Un antihéroe conocido como Komori y una heroína conocida como Zero deberan unir fuerzas para impedir que el Ragnarok ocurra.
Los problemas que comenzaron el día que se volvieron pareja deberán resolverse en el presente después de quedar varados en Asgard.
Y para ello, junto a sus amigos deberán derrotar a los Aesir que amenazan el planeta Tierra mientras sobrellevan sus problemas.
¿Podrán salvar a la Tierra? ¿Podrán vencer a los dioses nórdicos?
⚠️La novela cambiara al narrador en algunos episodios⚠️
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Capitulo #18: Princesa de Asgard
Acompañada de Stan, seguí el rastro de lo que sea que estuviera dentro de la cueva, por la piel muerta en el suelo y la cola de serpiente que había visto antes, suponía que era algo gigantesco.
—¿Qué estamos buscando?
—No lo sé, pero vi algo moverse —volteé a ver la piel muerta en el suelo—. Y sospecho que no somos lo único que hay en esta cueva
—¿Crees que nos escuchó? Mierda, sabía que era mala idea hacerlo aquí
—Oye, tranquilo, dudo que a esa cosa le interese escuchar algo como lo que hicimos
—¿Y qué es exactamente esa cosa?, lograste verla antes
—Tenía una cola de serpiente, es todo lo que vi, no alcancé a ver el resto del cuerpo
—Flor, espera —Stan me abrazó por la espalda—. Qué tal si es una gorgona, no quisiera que te convirtieras en piedra si la ves
—Dudo que haya gorgonas en Asgard, jaja tontito
—Es mejor prevenir, así que deja que vaya primero
—Lo siento, cariño —me separé de él riendo entre dientes—. Pero ahora soy yo quien va primero —añadí acelerando el paso—.
—¡Flor, espera!
Después de caminar por un tiempo, llegamos a un mar inmenso, a decir verdad a simple vista parecía infinito, todo el mar estaba cubierto por una neblina que impedía ver más allá del mar. De ese mar salió una gigantesca serpiente con una rasposa barba hecha con algas, dicha serpiente se inclinó hacia nosotros estando curiosa por nuestra presencia. Stan como de costumbre, se puso frente a mí para intentar protegerme.
La serpiente gigante comenzó a hablar en un idioma inentendible, Stan, tan solo con escucharla me abrazó asustado, mientras daba pasos hacia atrás. Aún con su rostro monstruoso y sus gestos grotescos, podía entender que ella no era mala, y que no tenía malas intenciones.
—¿Cómo te llamas? —pregunté separándome de mi esposo—.
—Jor… mun… Gandr… —dijo de manera que sólo escuchando con cuidado podrías entender lo que decía—.
—Yo soy Flor Watson… y él es mi esposo, Stan Brown —me presenté y presenté a mi Stan—.
—¿Estás loca? ¿Qué tal si nos come esa cosa?
—No es solo una cosa, Stan, es Jormungandr
Jormungandr me respondió hablando nuevamente en un idioma que no entendía, y acercó su cola a nosotros para que pudiéramos usarla como puente y así llegar a una sala llena de dibujos, dibujos que parecían contar una historia.
—Loxy… —murmuré viendo un dibujo antiguo de Loxy—.
—¡Flor! Ve esto —dijo Stan, mientras estaba frente a un dibujo de la Tierra y un cometa, solo que la Tierra poseía otro nombre, uno más antiguo—. Midgard…
Ignoré a Stan, no porque no me interesaba lo que encontró, sino que en el fondo de la sala noté la presencia de algo más, un lago que brillaba con intensidad, a pesar de que no había ningún rastro de sol. Era extraño, sentía que me llamaba, que me necesitaba, así que me acerqué al lago para meterme dentro, estaba calentita, pero solo fue cuestión de unos segundos para que comenzara a escuchar una voz dentro de mi cabeza.
“¿Darién? Mi noble guerrera, al fin has regresado como prometiste”
—Tú… ¿Tú quién eres?
“¿Qué? Tú… Ya veo, no eres ella, eres su hija menor, Nova Kal, pero te pareces demasiado a Darién. Siento mucho mis modales, mi nombre es Hela Helleim, fui amiga de tu madre en el pasado y si mi hermano Jormun, te dejó pasar significa que tú eres como Darién y puedes ayudarnos a evitar que el universo se destruya con el Ragnarok”
—¿Cómo? ¿Cómo evitamos eso?
“Debemos evitar que los Aesir y el hombre que llaman Rho Mar, obtengan el cometa que cayó hace 6 años en Midgard, tenemos poco tiempo antes de que encuentren la puerta del Ygdrasil y regresen al momento cuando cayó el cometa”
—Entonces, ayúdanos a salir de este planeta, si encontramos una nave nosotros…
“El cometa en este tiempo ya no existe, si quieren evitar la tragedia deberán usar la puerta del Ygdrasil para viajar 6 años al pasado”
—¿Qué? ¿Quieres que viajemos en el tiempo? Pero… ¡Pero qué pasará con los nosotros del pasado!
“Ellos seguirán la historia sin deformaciones, desde su entrada al zoológico hasta su llegada a Asgard, nada será cambiado, ustedes simplemente cambiarán lugares con ellos en Midgard, justamente el día después de su boda, ese fue el día en el que el cometa comenzó a florecer y si logran detener el Ragnarok, es posible que se les recompense con los 6 años que se les arrebató al alejarlos de Midgard”
—¿Y mis amigos? Kror, Loxy, Roxy, ¿Ellos también van a regresar con nosotros?
“Sí, si ellos deciden ir contigo a pelear, es posible que ellos también vayan a Midgard 6 años en el pasado con ustedes”
—¿Y bien? ¿Dónde está esa puerta para viajar al pasado?
“Ve a Jotunheim, es el único camino que mi padre Loky dejó abierto antes de ser condenado por los Aesir”
—Jotunheim…
—Vaya, no sabía que hablabas sola —se burló Stan mientras entraba dentro del lago—.
—Jaja, y yo no sabía que te quedaba bien esa ropa de señorita
—Déjame dudar de eso —Stan se me acercó y me rodeó la cintura con sus manos—. Y bien, encontraste algo aquí además de una posible esquizofrenia
—Sí, encontré el camino a casa y… ella me dijo que podemos recuperar lo que perdimos aquel día
—Eso suena bien, pero dime ¿Qué opina la jefa?
—No… No lo sé, no sé qué hacer —respondí con un suspiro mientras enterraba mi rostro en su pecho—. Una parte de mí quiere sacar a todas esas personas del zoológico pero la otra quiere… quiere volver al pasado y recuperar todo lo que perdimos
—Flor, no es tu responsabilidad protegerlos, ni de salvar a todas esas personas
—Lo sé, pero… sabes que si no lo hago, no podré dormir tranquila y ya dormí intranquila por seis años, no puedo abandonarlos más tiempo
—Entonces ¿qué quieres hacer? —me preguntó acariciando mi mejilla—.
—Intentemos salvar a todos, si permanecemos juntos, seguro podemos
—Jaja, siempre has sido así, poniendo primero a los demás antes que a ti —respondió agarrándome de las mejillas—. Pero supongo que como el capitán de nuestro grupo, no tengo de otra que seguirte el paso
—Lo siento, y Stan, prométeme que si las cosas se ponen peligrosas, aléjate, no quiero perderte otra vez y tú eres mi debilidad, si te tocan, sería el fin para mí, así que por favor, prométeme que te alejaras cuando las cosas se pongan demasiado peligrosas
—¿Qué? Yo…
—Stan, por favor
—D-de acuerdo, lo haré