Seojun Kwog es un joven coreano de 23 años, proveniente de una familia de clase baja, que se encuentra en su último semestre de universidad. Ha conseguido una beca que le permite continuar sus estudios en Harvard, una de las instituciones más prestigiosas de Estados Unidos. Junto a su novia, Hae Kim, inicia esta nueva etapa. Al llegar a la universidad, Seojun conoce a Ariana Brown, conocida como la Princesa Brown, una figura popular y temida por todos en el campus. A partir de este encuentro, Seojun se verá atraído a un mundo donde el poder y el dinero son los valores predominantes.
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Capítulo 3 Su sonrisa capta mi atención.
Ariana Brown
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-Han transcurrido varios días en los que Dylan y algunos compañeros han estado hostigando al becado, quien no responde a sus provocaciones. Solo soy testigo de cómo cada día sus bromas se vuelven más pesadas. Me pregunto, ¿hasta cuándo podrá soportarlo? Me encuentro en uno de los salones de música, un lugar en el que puedo estar sola y tranquila; tocar el violín me brinda la paz necesaria para alejar esos recuerdos perturbadores. Al finalizar la melodía, abro los ojos y respiro profundamente. Guardo mi violín al salir del salón. De repente, alguien choca conmigo y caigo sobre otra persona. Al mirar, me doy cuenta de que he caído sobre el becado y nuestros ojos se encuentran; me pierdo durante un instante en sus profundos ojos negros. Al tocar su pecho, noto que hace ejercicio y tiene un buen físico. Escucho ruidos y, alarmada, me levanto y digo, molesta- ¿Qué te pasa, idiota? ¡No miras por dónde andas!
-Él se levanta, me hace una reverencia y responde- Lo siento, señorita, no fue mi intención.
- Él recoge mi violín y me entrega mi bolso. Yo lo tomo de repente y le pregunto- ¿Quién te dio autorización para tomar mis cosas?
- Noto que tiene la camisa rasgada. Él, visiblemente apenado, responde- Lo siento, no fue mi intención incomodarla, solo quería ser amable.
- Yo me quedo en silencio mientras lo observo. Tiene unas ligeras ojeras, hombros anchos y una bonita sonrisa que transmite una sensación de tranquilidad. Posee una voz tan varonil que refleja su inocencia y madurez, distinguiéndose claramente de los demás chicos que conozco. Sin embargo, debo ser firme - no te acerques a mí nuevamente, o lo lamentarás.
-Salgo del lugar y me subo a mi automóvil. Después de conducir durante cinco minutos, me doy cuenta de que el vehículo se detiene. A pesar de mis intentos, no logro encenderlo; no puede ser, este coche salió del taller ayer. ¿Cómo pudo sufrir algún daño? Frustrada, golpeo el volante. Busco mi teléfono para llamar, pero me doy cuenta de que no tiene batería. Justo lo que me faltaba. Salgo del auto, pero no hay nadie alrededor y ya está oscureciendo. No puedo quedarme aquí, estoy demasiado lejos para caminar hasta el campus. Revisar el coche es mi única opción, aunque no tengo el conocimiento suficiente para hacerlo. No tendrá más opción que caminar. Observo cómo el bacado se acerca caminando, me mira y se detiene. Luego, se dirige hacia mí y me dice- ¿Qué haces aquí? Este lugar es muy solitario y peligroso para ti. ¿Te has quedado varado?
-A lo que le respondo con sarcasmo- No, no me he quedado varado, simplemente me quedé aquí para contemplar la belleza de la naturaleza y para que tú me hicieras esa pregunta.
-Él solo sonríe y dice- ¿Te puedo ayudar revisando tu auto?
- Él piensa ayudarme?, a lo que le respondo- ¿Acaso sabes de autos? Si lo dañas, no tendrás dos vidas para pagármelo.
- Él responde- He trabajado en un taller, sé de autos, puedo arreglarlo.
- Observo que cada vez está oscureciendo más, así que no me queda otra opción y le digo- Está bien, revísalo rápido.
- Él deja su bolso a un lado, abre el capó y comienza a revisarlo mientras lo observo. Después de unos minutos, me pide que arranque el auto, lo hago y, al encender, suspiro aliviada. ya es de noche, él cierra el capó de su automóvil y, al tomar su bolso, dice- El auto no volverá a dar problemas, debo irme ya.
-Yo le respondo- ¿Acaso piensas irte a pie hasta tu casa? ¿No te das cuenta de que es de noche?
-Él me contesta- Estoy a unos 10 minutos de la parada de buses, así que no me pasará nada.
-Yo le digo- Sube a mi auto; te llevaré a tu casa. Como agradecimiento por ayudarme con mi auto, quiero compensarte.
-Él responde- No, no es necesario. Puedo irme a pie.
-Yo le respondo, irritada- Súbete al auto ahora, no me hagas repetirlo dos veces.
-Él se sube al vehículo mientras manejo; guarda silencio, lo que despierta mi curiosidad. Le pregunto- ¿Dónde está tu novia? Siempre salen juntos.
-Él se vuelve hacia mí y responde- Ella salió más temprano hoy.
-Quedamos en silencio. He notado que él la espera todos los días a la salida, sin importar si él sale antes. Y hoy, que ella salió temprano, no lo esperó. ¿Qué clase de novia es esa? Observé cómo sacó su teléfono y noté que la pantalla estaba agrietada. Realizó una llamada y dijo- Hola, mi pequeña Loto, ¿ya has comido algo? Ya voy en camino. Tras colgar la llamada, lo vi de reojo y noté cómo sus ojos brillaban mientras sonreía. Esa sonrisa llamó mi atención; qué afortunada es ella. Escuché que decía- ¿Puedes dejarme aquí?.
-Le pregunté- ¿Pero acaso vives por aquí?.
-Él respondió- No, pero aquí tomaré mi bus.
-Yo le respondí-te llevare a tu casa, así que ahora, indíqueme la dirección.
-Él me respondió- Señorita, el lugar está un poco lejos y la zona no es adecuada para que usted esté por allí.
-A lo que le respondí molesta- dígame la dirección, Seojun.
-Minutos después, me proporcionó la dirección y lo conduje hasta la residencia. Observé que había varios apartamentos pequeños en la zona, que era de estrato medio. Al llegar, él se bajó del vehículo y me dijo- Muchas gracias, señorita, por traerme. Cuídese mucho, por favor.
-Él cierra la puerta del auto y yo arranco el motor. Mientras conduzco, reflexiono sobre que ese joven vive lejos de la universidad. Además, tiene que tomar un autobús y caminar hasta la parada, lo que representa aproximadamente 20 minutos a pie. Es admirable su deseo de aprender y superarse.
-Al día siguiente, me dirijo al centro comercial para comprar un teléfono como regalo para Seojun. No me gusta sentir que le debo favores, especialmente porque él me ayudó a pesar de que yo fui grosera con él.-