Aitana es mujer joven orgullosa de sus logros, ya que logro por mérito propio convertirse en la vicepresidente de Marketing de la empresa familiar, eso le permite vivir cómodamente fuera de la casa familiar.
todo esto cambia cuando comienzan a acosarla, cuando la situación escala un poco su padre la obliga a tener un guardaespaldas, para no perder parte de su libertad ella acepta, y ahí su dinámica de trabajo y su vida cambian por completo.
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capitulo 20
-por favor Estéfano, ser guardaespaldas eternamente, tampoco estaba en tus planes –
-ambos tenemos mucho que perder, si esto no funciona - le dijo Estéfano a su cuñado, quien además era su amigo
-lo sé, pero ya no quiero trabajar con mis padres, tu hermana quiere que nos mudemos a vivir solos –
-ese era el plan desde el principio Isaac, me dijiste que lo de vivir con mis padres, era temporal, por eso apoye que estuvieras con ella –
-por eso, ahora necesito que vuelvas a apoyarme, sé que tú también quieres dejar tu trabajo –
-es más fácil decirlo que hacerlo, y lo sabes, necesito pensarlo – Estéfano termino su cerveza, y se puso de pie, tomo su saco, y salió del restaurante de los suegros de su hermana.
Isaac tenía razón, el quería dejar su trabajo, necesitaba hacerlo, no podía seguir cerca de Aitana, para ella, ellos dos no eran nada, el no podía dejar que sus sentimientos, por ella siguieran creciendo, eran de mundos muy diferentes.
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Priscila fue a ve a su madre una vez más, en esta ocasión, ella era quien la esperaba, así que se sentó frente a ella, y puso la bolsa de regalo sobre la mesa.
-vine a regresarte esto –
-¿no te gusto? –
-nada de esto es algo que yo usaría, los tenis ni siquiera son de mi talla –
-puedo comprarte otra cosa, si quieres podemos ir de compras ahora mismo, te comprare lo que quieras –
-por favor deja de buscarme, yo no te necesito, cuando te necesitaba, tú nunca estuviste aquí, ahora, ya es demasiado tarde, así que ya no lo hagas –
Priscila se puso de pie, y se dirigió a la salida, cuando estaba cerca de la puerta, Micaela la tomo por el brazo - dame otra oportunidad, sigo siendo tu madre, aunque no lo parezca –
-solo déjame ir por favor, lo estás volviendo incómodo, la gente está mirando – Micaela, la soltó, y se hizo a un lado para que pasaran otras personas que iban entrando
-solo piénsalo, ¿quieres? Te daré tu espacio unos días, llámame cuando te sientas lista para verme – Priscila se quedó parada, mientras la veía irse
-¿así que ella es tu mamá? Se ve bastante joven para serlo –
Priscila se dio la vuelta, y se encontró con la última persona que quería ver, Noelia.
Sin siquiera responder Priscila comenzó a caminar, pero esta vino tras ella – no parecen llevarse nada bien, por ahí escuché que ella te abandonó, ¿es verdad? –
Priscila se frenó de golpe, y se volteó a mirarla - ¿de qué estás hablando? –
-te voy a dar un consejo solo porque soy buena persona, cuando hables en los vestidores, recuerda verificar que no haya nadie – Noelia se dio la vuelta y se fue.
Priscila saco su celular y le llamo a Frida - ¿estás en tu casa? – le pregunto, cuando esta le dijo que si, ella solo dijo que iba para allá, y colgó, si alguien las había escuchado en los vestuarios, tenían que averiguarlo.
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Aitana no podía creer lo que estaba viendo, Estéfano se había quedado dormido en el auto, mientras ella estaba en una reunión, estaba completamente dormido, ni siquiera parecía haber sentido que ella trató de abrir el auto, así que saco el teléfono y le marco.
Lo vio abrir los ojos, y ver la pantalla, del celular, después volteo y la vio afuera, entonces quito el seguro de la puerta, y ella se subió, él solo murmuro una disculpa, y arranco el auto, últimamente lo notaba más cansado, y también más distante, desde que ella le dijo que no eran nada, y él le dijo que volvería a cruzar la línea, él se comportaba bastante serio con ella, en el trabajo, y solo tuvieron sexo una vez, pero él se fue casi enseguida, ella solo entró al baño, y cuando salió él ya no estaba.
Ella metió la pata haciéndose la desinteresada, y él cruzo una línea, una que cada vez le parecía más marcada, y se le complicaba más tratar de cruzar, Morgan ya no se lo permitía, solía evadirla, cada que ella lo intentaba.
-¿pasa algo señora? – le pregunto Lucy, una vez que ella volvió a la oficina
-no sé, supongo que las cosas con Morgan ya se arruinaron, creo que dije algo que no debía, y el trazo una línea de nuevo entre ambos, estos días está tan distante, parece tan cansado, quería preguntarle qué pasaba, pero él ya no habla conmigo –
-era de esperarse señora, que las cosas fueran mal entre ustedes solo era cuestión de tiempo –
-creo que él se está preparando para renunciar, y yo… aún no estoy lista para que se vaya –
Lucy se quedó muy pensativa, después de hablar con su jefa, subió a la terraza, y ahí encontró a Morgan, perdido en sus pensamientos.
-¿tan mal están las cosas con la señora Aitana? – pregunto
-¿Por qué crees que todos mis problemas tienen que ver con tu jefa? – respondió un tanto cortante, cosa que sorprendió a Lucy, él solía ser muy amable
-no lo sé, ella no parece muy bien tampoco, debieron escucharme cuando dije que esto no funcionaria, ustedes dos son muy diferentes –
Morgan se paró frente a ella - ¿crees que no lo sé? Me lo digo a mí mismo todos los días, ya no soy un adolescente, esta vez sí sé cuál es mi lugar, así que no te preocupes demasiado, muy pronto me voy a ir de la vida de ambas, será como si no hubiera existido, solo seré un pequeño desliz en la vida tu jefa -
-¿entonces es verdad? Vas a renunciar, ¿la señora lo sabe? –
-no si tú no se lo dices, ahora si me lo permites, tengo que ir por el auto, es hora de volver a casa – Lucy se quedó parada sin saber muy qué hacer, ¿debía decirle, o no, a su jefa?
Aitana se sentía incómoda desde hace días, tenía la sensación de que algo pasaría al final de la semana, las cosas que Estéfano no iban bien, y al parecer Lucy sabía algo que no le quería decir.
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El fin de semana llego, y lo que ella tanto temía sucedió, Estefano se fue esa noche, sin mirar atrás dejándola devastada.