un niño.
Bueno, te dejo, mañana tienes escuela.
.
.
Cada mañana, la mesa del comedor (la misma donde tantas veces comió con Karina y sus hijos aún niños), reunía a los cuatro.
Paco se sentaba a la cabecera, actuando como el tutor legal del niño, disfrutando de la ironía de ser el invitado de honor en la casa que intentó saquear.
Damián, observaba a William con una curiosidad teñida de desprecio. Había sido educado para ver en William al "intruso" que deshizo a su familia.
Julián y William se sentaban juntos, sus manos buscándose bajo la mesa en un contacto desesperado, la única forma de recordarse que no estaban solos en esa pesadilla.
Damián necesita clases de equitación, Julián, decía Paco, mientras cortaba su fruta con precisión quirúrgica. Y me ha dicho que no le gusta para nada que "el pintor" duerma en tu habitación. ¿Qué tienes que decir a eso?
Julián apretaba la mandíbula. El chantaje había evolucionado; ya no era por dinero, sino por el alma y la percepción del niño.
Julián y William cruzaron miradas, era obvio que no era el mejor momemto para discutir ese punto, además Damián era solo un niño, cuando fuera mayor comprendería todo.