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SEDUCCIÓN EN DOS ACTOS

SEDUCCIÓN EN DOS ACTOS

Status: En proceso
Genre:Romance / Comedia / Amantes pendencieros / Intrigante / Grandes Curvas / Juego de roles
Popularitas:8.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Cam D. Wilder

En el elegante y misterioso mundo de los multimillonarios, una mujer se esconde detrás de una fachada de pura seducción. Nina es la dama perfecta, la musa enigmática que los hombres desean y las mujeres envidian. Nadie sabe que Nina es la heredera de una de las fortunas más grandes del mundo.

Su misión es infiltrarse en el círculo íntimo de su futuro legado, descubrir quiénes son sus aliados y quiénes son sus enemigos. Y lo hará usando su belleza, su astucia y su encanto.

Entre cenas de lujo, conversaciones envenenadas y caricias furtivas, Nina comenzará a desentrañar una red de secretos que cambiará su vida para siempre. Con un pie en la alta sociedad y otro en las sombras, tendrá que decidir hasta dónde está dispuesta a llegar.

"Seducción en dos actos" es una historia sobre el poder, el deseo y la lucha interna de una mujer que juega a un juego peligroso. Una mezcla perfecta de comedia, erotismo y misterio que te hará cuestionar hasta dónde llegarías por una fortuna… y por amor.

NovelToon tiene autorización de Cam D. Wilder para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una Mirada Diferente

El ambiente cambió sutilmente con su entrada, como si el propio club contuviera el aliento. Las conversaciones bajaron medio tono, las risas se volvieron más melodiosas, las miradas más intensas. Siempre era el efecto que Sofía tenía en una habitación: como añadir una gota de tinta roja en un vaso de agua clara, cambiando todo sin parecer hacer nada en absoluto.

Y en algún lugar dentro de esa criatura de gracia felina y sensualidad estudiada, Nina observaba, calculaba, y sonreía para sus adentros, sabiendo que su entrada había sido perfecta. Otra noche, otra actuación, otro paso en el elaborado baile que la llevaría hasta la verdad que buscaba con curiosidad.

—¡Sofía, querida! —La voz chillona de Madame Dubois, la propietaria del club, cortó el aire como un cuchillo mal afilado—. Tengo a alguien que debe conocerte.

"Aquí vamos", pensó Nina, girándose con una sonrisa perfectamente ensayada.

—Madame, siempre es un placer —respondió, permitiendo que la mujer mayor la tomara del brazo.

—Este es el señor Harrison Fleming —presentó Madame Dubois a un hombre de mediana edad con un traje que probablemente costaba más que un Ferrari—. Es nuevo en nuestro círculo y necesita... una guía adecuada.

Fleming la miraba como un niño ante una vitrina de dulces, y Nina tuvo que contener una risa. Era el tipo de hombre que creía que el dinero podía comprarlo todo, incluida la autenticidad.

—Enchanté —susurró Sofía, extendiendo su mano con elegancia estudiada.

Fleming la tomó con demasiado entusiasmo, sus dedos húmedos por el nerviosismo contrastando con su aparente confianza.

—El placer es todo mío —respondió él, inclinándose tanto que casi derramó su martini sobre el vestido de Nina.

Ella se apartó con un movimiento fluido que pareció más un paso de baile que una evasión.

—¡Cuidado con mi vestido! —exclamó entre risas—. Es un Valentino vintage.

—Oh, yo podría comprarte cien como ese —alardeó Fleming, recuperando la compostura—. ¿Qué te parece si nos alejamos de todo este ruido y discutimos la moda italiana?

Nina sintió el peso de una mirada como una caricia no solicitada sobre su piel. Al otro lado del salón, entre la multitud de pingüinos en esmoquin y vestidos de diseñador, un hombre la observaba con la intensidad de un depredador que ha encontrado algo más interesante que su presa habitual. No era la típica mirada hambrienta de los millonarios del club, esa que gritaba "mírame, tengo una cuenta bancaria más grande que mi ego". No, esta mirada era diferente: divertida, curiosa y peligrosamente perceptiva, como si pudiera ver a través del vestido de Valentino, del maquillaje cuidadosamente aplicado, de la sonrisa practicada, hasta el núcleo mismo de su engaño.

El sudor frío de la paranoia comenzó a deslizarse por su espalda. "Mantén la calma", se ordenó a sí misma. "Eres una actriz. La mejor actriz que este nido de víboras haya visto jamás".

—Ah, lo siento, señor Fleming —se disculpó, manteniendo su sonrisa mientras su cerebro trabajaba horas extra, como un contador en temporada de impuestos—. Pero me temo que debo mantenerme visible esta noche. Órdenes de Madame.

Fleming se balanceó ligeramente, el martini en su mano amenazando con abandonar la copa en cualquier momento. Su rostro enrojecido revelaba que este no era su primer encuentro con el alcohol de la noche.

—Pero pensé que podríamos... ya sabes... —sus ojos vidriosos vagaron por el escote de Nina con la sutileza de un niño jugando con un jarrón de cristal.

—Aunque... —interrumpió ella, colocando un dedo sobre los labios de Fleming en un gesto que había perfeccionado para parecer juguetón y seductor, mientras en realidad servía para mantener a los babosos a una distancia segura—. Si está interesado en la moda italiana, debería conocer a Isabella. ¡Isabella! 

Nina agitó su mano con la elegancia de una princesa saludando a sus súbditos, pero con la desesperación interna de alguien que ve un salvavidas en medio de un naufragio.

—El señor Fleming aquí es un gran conocedor de Valentino —enfatizó la palabra "gran" con un guiño cómplice a Isabella, su código secreto para "está borracho pero tiene una billetera gorda".

Isabella, veterana en el arte de la seducción profesional, captó la señal al vuelo. En menos de un segundo, se había materializado junto a Fleming como un genio salido de una botella de champán de mil dólares.

—¿Valentino? —ronroneó Isabella, su acento italiano más pronunciado que de costumbre—. ¡Mi diseñador favorito! ¿Sabía que crecí en Milán, justo cerca de su primera boutique?

Nina observó con diversión cómo Isabella se llevaba a un desconcertado Fleming, quien parecía un pez fuera del agua, boqueando mientras era arrastrado por la corriente de encanto italiano.

Se dirigió hacia el bar, sintiendo aquella mirada misteriosa siguiendo cada movimiento de sus caderas como un láser de alta precisión. El vestido negro susurraba secretos contra su piel con cada paso, y ella se aseguró de que su andar fuera el perfecto equilibrio entre "no me importa que me mires" y "sé que no puedes dejar de mirarme".

—Un Manhattan, por favor —pidió al barman, inclinándose sobre la barra de manera que su perfil quedara perfectamente iluminado por las luces ambientales. Años de práctica le habían enseñado sus mejores ángulos—. Y que parezca que tiene alcohol —añadió en un susurro que apenas movió sus labios rojos.

—Jugando seguro esta noche, ¿eh?

La voz grave a su espalda la sobresaltó como un acorde disonante en una sinfonía perfecta. Era él. Por supuesto que era él. Su voz tenía el tipo de timbre que hacía que las palabras más inocentes sonaran como proposiciones indecentes.

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Martina Peñuelas
me parece bien
Cam D. Wilder
Espero que esta historia les haya gustado hasta este capítulo. Apoyen con algún comentario, gracias
Eret Lopez
Excelente
Cam D. Wilder: Muchas gracias 😊 espero que sigas disfrutando de esta corta historia de seducción y doble rol. ¡Suerte! 😀
total 1 replies
ミ★ 𝘔𝘰𝘳𝘰𝘤𝘩𝘢-𝘤𝘩𝘢𝘯★彡
aún no lo voy a leer, voy a esperar un poco más ya que tengo más pendientes, pero la guarde en mi biblioteca🤣🤣🤣♥️♥️♥️♥️
Cam D. Wilder: Muy bien, 👍 espero que al leer la historia te agrade mucho, 🙂👍
total 1 replies
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