Kira Drago conocida como la "Madrina". Una de las influencias más poderosas en la mafia italiana. Muere en un atentado orquestado por el señor Vittorio.
Kira le promete a su subordinado volver, pero sabe que es su final.
...
Feng Juexing la fénix nacida para gobernar a Yanhuang es envenenada e inducida a un sueño profundo justo antes de poder pasar el nirvana y renacer. Y todo esto, hecho por su hermana Feng Fuhuo y su propio esposo humano.
Misteriosamente Kira despierta en un cuerpo que no es suyo, sino de Juexing.
Ahora como la nueva fénix, se propone recuperar el trono, reconstruir Yanhuang y desterrar todos los secretos que este nuevo mundo guarda.
Pero pronto se da cuenta que hay algo más en Yanhuang. Una energía que no debería estar ahí y parece estar ligada a Anyue, su esposo humano.
Ahora el próximo plan es buscar respuestas y solo quizás reunir las almas de Anyue y hacer que vuelva a la vida.
NovelToon tiene autorización de Feng Liang para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 14: La cueva y una energía desconocida.
—¿Q-qué es esto? —Fuhuo retrocedió instintivamente al sentir el frío provenir de aquella entrada oscura.
Juexing mantuvo su sonrisa y movió la mano. Un espiral de su energía fluyó hacia el interior y las linternas fueron iluminadas.
El interior quedó a la vista, una cueva de hielo. Parecía una amplia habitación con una cama de piedra, otra mesa del mismo material y un asiento. Sobre la mesa había una pila considerada de libros que irradiaban de qi, protegiendolos de ser congelados.
Todo pensado de antemano para la princesa imperial.
—Bienvenida a tu nuevo hogar —movió ligeramente la cabeza y los sirvientes soltaron a la mujer.
—N-no, su majestad jamás haría esto por mí —Fuhuo negó con la cabeza, abrazando su cuerpo. Luego la miró con odio—. ¡Fuiste tú! ¡Tú hiciste esto!
—Deja de parlotear y entra —Juexing le dio un empujón con el pie y la menor entró tropezando.
—¡Feng Juexing! —gritó la demonio levantándose y cuando intentó atravesar la entrada para llegar a su hermana, una barrera la golpeó de vuelta adentro.
—¿Reconoces la barrera de tu querida maestra? —la emperatriz se cruzó de brazos.
La barrera brilló y unas cuantas letras aparecieron en ella.
Fuhuo miró horrorizada el mensaje.
La voz llena de calma de su maestra se escuchó. Su figura se proyectó contra la congelada pared: “Fuhuo, espero que no me culpes por esto. Pero si has llegado aquí es por tus propios errores y por mi negligencia. Debí hacerle caso a la profecía y llevarte lejos de Yanhuang para que hoy no termines así. En la mesa dejé algunos libros de sutras que pueden purificar tu corazón y espíritu. Estudialos y algún día quizas puedas salir de aquí”.
La proyección desapareció devolviendo la pálida luz de las linternas.
—No, no ¿cómo puede hacerme esto? —Fuhuo retrocedió apretando la tela de su túnica—. Dijo que me quería, que siempre iba a perdonarme ¡¿qué fue lo que hice mal?!
—Feng Fuhuo. Yo, Feng Juexing, emperatriz de Yanhuang te despojo de tu título de princesa imperial, así como también te condeno a la prisión de invierno eterno por la eternidad, por todos los delitos que has cometido —la voz de la joven resonó en las paredes de la cueva creando un eco burlón para los oídos de la sentenciada.
—Y te devuelvo tu fuego —finalizó, levantando el sello que suprimía el poder de Fuhuo.
—¿Crees que esta estúpida prisión puede detenerme? —soltó en un tono lleno de hostilidad la demonio—. Recuerda que también soy un fénix.
Levantó ambas manos, conjurando su ataque más poderoso para destruir aquel lugar.
—Sigues sin aprender —Juexing negó ligeramente la cabeza, dejando salir un pequeño suspiro.
—¡Te mataré! —Feng Fuhuo lanzó su llama contra la barrera. Pero esta tragó todo el fuego devolviendo la frialdad de la cueva.
Las paredes al sentir el cuerpo cálido del demonio, rápidamente soltaron cadenas de hielo que se dirigieron a su cuerpo. La inmovilizaron y comenzaron a transferirle todo el frío a sus venas.
—¡Agh!
El grito desgarrador de Fuhuo retumbó por todo el lugar.
Miles de finas agujas de hielo crecieron alrededor de su pecho.
Pronto su cuerpo se transformó en un monumento de hielo duro. Quedando solo su cabeza que miraba con horror hacia quien era su hermana mayor.
—Que ingenua eres, ¿Crees que solo por tener el fuego primordial de nuestro ancestro puedes destruir esta prisión? —la emperatriz la miró con una expresión decepcionada—. ¿Olvidas que la anterior emperatriz también era un fenix?
—¡No puede ser más fuerte que yo! —volvió a gritar la mujer a pesar de ya estar atrapada y el frío calando sus huesos.
—Incluso si la anterior emperatriz no refinó su fuego en el nirvana, su poder sigue siendo mayor que el tuyo. Una fénix que solo se preocupó por mostrar su linaje real y no aprendió nada de hechizos ni como aumentar su cultivo.
—Mentira, yo soy un fénix de sangre pura —la mirada llena de odio de Fuhuo no desapareció al mirar a su hermana del otro lado—. Yo debí ser la emperatriz, ¡yo debía gobernar! ¿Por qué tuvo que terminar así?
—Ánimo, hermanita. Algún día encontrarás tu propio camino —Juexing sonrió—. Bueno, eso si sales de aquí.
—¡No! ¡No puedes dejarme aquí! ¡Feng Juexing! ¡Agh! —la voz de la mujer se cortó abruptamente cuando un pedazo del hielo puntiagudo le atravesó el estómago. La sangre brotó de sus labios y se congeló apenas tocar el hielo que rodeaba su cuello.
Juexing hizo una mueca de dolor tocándose el pecho con falsa preocupación.
—Fuhuo debes tranquilizarte si quieres salir.
—Jue-Juexing p-por favor —Fuhuo se atragantó con su propia sangre. Era la peor humillación que había recibido en su vida. Nunca creyó terminar así un día de esos. Nadie le había dicho que Feng Juexing, incluso su maestra la terminarían confinando en ese lugar solo por ser quien era.
Si bien esos cortes no podían matarla, realmente le causaban dolor y más al ser un demonio de sangre caliente. El hielo y el frío eran su peor enemigo, más si se trataba de aquel hielo espiritual, que no parecía temerle a su fuego.
—Asegúrate de leer esos libros y purificar tu mente, de lo contrario con cada pensamiento de venganza activará la cueva y experimentarás cien veces lo que estás viviendo ahora —Juexing movió la mano, creando un nuevo sello que brilló frente a los ojos del demonio dentro, una luz carmesí que lanzó contra la barrera de la entrada, fortaleciendola aún más. Sabía que Fuhuo no podría romper aquello porque la cueva suprimía su poder, pero quería asegurarse de que nada la sacara de ahí.
—Mi último regalo para tí —y se dio la vuelta junto a los sirvientes.
Aunque apenas dio unos pasos cuando la barrera vibró detrás de ella.
La sirvienta personal de Fuhuo golpeaba con una daga la pared carmesí que solo rebotaba con cada estocada.
Y a eso se refería Juexing, un demonio que quisiera sacar a su querida hermana de su reclusión.
—¿No le temes a la ira de un fénix? —preguntó mirando a la sirvienta.
—Mi señora no merece estar adentro ¡Ella es un fénix puro! ¿Por qué la tratan así? —la mujer corrió en dirección a la emperatriz con la daga brillando de una luz oscura y dorada.
Los otros sirvientes no tuvieron tiempo para detener al demonio.
La emperatriz solo levantó la mano, el cuerpo de la sirvienta se elevó en el aire sin poder moverse. La daga le fue arrebatada de sus manos y se movió en la dirección de la joven fénix.
Juexing miró las extrañas incrustaciones en el metal, energía oscura y pura en un solo metal. Eso era imposible desde los recuerdos de la verdadera Juexing que había estudiado todo sobre la energía que rodeaba a Yanhuang.
Además esa energía pura parecía responder a su propio poder. Así que la respuesta fue inmediata. El poder ancestral del primer fénix o algo parecido a ello.
Pero esa energía oscura, nunca la había visto. Solo escuchó que cuando los primeros fénix dominaron Yanhuang, fue esa misma energía que los destruyó absorbiendo todo su cultivo. Y de esa manera quedó un solo ancestro quien fue el que plantó el gran árbol espiritual utilizando sus propias venas para que en ella sus próximos descendientes pudieran nacer con el fuego puro.
—¿De donde salió esta energía corrompida? —preguntó mirando a la sirvienta. Esta evitó la mirada.
—FENG FUHUO, RESPONDE —la voz del fénix resonó en la cueva y una presión monstruosa se hizo presente. Una presión capaz de doblegar a aquellos que osaran ignorar la orden de su soberana.
La expresión de la sirvienta se llenó de terror y la palidez cubrió todo su rostro.
Fuhuo todavía ocupada en sobrevivir al tormento de las agujas de hielo, sintió el aire irse de sus pulmones al ver el rostro serio de Juexing.
No necesariamente tuvo que gritar como Fuhuo, solo dejó caer su poderosa presencia de fénix refinado en el nirvana.
—F-fue la princesa…e-ella me dio la daga —tartamudeó la criada sintiendo su alma a punto de abandonar su cuerpo.
—¿No vas a hablar entonces? —Juexing apretó los puños detrás de su espalda.
No hubo respuesta.
—Bien. Disfruta tu estadía —lanzó a la sirvienta dentro de la cueva y esta al entrar en contacto con el frio glaciar, fue petrificada en segundos. Su bajo cultivo no pudo protegerla del hielo.
Juexing se giró hecha una tormenta silenciosa y desapareció con los sirvientes del mismo modo como llegaron.
...----------------...
Lamento la tardanza en actualizar.
Pero ahora subiré dos capítulos más como compensación.
Saludos!
🐨💜