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Obligada A Amarte

Obligada A Amarte

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Mujeriego enamorado / Posesivo / Atracción entre enemigos / Arrogante / Amor-odio / Completas
Popularitas:83k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Siempre pensé que mi destino lo elegiría yo. Desde que era niña había sido un espíritu libre con sueños y anhelos que marcaban mi futuro, hasta el día que conocí a Marcelo Villavicencio y mi vida dio un giro de ciento ochenta grados.
Él era el peligro envuelto en deseo, la tentación que sabía que me destruiría, y el misterio más grande: ¿Por qué me había elegido a ella, la única mujer que no estaba dispuesta a rendirse? Ahora, mí única batalla era impedir que esa obligación impuesta se convirtiera en un amor real.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo XVIII ¡Normas!

Punto de vista de Marcelo

La falsa noticia de Luis había sido un golpe rastrero. El muy maldito ahora quería obligarnos a concebir un heredero, pero ¿cuál era la razón para actuar de esa manera? ¿Qué estaba planeando ahora? Solo había una cosa clara: me había acorralado.

Diana apretó mi mano como diciendo que hiciera algo. Sin embargo, no había nada que yo pudiera hacer inmediatamente sin confirmar la farsa. La rueda de prensa terminó y Diana se acercó a su padre, llena de furia contenida.

—¿Qué crees que haces? —preguntó, su voz apenas un siseo helado.

—Es obvio, querida. Ustedes necesitaban una razón, y esa es la de mayor peso. ¿O qué, iban a hablar de amor a primera vista o de esas estupideces? —Sus palabras estaban llenas de sarcasmo, y la burla en sus ojos me hizo hervir la sangre.

—Vamos, cariño, no es el lugar para esta conversación —Tomé a Diana de la mano y la conduje a mi oficina, cerrando la puerta con un golpe seco, dejando a Luis Vega parado como el imbécil que era.

Una vez estuvimos solos, me senté en mi silla, sopesando las palabras de Luis. Era imposible que Diana quedara embarazada, ella apenas soporta que la bese.

—No te quedes ahí sentado. Debemos desmentir a mi padre —dijo ella, su voz llena de desesperación.

—¿Qué quieres que diga? Desmentir a tu padre es igual que aceptar las verdaderas razones de nuestro matrimonio —respondí, frustrado.

—No me interesa lo que tengas que hacer, solo necesito que esa mentira termine. Yo no estoy embarazada y no pienso tener un hijo tuyo. Es algo muy delicado que no se puede tomar a la ligera.

—Sé que te doy asco y que los únicos hijos que deseas son los de Sergio, pero te informo que eres mi esposa y, nunca mientras estemos casados, dejaré que ese tipo se acerque a ti.

—¡Eres tan infantil! A mí ese idiota no me interesa, ni él ni nadie, y preferiría morir antes de tener que acostarme contigo.

Sus palabras golpeaban mi ego con una saña inexplicable. Estaba logrando hacerme perder la paciencia.

—A mí tampoco me interesa tener un hijo tuyo. Prefiero que sea Fabiana la madre de mis hijos antes de que seas tú —Fue un golpe directo, estúpido, nacido de la ira. Vi cómo su rostro se entristeció, sus ojos se empañaron por la puñalada. Me dolió más a mí que a ella.

—¿Entonces por qué me elegiste a mí y no a ella? —preguntó, su voz apenas un hilo, revelando una herida profunda.

—Lo siento, Diana. No quise decir algo tan terrible. —Me levanté, intentando acercarme, pero ella retrocedió.

—Ya no importa. Ahora debemos solucionar este problema. Después de un par de meses podemos decir que el embarazo se perdió.

—Eso es lo que todos esperan que digamos, y eso también revelaría nuestra mentira. Una "pérdida" en este momento solo confirmaría que la boda fue de emergencia. Nos arriesgamos a que ataquen la empresa otra vez.

—¿Qué propones tú? —preguntó, visiblemente cansada.

—Propongo que hagamos el esfuerzo. Tengamos un hijo. Pienso que es la mejor solución para asegurar la paz en el mercado y callar a Luis.

—¡No! Lo siento, pero no voy a darte un hijo. Nosotros no nos soportamos y un hijo nos uniría de por vida. ¡Un hijo no es una pieza de ajedrez!

—¿Tan malo sería estar conmigo? —pregunté, afectado. Ninguna mujer había estado tan renuente a estar en mi cama.

—No se trata de eso. Tú y yo apenas nos estamos conociendo y un hijo no es un juguete. Por favor, Marcelo, entiende mi posición.

—Y tú la mía. Está en juego mi empresa, Diana. Solo fíjate en ese rumor que se corrió sobre ti; inmediatamente mis acciones empezaron a perder valor. Ahora imagina lo que pasaría si sale a luz la farsa de nuestro matrimonio. Luis Vega nos ha puesto entre la espada y la pared: o concebimos un hijo para salvar las apariencias, o perdemos el control de todo.

Tenía que proponerle algo que ella no pudiera rechazar y creo tener la solución.

—Tú me ayudas a mí y yo pongo todo mi poder a tu disposición para que descubras la verdad sobre tu origen y si es cierto que tu madre está muerta.

Era una propuesta tentadora para ella. Si aceptaba darme un hijo, yo podía ayudarla a descubrir todo lo que le han ocultado, pues estaba seguro de que Luis escondía muchas cosas sobre la vida de Olivia Betancourt y su hija Diana.

—Marcelo, entiende que es una locura, es un hijo, una persona que necesitará de nosotros toda la vida.

—Lo sé, pero también sé que serás una buena madre. Lo poco que te conozco es suficiente para darme cuenta de que tienes un buen corazón.

—Eso no es suficiente, un hijo necesita el amor de sus padres. Yo estoy dispuesta a amar a mi hijo, pero tú, ¿estás dispuesto a estar para él cuando lo necesite?

Diana tenía razón y aunque ella no lo creyera, un hijo con ella no me desagradaba. Es una mujer hermosa, inteligente y con buen carácter; nuestros hijos serían un huracán difícil de parar.

—Estoy dispuesto a dar mi vida por ese niño. Solo dame la oportunidad de demostrarte que puedo llegar a dedicarme a mi familia y dejar de lado a las mujeres para centrarme solo en mi hijo.

Ella se quedó pensativa. No entendía cuál era el problema ni que nunca hubiera estado con un hombre. Además, si tenía suerte, solo sería una vez y no tendría que volver a estar conmigo.

—Está bien, pero tengo mis normas —Escucharla aceptar me hizo sentir mariposas en el estómago.

—Lo que tú quieras.

—Primero: el día en cuestión debe ser en un ambiente romántico, nada de un encuentro de oficina. Segundo: debes tratarme con amabilidad, es decir, ser cuidadoso. Tercero: nada de peticiones extrañas, solo vamos al acto y listo. Cuarto: no involucraremos sentimientos. Ese último es para protegerme yo misma.

—Está bien, todo será como tú digas. Solo hace falta escoger el día. Es importante que sea durante tu tiempo fértil. ¿Sabes cuándo empieza?

Diana se quedó en silencio ante mi pregunta, parecía incómoda. Sin embargo, era la mejor forma de hacer lo que pensábamos.

—Sí, sí sé cuándo empieza mi periodo de fertilidad.

—Bien, ¿cuándo es?

—Empieza hoy —Su respuesta la dijo visiblemente incómoda. Es decir, que solo contábamos con horas para poder concebir a nuestro hijo.

—Ok, entonces prepárate para esta noche. Mientras, yo preparo nuestro encuentro.

La verdad era incómoda tratar un asunto tan importante como un mero contrato, aunque de mi parte no tenía más opción y estaba seguro de que ella quería descubrir la verdad sobre su origen.

—Tampoco quiero que mi hijo sepa de este acuerdo. Él debe creer que fue concebido solo por amor.

Me pareció justa su petición por lo que no puse objeción a la misma. Ella salió de mi oficina, dejando un ambiente tenso, cargado de una expectativa peligrosa. Le pedí a mi chófer que la llevara a la mansión para que se preparara. Sabía que era algo que ella debía asimilar.

Yo, por mi parte, tenía que planear una noche lo suficientemente romántica para cumplir sus "normas", y lo suficientemente efectiva para conseguir un heredero. El juego de ajedrez entre los Vega y yo acababa de tomar un giro íntimo y arriesgado.

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Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que hermosa novela, cada vez me sorprendes más, muchas felicidades escritora y gracias por compartirla 👏👏👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que bueno, era hora de que empiecen a pagar todas sus fechorías 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Viejo desgraciado, padre no es el que engendra sino el que cría, pero tu lo hiciste bastante mal, no supiste criar a ninguna, ella era solo una niña
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que buena jugada de ellos, me imagine la cara de Luis, eso es solo el principio de lo que te toca pagar jaja 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Viejo desgraciado infeliz, ojalá y lo hagan pagar por todo el daño causado 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Esta familia esta metida hasta las masas en todo lo sucedido con Diana y su madre, gente mas desgraciada
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que buena, Diana al fin dejo de ser sumisa y se está convirtiendo en una mujer de gran carácter
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Cuidado que los siguen, espeto esta ves se den cuenta
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay pobre Diana, al fin le contó
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Las dudas de ella son razonables, cuéntale hombre si no la perderás
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Cuéntale hombre, ella lo entenderá, después no te querrá si le sigues ocultando cosas
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Viejo infeliz como tan miserable, lo que hacen por dinero 😱🤔👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Marcelo cuéntale si no ella se enojara después
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Esos son unos desgraciados infelices, unas verdaderas ratas
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Pero listo guardias son más pajarones
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que les pase nada no mas, por favor escritora 🤔👏👏👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Diana cuídate de la la zorra de tu hermanastra ella es tan mala como tu supuesta familia
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Así debe ser siempre, poner a las zorras en su lugar
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Bonito capitulo 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
De quien sera hija Diana, esa mi inquietud, porque por algo se odian estas familias
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