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Guardianes Del Castillo: La Luna Y La Serpiente

Guardianes Del Castillo: La Luna Y La Serpiente

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Reencuentro / Mundo de fantasía
Popularitas:788
Nilai: 5
nombre de autor: Tania Uribe

Dos años pasaron y finalmente los Guardianes se volvieron a reunir luego de todo este tiempo.

*Segunda parte de Guardianes de la Luna: Reliquias de Selene

NovelToon tiene autorización de Tania Uribe para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: La rosa que me delató

AERYN

Apenas llegué al hospital me dediqué a revisar pacientes. Algunos míos, otros de Tinasha. Y otros que eran pacientes de otros sanadores que estaban ocupados.

Mientras que Leif se quedaba afuera del consultorio o de las habitaciones que visitaba. Algunos estaban asombrados por el tamaño de Leif y otros estaban más bien asustados.

Había terminado de revisar a un paciente que tenía un corte bastante profundo y largo que por desgracia se había infectado tras sacar el pus con un hechizo de sanación y cocido de nuevo la herida tras limpiarla. Sentí que alguien me estaba observando. Miré a través de la ventana que daba al patio trasero del hospital. No había nadie a lo lejos ni nadie que se estuviera escondiendo un lugar bastante obvio.

Leif, gruñó. Él también lo sintió, pero antes de poder hacer algo una voz me hizo volver a la realidad.

—¡Aeryn!—Levanté la vista. Era mi tía Ann. No había cambiado nada en dos años a excepción del largo de su cabello. Era más corto a la altura de los hombros. Además, se había vuelto más ágil y fuerte.

—Tía, ¿Qué te trae por aquí?—Se acercó a mí apoyando los brazos en la barra de recepción mirándome con esa sonrisa que le conocía bastante bien.

—Vine porque me enteré de lo sucedido en la Manada Luna de Cristal y de todo lo demás. ¿Quieres hablar eso?—Suspiré pesadamente.

—Sabía que era un imbécil, pero... robar el anillo fue demasiado—Estuvo de acuerdo. No hizo falta decirle de quién hablaba, no era necesario. Ella lo sabía sin tener que darle detalles.

—Te entiendo, yo viví lo mismo con el padre de Liza, cuando supe para qué me quería en verdad, cometió errores de los cuales supe demasiado tarde. Y no es algo que sea fácil de hablar, pero cuando amas a alguien que ha cometido tantos errores te cuestionas de formas que no te dejan respirar. Te ahogas en dudas y sigues preguntándote qué hubiera pasado sí hubieses hecho algo para evitarlo o sí había algún modo de evitarlo. Cuando lo piensas una y otra vez... te consume por dentro.

Y siendo honesta... no es algo que le desearía a mi peor enemigo. Y ahora que estás pasando por esto, solo quiero que sepas que...—Se tomó un momento y siguió hablando—que puedes hablar conmigo cuando lo necesites.

—Gracias...—Sonrió.

—Además... quiero me digas una cosa...—Arqueé una ceja.

—¿Qué cosa?—Pregunté sin entender nada.

—¿Qué es lo que has estado escondiendo detrás de esos viejos libros de historia de la magia?—Me tensé de inmediato.

—¿Cómo sabes eso?—Pregunté con seriedad.

—Porque te conozco como la palma de mi mano y además, te vi hace rato camino aquí que te detuviste con Leif junto a una banca y recogiste algo y lo guardaste en un frasco—. Me miró con seriedad—¿Qué hay en ese frasco, Aeryn?—Fui por mi mochila que estaba detrás de la barra y saqué de ella el frasco con la rosa dentro.

Al verlo ella me miró con los ojos muy abiertos, tenía esa expresión de querer matarme con sus propias manos. Tomó el frasco. Cerró los ojos un momento y luego los abrió, estos se tornaron púrpuras. Estaba usando el Akasha, quería saber la verdad.

Intenté detenerla, pero no me hizo caso y luego volvió a la normalidad. Me miró de nuevo y entonces dijo:

—Aeryn—Me habló con un tono más serio que el anterior—, ¿quién más sabe de esto?

—Nadie, solo tú—Respondí.

—¿Desde hace cuánto que recibes esto?

—Desde hace dos años. Luego de la misión de rescate comencé a recibirlas, al principio... cuando las veía me asustaba y luego comencé a recibir más rosas, las cuales no pude tirar, algo me decía que no debía y desde entonces las mantengo ocultas en mi habitación detrás de unos libros de historia de la magia.

Suspiró pesadamente entregándome el frasco en la mano.

—Aeryn, debes decirle a Tinasha—Suspiré pesadamente. Como si fuera tan fácil.

—Tía, desde el instante en que recibí la primera rosa hice todo lo que pude para averiguar sí fue él quien me la dejó y no descubrí nada, solo una figura encapuchada yéndose y no le vi el rostro.

Mi tía se quedó callada. Luego soltó un largo suspiro cargado de algo parecido al agotamiento.

—Haber... Aeryn, te lo diré por última vez... debes decirle la verdad a Tinasha. Porque no será bueno que se entere cuando ocurra algo que empeore más las cosas—Ella tenía razón. Pero antes de poder hacer algo mi teléfono sonó.

Era Tinasha.

"Deja lo que estás haciendo y ven de inmediato, es importante"

Era su manera de decirme que algo había pasado.

—Me tengo que ir, es Tinasha—Asintió. No hizo más preguntas.

Me fui con Leif corriendo en dirección a la Academia. Solo esperaba que no fuera nada grave. O al menos eso esperaba.

1
Maria isabel
por qué no hizo que alguien le revisara la ortografía?
Kawtar Chilah
he llegado hasta aquí y sigo sin saber de qué va la novela.
Brisa Reyes
me encanta,🥰
Brisa Reyes
🥰
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